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Nuestros pueblos

 

Hacemos una breve referencia actual e histórica de los cuatro pueblos relacionados con la vida y las actividades personales y pastorales de D. Alberto Morán Luna.
MOLINASECA, el pueblo donde nací.
DEHESAS, LA MARTINA y SAN JUAN DE LA MATA, los tres pueblos a los que sirvo pastoralmente.

DEHESAS

A seis kilómetros de Ponferrada, situado en la parte más llana de El Bierzo en la margen derecha del río Sil nos encontramos con el Pueblo de Dehesas “Devesas” o San Pedro de Devesas” como se llamaba en la antigüedad.
Ya en el siglo XII tenemos noticias de la existencia de Dehesas, como lo acredita un documento de donación de Marina Monniz en el año 1115... “discurrente flumine Sile in villa que vocatur DEVESAS”
Lo que allá por el siglo XII y posteriores fue un burgo medieval que aglutinaba sus edificaciones en torno a la Iglesia de San Pedro fue creciendo poco a poco y situándose a la margen derecha del rió Sil, por lo que hoy es la Calle Real que, antes de entrar en el Pueblo y tomar este nombre, era el camino que unía el pueblo con Ponferrada y el puente sobre el río Sil para pasar a las localidades vecinas de Villalibre, Priaranza y toda la margen izquierda del Sil... así mismo esta calle se prolongaba para comunicar con el resto de los pueblos vecinos como Nancín (hoy desaparecido), Villaverde de la Abadía, Villadepalos y demás poblaciones de la margen derecha del río.
Dehesas ha sido un pueblo en constante movimiento y en constante crecimiento.
Las crecidas del Río Sil más de una vez arramblaron con sus edificaciones con los cual la gente buscaba edificar sus casas en lugares protegidos de este peligro natural e inevitable. Así fue alejándose cada vez más del río. Y extendiéndose, no sólo a lo largo, sino también a lo ancho de su territorio.
Muestra de este crecimiento es la construcción de la Capilla del Bendito Cristo de las Maravillas, allá por el siglo XVII , cuya campana esta fechada en el año 1676.
Entorno a esta ermita surge también un núcleo de población importante lo que lleva en algunos documentos a referirse a “Devesas de Arriba” y “Devesas de Abajo”, distinguiéndolos más bien como barrios ya que siempre fueron un mismo pueblo.
Madoz en su “Diccionario geográfico-estadístico-Histórico” editado entre 1845 y 1850 hace referencia a las crecientes del Sil que causa daños a la población y nos refiere así del mismo: “ Su clima es algo húmedo, sus enfermedades más comunes, tercianas, pulmonías y reumas. Tiene 120 casas divididas en los barrios de la Iglesia de Arriba, de Toralín y de Portugal que aunque edificadas a ambos lados de la única calle que hay, están entre sí a tal distancia que ocupan una media legua; la mayor parte son de tierra, cubiertas de paja por haberlas incendiado los franceses en 1809. La Iglesia parroquial (San Pedro) está servida por un cura de segundo ascenso y libre provisión. Hay escuela de primeras letras dotada con 20 reales a la que asisten 40 niños. Una ermita (el Santo Cristo de la Veracruz) y varias Fuentes de buenas aguas esparcidas por el Termino.. ...El terreno es de buena calidad, cubierto de nogales, castaños y otros árboles frutales y silvestres de notable corpulencia; la fertilizan las aguas del indicado Sil extraídas por un cauce sobre el que se ven algunos molinos harineros. Hay un bosque de encinas... ...Produce cereales, vino, lino, hortaliza, legumbres y frutas; cría ganado vacuno, lanar y mular y pesca de truchas y de anguilas. Su industria son los molinos indicados y telares de lino y lana. Tiene una población de 109 vecinos y 442 almas.”
Dehesas ha sido a lo largo de toda su historia un pueblo en constante crecimiento. La inquietud de sus gentes, la llegada de la industria, la cercanía a Ponferrada, y la construcción del Canal Bajo del Bierzo, posiblemente haya influido en este devenir de su historia.
Muchos vecinos del pueblo van a trabajar a Ponferrada, compaginando el empleo con las labores agrícolas y ganaderas. Otros, dado el empuje y crecimiento de la vecina ciudad que necesita la construcción de nuevas viviendas, se dedican a trabajar en la Construcción, sin abandonar las labores del campo.
La abundancia de terrenos de la Jurisdicción de Dehesas, la Concentración Parcelaria, con todos sus problemas, y la llegada del riego a sus tierras con el Canal Bajo del Bierzo, dadas las características particulares de la composición de su terreno, hace que un grupo de gente se dediquen a la plantación de frutales y sean los pioneros en el Bierzo del cultivo de frutales como la pera “conferencia” y la manzana “golden” y “reineta” ésta última, acreditada con su propia denominación de Origen “Bierzo”.
Como consecuencia del abandono de la cabaña ganadera, la mayoría de los terrenos, que en su momento eran prados, se convierten en extensas plantaciones de chopos.
Poco a Poco surgen nuevas edificaciones que se van asentando a ambos márgenes de la carretera y, lo que Madoz llama un Bosque de Encinas, en el argot popular “El Monte”, donde antes crecían sólo encinas y se plantaban algunos cereales se convierte en un vergel de frutales y una, cada día, más poblada zona residencial, con lujosas y modernas edificaciones de los vecinos del pueblo y segunda residencia para otras personas residentes fundamentalmente en Ponferrada.
Todo esto hace de Dehesas un pueblo muy extenso y diseminado, prácticamente unido, al este con La Martina y al oeste con Posada y Villaverde, pero un pueblo vivo y con vida que conjuga armoniosamente el pasado con el presente.

En la sección NUESTRA REVISTA CRISAMPE... Puedes encontrar muchos más datos de la historia y de la vida de nuestro pueblo.

LA MARTINA

“El día 1 de enero de 1997 se cumplió el ciento cuarenta aniversario de la fundación de La Martina. Tal día de 1857 La Gaceta de Madrid, a la sazón Boletín Oficial del Estado, publicaba la Real Orden de 24 de diciembre del año anterior por la que Isidro Rueda obtenía el permiso para construir un canal que tomando aguas del río Sil en el Gericol de Ponferrada convirtiese en regadío la dehesa de Vega Alegre. Con la apertura del canal y los posteriores trabajos agrícolas de la zona nació un pueblo. El pundonor de una mujer hizo que tanto la presa como el caserío llevase su nombre: La Martina y que casi ciento cincuenta años después, la mitad de sus habitantes lleven su sangre en las venas. Hoy es una localidad que compagina una gran actividad industrial con la agrícola.
Isidro Rueda fue "caballero cubierto ante el Rey", un hombre "de una pieza", un "tipo tenaz y decidido", y un "señor". Los recuerdos de tan insigne personaje del Bierzo decimonónico se transmiten de generación en generación en La Martina, porque para los habitantes de lo que deberíamos llamar "casco antiguo", en el que están las casas situadas sobre la antigua carretera de Orense, es uno más de la familia. Dicen que es de bien nacidos ser agradecidos, y en este caso tratan de hacer justicia con la memoria del hombre gracias al que existe el pueblo.
El licenciado Isidro Rueda decidió invertir en terrenos, en las cercanías de Ponferrada, en los años cincuenta del siglo pasado. En aquel entonces el regadío era escaso en el Bierzo, por lo que decidió llevar el agua él mismo desde el Gericol de Ponferrada (la zona del Sil por donde cruzaba el camino Ponferrada-Toral de Merayo) al secano en el que invirtió en la zona llamada Vega Alegre, lo que hoy es La Martina.
El "Canal de riego del Sil" (la presa de la Martina), de seis kilómetros de largo, fue un ambicioso proyecto de ingeniería para su época, y un saco sin fondo para las arcas del abogado. En un manuscrito de cinco folios que data de 1894, conservado en La Martina, Isidro Rueda narra con detalle la construcción del canal y los problemas que le generaba el río Sil cada invierno con sus crecidas. La obra fue otorgada por una Real Orden que firmó la Reina Isabel II en la Nochebuena de 1856, y tras ser publicada en la Gaceta de Madrid una semana después, pudo dar comienzo la excavación en febrero de 1847. Tardó un año y medio en abrir la caja de la presa en los cuatro kilómetros originales, con sus tres metros de anchura, pero no pudo hacer llegar el agua hasta el verano de 1860, fecha en la que comienza a sacar partido de las 190 fanegas que había expropiado para hacer el canal, regando las trescientas hectáreas con los dos mil quinientos litros por segundo adjudicados.
Pero no sería hasta once años después, en 1872, cuando su empresa daría término. Las crecidas imprevistas del Sil y del Boeza, sin domar todavía por los embalses, deshacían la pieza clave de la obra: la presa que servía de toma de agua.
Tuvo que ir rehaciendo la toma cada vez más arriba, hasta por fin decidirse a tomar el agua tan solo de un río, del Sil, en las proximidades de su conl1uencia con el Boeza (junto a la cepa del actual puente del ferrocarril), a raíz de la enorme crecida de 1871. Atrás quedaban quince mil reales minados en las reparaciones de las tomas.
De su tenacidad da cuenta su propia mano, cuando escribe en 1893 "Estas contrariedades en otro cualquiera de tan reducido capital como es el mío le hubieran obligado a desistir de una lucha con el río en la que para vencerle eran precisos un caudal de ciencia y otro de dinero con los que yo no contaba; pero conservaba la fe en la idea; creía tener la perseverancia necesaria para llevarla a buen término, y, fuerte en esta convicción y medianamente práctico en el manejo de niveles que estudié por mi, tan solo una prolongación (...) de tomar el agua 400 metros más arriba”
Y su determinación tuvo éxito.
El coste del Canal del Sil ascendió a 272.554 reales y consiguió regar las tierras que habían pertenecido a la dehesa del Hospital de la Reina, divididos en ochenta lotes de los que conservó casi la totalidad. Allí construyó una casa de campo, con dos corrales, pajar y cuadras. La entrada de la finca estaba marcada con una caseta o casilla en la que estaba el guarda de la propiedad. Hoy los vecinos la han restaurado por su simbolismo, y se conserva en plena carretera. Desde esa “casilla”, como la llaman, se subía hacia la casa de campo, situada ante jardines sobre el talud que hay cien metros más arriba.
Esa casa fue el embrión del pueblo, ya que en ella se instaló la pareja de caseros formada por Romualdo Fernández y Martina, naturales de Columbrianos y Tombrio de Abajo respectivamente. A la muerte de Isidro Rueda, que no tuvo descendencia, los terrenos y la presa fueron subastados por el Estado, y comprados por 19.000 duros (380.000 reales) por la pareja gracias a un préstamo que le hizo una familia de Ponferrada.
A fuerza de trabajo el matrimonio logró sacar adelante a sus ocho hijos, el préstamo y aún ampliar la finca.

MARTINA SE HACE CARGO

En Ponferrada Martina se convirtió en una mujer muy popular, y comenzó a llamarse a la zona la tierra de Martina, y no Vega Alegre, que era su nombre original. Esta familia ligó para siempre su destino a la finca, de la que sacó más beneficio que Don Isidro, ya que éste se lamentaba en 1894 que hasta entonces había gastado 523.182 reales entre el canal y las tierras (ellos compraron todo en menos dinero), y le faltaban por recaudar 98.743 para amortizarlo todo... ¡después de administrar la finca 34 años!. Sólo conseguía 10.520 reales por año.
Romualdo y Martina engendraron ocho hijos: Isidro, Josefa Maruja, Pepe, Rosendo, Alejandro, Victoriano y Angel. Sólo Josefa (que se casó con Héctor, un hombre adelantado a su tiempo en muchos aspectos, que tuvo el primer cine de Ponferrada y una gran fortuna que se evaporó al tiempo que su razón) no tuvo hijos, pero el resto extendieron el apellido entre cuatro y diez veces cada uno.
En la actualidad hay 24 casas habitadas por descendientes de Romualdo y Martina en tercera, cuarta y quinta generación, cien años después de que éstos compraran la heredad.
Y tienen todos en común el apego a la tierra, que les hace volver más tarde o más temprano, a edificar entre los letreros que señalan “La Martina” en la antigua carretera de Orense y en el barrio de Arriba, formado alrededor de la antigua casa de campo de Isidro Rueda, que fue partida en siete partes.
Los límites del pueblo no están muy claros, al no conformar pueblo en sentido estricto. A grandes rasgos, estarían, al norte con Camponaraya, unos cientos de metros sobre el ferrocarril Monforte-Palencia, al Sur con Toral de Merayo y la presa que sirve para el riego de Dehesas, al Este con Flores del Sil a la altura de la Gasolinera, y al Oeste con Dehesas en las proximidades de la carretera de Orense.
Los más mayores recuerdan haber ido "una vez" al concejo de Dehesas, acordándose allí que ni los vecinos de Dehesas decidirían en temas de La Martina, ni los de La Martina en los de Dehesas. Sin embargo pertenecen a la parroquia de Dehesas, y en su cementerio entierran a sus muertos.
Son vecinos de La Martina, pues, todos los habitantes situados en el tramo de la antigua N-120, pero también los que viven en la moderna N-120, en el tramo de enlace con la N-VI, aunque la mayoría de los que se han ido instalando en estas zonas no tengan relación familiar con la familia Fernández. Uno de los barrios se llama Sotillo, ya que los siete vecinos que lo conforman son emigrantes de Sotillo de Cabrera.
La Martina fue uno de los pueblos que más vecinos acogió de la montaña próxima en los años sesenta. Los habitantes de Ferradillo, Santa Lucía, y Paradela, los dos primeros hoy deshabitados, compraron tierras y edificaron casas.
Las construcciones son en su mayoría recientes. El barrio de Arriba es el único que conserva algunas de finales del siglo pasado, como la propia casa de campo de Don Isidro, con sus dos esquinas almenadas y sus trabajados canalones de zinc. En el pueblo es conocida como la casa "del jardín", porque tenía uno frente a ella. Hoy está casi abandonado. Era el centro del pueblo, ya que en ese entorno estaban los servicios: la fuente y el lavadero alimentado por la presa, y más tarde el pozo que se construyó cuando las aguas del Sil comenzaron a ser poco saludables.
También era el lugar en el que se hacía la fiesta, la Ascensión, que se prolongaba de miércoles a domingo. Las viejas bodegas de barro siguen dando cobijo al vino casero, y de las cocinas de suelo quedan dos chimeneas como mudos testigos.
La cercanía de Ponferrada hizo que el desarrollo industrial de ésta creciese hacia sus ensanches naturales, y La Martina fue uno de ellos. Hoy hay instaladas más de veinte empresas, entre las que destacan cuatro sierras, tres talleres y la fábrica de Infusiones La Leonesa. Más de doscientas personas trabajan diariamente en el municipio, aunque apenas haya empleada gente original de La Martina.

PUEBLO DE LECHEROS

Este desarrollo industrial por estar en plena carretera de Orense no ha sido obstáculo para que continúe la agricultura. Aunque hombres como Joaquín Fernández asegure con pesimismo que "esto se viene abajo desde la entrada en la Comunidad Europea, y cada vez peor", apenas quedan tierras sin labrar.
En los años cincuenta y sesenta fue cuando La Martina experimentó su mayor desarrollo gracias a la ganadería. El regadío se convirtió en prados para mantener las vacas, cuando todavía El Bierzo no regaba con Bárcena, superando alguna casa la treintena en la última etapa en la que fue todavía rentable, a finales de los setenta y principios de los ochenta. Desde entonces la cabaña ha ido mermando, y de la docena de cabezas de media se ha pasado a una docena en total.
La leche era vendida en Ponferrada. Casa por casa, los lecheros de La Martina casi monopolizaban su venta. Hoy solamente queda uno que mantenga el oficio, y el precio al por mayor no ha variado en quince años.
El resto del campo se dedicó a huerta y a frutales, y toda la producción era vendida en los mercados de Ponferrada, sin que fuera necesario desplazarse a otras ferias. Fue uno de los primeros pueblos del Bierzo en tener grandes extensiones de terreno dedicadas a la manzana, pera y cereza, gozando todavía hoy sus frutos de gran prestigio.
El pueblo se unía una vez al año para limpiar el canal y rehacer la toma de agua. Los más de seis kilómetros eran recorridos por dos personas de cada una de las siete familias, y, a pico y pala, reabrían el canal. De las humeras y salgueros que crecían en los taludes repartían leña para el invierno, y si había buenos troncos los vendían. Otros los utilizaban para hacer la toma de agua, que cada año deshacía el Sil. Antes de la construcción del pantano de Bárcena alguna nube de verano se la llevaba, y tenía que ser rehecha.
La labor se llevaba a cabo en mayo o junio, dependiendo lo húmeda que hubiese sido la primavera. Cada año le tocaba a una familia encargarse de avisar al resto. En una semana o diez días quedaba el canal listo.
Este sistema se ha mantenido hasta la actualidad, aunque cada vez es más corto el tramo a limpiar al estar entubada buena parte. Es probable que este año se conforme una comunidad de regantes que estipule un precio por terreno a regar con el fin de lograr una medida equiparable para todos los propietarios que utilizan el agua, ya que no todos los terrenos que se riegan son propiedad exclusiva de las siete familias que limpian la presa.
En definitiva, la presa de La Martina ha sido en estos ciento cuarenta años germen, abono, y lazo de encuentros y desencuentros para una familia que se ha multiplicado como los linajes de leyenda. García Márquez escribiría una buena novela.”

Estos datos sobre La Martina están tomados del Articulo publicado en el Semanario Bierzo 7, en la sección de Turismo rural, por Angel G. Osorio.

SAN JUAN DE LA MATA

“Al noroeste de Ponferrada y en borde del balcón semimontañoso, dentro de las tierras rojas de la hoya berciana, se localiza San Juan de la Mata en el municipio de Arganza. Pueblo típico de la llanura berciana, donde las casas de piedra y barro con “rasgos señoriales" se esconden entre las modernas construcciones.
EI sistema orográfico de Sancedo forma la primera barrera que separa por el noroeste a la llanura aluvial con la montaña, y San Juan de la Mata se ubica en esa franja de transición, en un suave valle labrado por los arroyos del Ramallal y del Ramplo; ambos confluyen en el barrio de La Chana y continúan juntos formando la reguera de la Vega del Rey en dirección a Cacabelos.
El Pueblo se distribuye longitudinalmente a ambos lados de la via que comunica a la Carretera 712 con la 711, paralelo al cauce de la reguera y bifurcándose a ambos lados de los dos efímeros arroyos.


Las casas antiguas son de piedra compactada con arcilla, espaciosas y normalmente de dos plantas, con cubiertas de losa donde sobresalen las buhardillas y las troneras; en algunos casos tienen interesantes muestras de corredores.
El pueblo está formado por los barrios de ViIlanueva, La Vega, La Chana, El Malellón, El Campo y El Barredo; si bien, excepto el primero, el resto están comunicados entre si.
En el barrio de La Chana se localiza una amplia plaza, y en uno de los extremos se encuentra la artística "Fuente de la Constitución" con la inscripción del nombre fechada en 1835.
El casco rural, deja paso a un amplio espacio de extensas tierras de cultivo, la mayor parte de ellas fertilizadas por el Canal Alto del Bierzo. Pueblo tradicional de tratantes, feriantes y comerciantes, encontró en la agricultura y la viticultura el recurso económico más importante; aunque para muchas familias era un recurso secundario a su próspera actividad mercantil.

REFERENCIAS HISTORICAS

La historia de San Juan de la Mata está ligada directamente al pasado histórico del pequeño señorío de Arganza, dependiente del Conde de Lemos primero, y, más tarde, del Marqués de Villafranca, durante el siglo XV. En la memoria de los vecinos y en las tradiciones orales, algunas convertidas en leyendas, se habla de un pasado ligado as la historia monacal de San Andrés de Vega de Espinareda, por lo que las opiniones de sus habitantes son confusas a la hora de señalar si fueron monjas o monjes los que gobernaron la mayor parte del pueblo.
Según la versión de algunos habitantes, la finca del palomar, junto a una antigua casa adyacente a ella, era el lugar de residencia y trabajo de los religiosos; el palomar es una muestra de arquitectura popular interesantísima.
En cuanto al patrimonio religioso, el antiguo templo parroquial, levantado en un pequeño montículo fue arrasado en el año 1936, y el moderno edificio que alberga la actual iglesia se construyó en el sitio que ocupaba una antigua ermita.
Cuentan igualmente los vecinos que en la reguera de la Vega del Rey, entre San Juan y Cuelo, se localizaba el puente de San Lázaro y junto a él una ermita.
En 1850, Pascual Madoz escribió a propósito de San Juan de la Mata: Ayuntamiento de Arganza. Sito en un valle, su clima es bastante sano; sus enfermedades más comunes las tercianas. Tiene 120 casas; escuela de primeras letras, iglesia parroquial (San Juan), servida por un cura de primer ascenso y libre provisión y buenas aguas potables. por un cura de primer ascenso y libre provisión y buenas aguas potables. Confina al Norte con Sancedo, al Este con Finolledo, al Sur con Cueto y al Oeste con Arganza y San Miguel. El terreno es de buena calidad. Los caminos locales. Produce: vino, trigo, cebada, centeno, legumbres, frutos y pastos. Cría: ganado lanar, vacuno y cerda, y caza de varios animales. Población: 124 vecinos, 487 almas.

SU GENTE

En la actualidad San Juan de la Mata cuenta con aproximadamente 150 habitantes, En el amplio calendario festivo, se destacan dos importantes celebraciones: La Divina Pastora, a finales de abril o principios de mayo, y el San Juan, el 24 de junio. Las onomásticas se prolongaban en distintas fechas a lo largo del año, "aquí se festejaba el San Pedro, Todos los Santos, Nuestra Señora, (.. ,)". Comenta un vecino: "La fiesta de la Divina Pastora era una de las más importantes del Bierzo. Aquí tenemos dos plazas muy grandes y en esa fecha se llenaban a rebosar",
Las señas de identidad más importes de los habitantes eran las relacionadas con la actividad comercial, "era el pueblo más rico de la zona, era un pueblo de tratantes, feriantes y comerciantes, familias como los propietarios de las bodegas Barrios o los Uría, son naturales de San Juan de la Mata.
Era un pueblo muy bueno, se dedicaban todos al negocio, pero llegó la época de la emigración y la población, en beneficio de otras zonas como Ponferrada, fue abandonando el pueblo", Las bases económicas también se apoyaban en la agricultura, "también se vivía del vino cuando tenía valor, de las castañas y otros productos, pero aquí la mayor parte de la gente pertenecían a familias de comerciantes".
El Canal Alto del Bierzo, a su paso por San Juan de la Mata, ha dividido sus tierras en dos partes, las fertilizadas por el agua y las de secano, "no obstante, este pueblo si alguna vez tuvo algo de valor fue por el agua, aquí se regaba por su propio peso, no como en otros pueblos, dígase por ejemplo Quilós, que aunque tenían el río al lado, hasta que llegó el movimiento e hicieron una presa no podían regar".
San Juan de la Mata, pertenece al Ayuntamiento de Arganza, "y hoy tiene todas las necesidades cubiertas, hay luz, hay teléfono, recogida de basuras, alumbrado público, las calles cementadas (. ..) en ese sentido está bastante bien".

Estos datos están tomados del artículo publicado el 15 de diciembre de 1994 por Manuel Ferreiro en la Sección: Turismo Rural, del Semanario Bierzo 7

 

MOLINASECA

El Municipio de Molinaseca que ocupa una superficie de 79,4 km2, se sitúa al este del Bierzo, en el área de contacto de la hoya con las estribaciones de los Montes de León. Por esta razón, en su mayor parte es una zona de montaña, constituida por materiales paleozoicos -pizarras y cuarcitas-, en la que los ríos Miruelo y Paradasolana, con sus afluentes (como el arroyo de Las Tejedas), que descienden de las cumbres de los mencionados Montes de León, han abierto angostos valles encajados en las pizarras, pues han de salvar grandes' desniveles desde sus cabeceras, a más de 1200 metros de altitud, hasta los 600 metros de la fosa del Bierzo, para desembocar en el Boeza, del que son afluentes.

Frente a los valles de fuertes pendientes, son escasos los espacios llanos, que se limitan al fondo de las vaguadas o más frecuentemente a rellanos ("chanos" o "lombas"), que de cuando en cuando aparecen en las laderas, y en los que, generalmente, se levantan los pueblos del municipio. La única excepción a la montaña es Molinaseca, en el pie de monte, villa que se agazapa a orillas del Miruelo, cuando ya éste se abre en un valle amplio hacia la hoya del Bierzo, sobre los materiales terciarios y cuaternarios arcillosos que en su mayor parte la constituyen.

El clima del municipio es el característico de la montaña berciana, con una elevada pluviosidad, muchas veces en forma de nieve; una temperatura anual suave, pero con grandes diferencias térmicas entre un verano cálido, aunque no en exceso, y un invierno largo y frío. Sólo Molinaseca, más baja y más resguardada en el fondo del valle, ve suavizadas esas condiciones climáticas, que se asemejan más a las del Bierzo Bajo, del que realmente forma parte.

El tapiz vegetal es rico en especies tanto atlánticas como mediterráneas. Abunda el monte y el matorral de brezo, las escobas y las carqueixas en las zonas más elevadas, junto con pequeños bosquecillo s, de roble en las zonas protegidas de las umbrías (abesedos), y de encina en las solanas1 . En el fondo de los valles crecen los sotos de castaños, humeiros, fresnos y otros árboles de ribera.

El Municipio de Molinaseca lo forman los pueblos de El Acebo, Folgoso y las Tejedas2, Castrillo del Monte, Onamio, Paradasolana, Riego de Ambrós y Molinaseca. Como zona de montaña de escasos recursos agrarios, aunque cuenta con abundantes tierras de pasto y monte, es un espacio en gran medida marginal. Por esa razón, el municipio ha sufrido a lo largo de este siglo, especialmente durante los años sesenta, un intenso proceso de despoblación, por lo que ha visto reducida su población a menos de 1000 habitantes. Varios de sus núcleos incluso están despoblados, como Castrillo del Monte, Folgoso del Monte y las Tejedas. Hoy, la mayor parte de sus habitantes se concentran en la capital del municipio, villa que cuenta con una importante industria cárnica, en la que sobresalen sus célebres embutidos, y un atractivo sector turístico, con numerosos establecimientos de hostelería.


LA VIA ANTIQUA Y LOS CASTROS


El abrupto relieve de Molinaseca y las duras condiciones climáticas descritas podrían hacemos pensar que este municipio, como buena parte de la Tierra de Montes, a la que en puridad pertenece, fue una comarca tradicionalmente aislada y deshabitada; todo lo contrario. El municipio de Molinaseca fue durante siglos la vía natural de acceso al Bierzo y a Galicia desde la Meseta, a través del puerto de Foncebadón, por el que discurren la Via Augusta o Antiqua y el Camino de Santiago. Sólo durante el periodo romano, en el que se valorizó la entrada por Manzanal, con la construcción de la Via Nova en el siglo I, aquel paso fue temporalmente poco utilizado. Por el contrario, desde el siglo VII hasta el siglo XVIII (en que Carlos Lemaur construye por Manzanal, y en gran parte utilizando el antiguo trazado de la Via Nova, la nueva carretera a Galicia), el puerto de Foncebadón fue el paso más intensamente utilizado por viajeros, peregrinos, comerciantes y por los segadores gallegos. El abandono de esta vía de entrada al Bierzo y el paulatino aislamiento de sus habitantes fueron las principales causas que propiciaron, desde los años sesenta de este siglo, la actual despoblación.

La ruta de Foncebadón fue en la Antigüedad y en la Edad Media el factor más importante en el origen y en el desarrollo del poblamiento del municipio de Molinaseca. Se trata de una vieja ruta prerromana, cuyo origen delatan esos montones de piedras, como el famoso en el que se levanta enhiesta la Cruz de Ferro, formados por la acumulación de morrillos por los caminantes, como una especie de exvoto a los dioses viales, y que deposita cada peregrino o viajero que pasa. Mons Mercurii o Montes de Mercurio les llamaron los romanos, continuando la vieja tradición de los Amilladoiros indígenas3, aunque ahora dedicándoselos a su propio dios, como más tarde harían los cristianos, cristianizándolos.

Esta ruta sería utilizada por Augusto durante las guerras de conquista, entre los años 29 al 19 a C., cuando sometió a los astures que habitaban la comarca del Bierzo. Según algunos autores, ésta coincide con los números 19 y 20 del Itinerario de Antonino, aunque con algunas variantes. De Asturica (Astorga) por Foncebadón, la ruta bajaba a Manjarín y Folgoso del Monte4. Desde aquí unos la continúan siguiendo el posterior Camino Francés, es decir por El Acebo, Riego de Ambrós y Molinaseca; y otros por Paradasolana y Val de Santiago hasta enlazar en el valle del Boeza con Interamnium Flavium, ya en la Via Nova5.

Jalonando la ruta se perciben los vestigios de algunos castros, como el que menciona el texto de la nota cuatro, con el nombre de "castellum de Xano", probablemente situado en las inmediaciones de Castrillo del Monte y varios otros a los que luego nos referiremos.

Los castros pueden definirse como poblados fortificados, pues se encuentran siempre en zonas elevadas y protegidas, añadiendo además toda una serie de estructuras defensivas, que juntas conforman el recinto castreño: fosos, taludes y muralla, todo ello combinado de la manera más variada. Dicho recinto suele ser de poca extensión, de unos 100 metros en su eje mayor aproximadamente; y las viviendas, normalmente de planta circular, están diseminadas por el espacio sin formar calles6 .

Uno de los castros cercanos a la ruta, lo que es un nuevo indicio para la datación del camino en el periodo prerromano, se encuentra en El Acebo, donde se conserva el topónimo El Castrillo, y en el que aún se perciben restos de paredes. Más abajo, siguiendo la vía, hay otro castro al Este de Molinaseca, en el lugar llamado El Castro, a la derecha del río Miruelo, sobre un terreno esquistoso. Se trata de un castro en horquilla de forma alargada u ovalada, en el que las murallas apenas se conservan, excepto en la ladera norte, donde hay amontonamientos de piedra probablemente testigos de aquélla. Tiene también foso, pero se desconoce la existencia de materiales arqueológicos, pues no ha sido excavado. Fuera de esta ruta, en Onamio, hay un paraje conocido como la Era del Castro, de planta alargada, en el que no se aprecia muralla, pero tiene un foso bastante amplio en la parte Sur, que es la zona de contacto con la montaña7 .

Durante la dominación romana no se abandonó completamente esta ruta de Foncebadón, pese a que en el siglo 1 se construyó la Via Nova por Manzanal, de trazado más suave y menos peligroso. Los puentes del Mal Paso, sobre los arroyos Grande y Pequeño, que aguas abajo forman el río Miruelo, comunican la vía Augusta, a través de Lombillo, Valdueza y Ferradillo con las antiguas explotaciones auríferas de las Médulas8. Los puentes del Mal Paso son dos, y la mayor parte de los autores los consideran de probable origen romano. Están construidos sobre la roca, con sendas bóvedas de cañón de mampostería concertada y rejuntada con mortero, siendo más perfecta la del primero sobre el arroyo Grande que la del segundo. Los arcos son algo peraltados, con un radio de 5 metros y un ancho de 3,20 metros. Los puentes carecen de pretil y al parecer nunca lo tuvieron9.

Los romanos llegaron al Bierzo después de una cruel y desigual guerra, que la historiografía denomina como "guerra contra cántabros y astures", y que se desarrolla entre los años 29 al 19 antes de Cristo 10. Las causas de esta guerra son complejas, pues a los aspectos estrictamente militares de control definitivo de la Península, se añaden motivaciones políticas, como una operación de propaganda y prestigio del nuevo régimen inaugurado por Augusto. Pero no faltaron los motivos económicos, sobre todo la explotación del oro del Bierzo, que aquí, como en las zonas limítrofes de Asturias y Galicia, se encuentra en las arenas de los ríos, en las rocas de las montañas que lo circundan y especialmente en los terrenos sedimentarios que en la mayor parte lo constituyen.

Durante los dos primeros siglos de nuestra era fueron lavados, por diversos procedimientos hidráulicos, llamados arrugia (ruina montium, sistema de arados o coronas de explotación) varios cientos de millones de metros cúbicos de tierra, de los que Roma obtuvo grandes cantidades de oro, que Sánchez Palencia cifra en algo más de 230.000 kg 11 Son clásicas y espectaculares en el Bierzo las explotaciones de Las Médulas, La Leitosa y las numerosas que salpican el valle del Boeza12. Una de estas últimas es la explotación de Castropodame, en las inmediaciones de nuestro municipio, y hacia la que discurren varios carriles, que por Paradas ola recogen aguas de la zona de Castrillo del Monte y de las Tejedas. Hay incluso cerca de Paradasolana un túnel tallado en la roca, de 15 metros de largo por dos de ancho, que se utilizó para canalizar el agua hacia las explotaciones de Castropodame. El castro de Onamio, del que ya hemos hablado, debió ser también un emplazamiento romano para vigilar los carriles que llevaban agua a dichas explotaciones13.

LA REPOBLACIÓN MONÁSTICA

La crisis del Bajo Imperio romano facilitará, en el siglo V, la invasión de la Península Ibérica por varios pueblos germánicos, algunos de los cuales, como los suevos, se asientan en el Noroeste, en la antigua Gallaecia, en la que permanecerán hasta su integración en el reino visigodo, en la segunda mitad del siglo VI. El Parrochiale Suevum o Divisio Theodomiri, que incluye a Bergido en la diócesis de Astorga, confirma que el Bierzo formó parte del reino suevo. Del mismo modo, la moneda de Sisebuto, acuñada en Bergido -Bergido pius-, y la vida de san Fructuoso, hijo de un dux visigodo y natural del Bierzo, relatada por san Valerio, son dos pruebas elocuentes de la presencia de los visigodos en la comarca y, por supuesto, en esta zona de los Montes de León. Aquí san Fructuoso erigiría, en el siglo VII, los monasterios de Compludo y Rupiana, para cuyos monjes escribiría «reglas» de enorme durezal4. Será en un privilegio del rey Chindasvinto a san Fructuoso, del año 646, en relación con el monasterio de Compludo, cuando se mencione por primera vez al río Molina, que dará nombre al municipio: u quorum vaselica vel monasterium (de Compludo) situm est iuxta ribuZum quod dicitur Molina sub monte lrago in confinioVergidensi"15.

En el siglo VIII la Península se verá invadida por los musulmanes, que llegan al Bierzo en el año 714. Su presencia en la comarca tiene un carácter precario y efímero, pues desde muy pronto se proyectan sobre ella las apetencias del nuevo reino asturiano, nacido con don Pelayo y sus sucesores. Las fuentes mencionan en el 791 una batalla en Burbia, cerca de Villafranca del Bierzo, en la que las tropas de Bermudo I fueron totalmente derrotadas por Yusuf ben Bujt16 .

Probablemente esa presencia esporádica musulmana provocó la despoblación de los núcleos más importantes, entre ellos Bergido, su capita!, y la huida de sus pobladores hacia las montañas más occidentales, donde se sentirían más protegidos. La zona de Molina, cruzada por una de las rutas viarias de penetración al Bierzo, es probable que también se despoblase momentáneamente, pues años más tarde san Cenadio tendrá que restaurar los monasterios abandonados, como los de Rupiana (ahora con el nombre de San Pedro de Montes) y Compludo, que están, como hemos dicho, en sus inmediaciones17.

La repoblación y colonización del Bierzo se inicia en los años centrales del siglo IX, en los que el conde Catón, personaje al que el rey Ordoño I encomienda su dirección, lo mencionan las fuentes con el significativo título de «conde del Bierzo»; denominación que supone la existencia de un territorio que, además de entidad geográfica propia, forma una unidad político-administrativa, gobernada por un conde. El Bierzo pues, fue en la Alta Edad Media un condado; es decir, un territorio confiado por el rey a un noble para que, en su nombre, lo gobernase y ejerciera sobre él un poder de mando. Los condes tenían a su cargo la protección militar del territorio, el mantenimiento de la paz, la administración de justicia y la recaudación de impuestos.

En la repoblación del Bierzo, además del conde Catón, jugaron un importante papel los monjes y las comunidades aldeanas. Fueron tan numerosos los monasterios de repoblación nacidos en los siglos IX Y X, que el P. Flórez, en el siglo XVIII, no dudó en llamar a esta tierra la «Tebaida berciana», comparándola con aquella egipcia poblada en los siglos IV Y V por miles de anacoretas y cenobitas. Entre esos monasterios, que alcanzan la cifra de 37, podemos citar los más cercanos a nuestro municipio, como los de San Miguel de Almázcara, San Pedro y San Pablo Castañedo, San Andrés de Argutorio, San Facundo, Santa Marina de Montes, Santa Cruz de Montes, San Juan de Cerecedo, San Martín de Montes, San Juan de Irago, Santa María de Tabladillo, Compludo, Santo Tomás de Montes, Peñalba, San Andrés de Montes, San Pedro de Montes y Santa Lucía de Montes18 .

De estos monasterios, el de Santa María de Tabladillo fue el único que se erigió en el municipio de Molinaseca. Se ubicaba en la bajada de Foncebadón al Bierzo, a mano derecha del Camino, en un valle delicioso y recoleto, por el que corre el arroyo Tablatello o Tabladillo, ya mencionado en el documento del año 64619 . La existencia de este monasterio se remonta, al menos, al siglo X; pues en el año 940 su abad Sebreano asiste a una asamblea celebrada en el monasterio de Peñalba, que presiden el obispo de Astorga Salomón y el rey Ramiro II 20. Otro abad, de nombre Vicemalo, estuvo también en el concilio de Irago, en el año 946, que probablemente se celebró en el monasterio de Compludo21. Durante el concilio, el rey Ramiro II le hizo una importante donación22, estableciendo los límites de su coto monástico.

Más tarde, corno la mayoría de estos pequeños monasterios de repoblación, el de Santa María de Tablatello pasó a manos de la iglesia de Astorga, corno nos lo confirma en 1162 el papa Alejandro III23 . Por entonces ya sólo era una iglesia, convertida en parroquia del pueblo surgido a su vera, Las Tejedas. Todavía en 1908, don Silvestre Losada Carracedo escribía: "Aún quedan las paredes de su iglesia monacal, dignas de mejor suerte, y en el más lamentable abandono"24. Hoy también el pueblo está abandonado, al igual que el cercano de Folgoso del Monte, del que aquél era anexo. Este último pueblo también es mencionado por primera vez en el documento del año 946 ya referido.

Los numerosos monasterios de repoblación bercianos darían paso, en los siglos XI Y XII, con las reformas cluniacense y cisterciense, a un reagrupamiento en tres grandes cenobios masculinos, los benedictinos de San Pedro de Montes y San Andrés de Espinareda, y el cisterciense de Santa María de Carracedo; y dos femeninos, también de esta última orden, los de San Guillerno de Villabuena y San Miguel de las Dueñas. Estos monasterios, sobre todo en el siglo XIII, llevarían a cabo una amplia labor repobladora y roturadora, convirtiéndose en propietarios de extensos dominios señoriales. Dichos dominios se irían formando en esos siglos por las dadivosas donaciones de monarcas, señores y campesinos; y por las compras y permutas que hacen los austeros monjes.

Los dominios monásticos los explotan los monjes ya de forma directa, por medio de granjas y monjes conversos corno hacen los cisterciense s, ya por medio de prioratos y trabajadores siervos, corno quieren los benedictinos25 . En todo caso, a partir del siglo XN ambas órdenes religiosas utilizarán los foros o contratos enfitéuticos, corno la forma más generalizada de explotación de la tierra; sistema que sin grandes modificaciones se mantendrá hasta la exclaustración del siglo XIX. El interés de algunos de estos monasterios, corno los de San Pedro de Montes, Carracedo o San Miguel, así corno el de otros cenobios de fuera de la comarca, corno los de Carrizo, Sandoval o Sobrado, sobre el municipio de Molinaseca lo veremos más adelante.

EL CAMINO DE SANTIAGO

Al compás del movimiento monástico de los siglos XI Y XII, el auge de las peregrinaciones a Santiago de Compostela, lugar en el que en el siglo IX se descubre la tumba del apóstol Santiago el Mayor, favorecerá el nacimiento y desarrollo de importantes burgos en el Bierzo, corno los de Molinaseca, Ponferrada, Cacabelos y Villafranca En estos burgos, junto a las labores agropecuarias, características de la época, renacerán la vida urbana y las actividades artesanales.

La ruta de peregrinación propiciará la creación de un eje en torno al cual se va a polarizar el pro- ceso de ocupación del territorio, valorizando el espacio cercano a ella, especialmente en el Bierzo Bajo, que será la zona de la comarca que experimente un mayor desarrollo urbano y económico26. Tanto la monarquía y la nobleza, como los obispos y monasterios, potenciarán dicha ruta, concediéndole privilegios, favoreciendo con fueros a sus principales núcleos, abriendo albergues y hospitales, etc.; pero no debemos olvidar que los verdaderos protagonistas serán los peregrinos (término ambiguo con el que se alude a todos los que se mueven por la ruta, por motivos diversos y no siempre religiosos), que inundan durante varios siglos el Camino de Santiago, y muchos de los cuales se asentarán en las villas jacobeas.

El Camino de Santiago, al que las fuentes denominan en el Bierzo como strata Sancti Iacobi (1106), Camino Francisco (1162), Camino Sancti Iacobi (1162), stratam peregrinorum (1205), viam francorum (1269), y camino francés (1323), entra al Bierzo por Foncebadón, sigue por el Acebo, Riego de Ambrós, Molinaseca y Ponferrada; continúa por Camponaraya,"Cacabelos, Villafranca y el Valle de Valcarce para salir a Galicia por el Cebrero. En su recorrido de setenta kilómetros por la comarca va dejando pueblos y villas, con sus hospitales y alberguerías, en los que los peregrinos encontraban un lugar donde alojarse y reponer sus fatigadas fuerzas. El Codex Calixtinus, del siglo XII, y los numerosos itinerarios (el inglés, 108 del Señor de Caumot, Künig von Vach, von Harff, Viluga, Laffi, etc.), que se suceden desde el mencionado siglo XII hasta el XVIII, siguen siem- pre ese Camino. Hubo también otro, menos utilizado, por Manzanal; y variantes que, desde Foncebadón, bajaban al valle del Boeza por Fonfría y Poibueno27, donde existió un monasterio de canónigos de San Agustín28 .

El camino entraba en el Bierzo por Foncebadón, puerto áspero y penoso, cubierto de nieve durante la mayor parte del invierno; pero con un trazado más corto que el de Manzanal y por el que no hay el obstáculo de los ríos que cortan la comarca de Norte a Sur. La dureza del puerto de Foncebadón, a 1500 metros de altitud, llevó a varios ermitaños ya algunas instituciones religiosas a construir hospitales y albergues para los peregrinos, que contaron siempre con el apoyo de los reyes y con el de los obispos de Astorga. Uno de estos albergues fue el erigido en lo más alto del puerto por un ermitaño de nombre Gaucelmo, a finales del siglo XI o a principios del XII, al que las fuentes deno- minan como Alberguería de San Salvador de Irago o simplemente de Irago, o como Hospital de Foncebadón o de Yrago. Por decisión de su fundador este hospital y su iglesia pasarían a la catedral de Astorga, que lo mantuvo abierto durante las épocas medieval y moderna29.

Este hospital de San Salvador de Irago no debe confundirse con el de San Juan de Irago situado 11 in ter fontem sabbatonis et majorinus et vocatur Astorica de Rodada", de probable fundación real, pues Fernando II lo entregó en 1180 a un ermitaño de nombre Elvite Juan30 .
El hospital, ya en el límite con el municipio de Molinaseca, villa al que un documento de 1138 sitúa también debajo del monte Irago31 , tuvo en ésta varias propiedades, algunas de las cuales conocemos por las fuentes. Así, en 1189 se determina una viña adquirida por el monasterio de Sobrado de este modo: “per terminum de hereditate sancti Iohannís de Yrago” 32; en 1195 otra viña se sitúa “ex alía parte per illam uíneam Sanctí Iohannís de Irago”33; en 1210 en otra escritura de foro se dice que de lo que trabajen y hagan paguen al hospital la mitad: “de alíís vero laboratibus quod feceretis medíetatem detis ad hospítale Sancti Iohannís de Irato”34 . En 1237 incluso conocemos a un clérigo de este lugar llamado Rodrigo Pérez, “clerícus Sanctí Johannís de Iragol”, que vende al monasterio de Sandoval una tierra en Molinaseca35 .

Como se puede ver, son muchas las citas que mencionan el hospital de San Juan de Irago, pero no sabemos si todas ellas se refieren a este San Juan de Irago o a otro que, con el mismo nombre, hubo en Riego de Ambrós, y al que luego aludiremos.

La importancia del Camino de Santiago en nuestro municipio lo delatan, en los siglos XII y XIII, las numerosas referencias al mismo, 26 de las 65 que recoge Durany en su libro para todo el Bierzo36. De ellas sólo citamos aquéllas que aluden a los distintos nombres del Camino. Por ejemplo, en 1162, venta de unas plazas a Sobrado
“qui sunt in camino sancti Iacobi in Molina Sicca inter domum Martii Pelagii et inter possessionen Sacte Marie Superadi”37; en 1166, venta de unos molinos en Molinaseca “de una parte strata que discurrit ad Sanctum Jacobum” 38; en 1198, compra de viñas en Molinaseca "per stratam francorum”39 ; en 1200, venta a Sobrado de una viña "perviam publicam Sancti Iacobi”40; en 1215, otra al mismo monasterio de una plaza “que iacet in camino Sancti Iacobi in Molina Sica”41 ; etc. La importancia jacobea de Molinaseca es indudable, no solo por las menciones referidas, sino por que todos los pueblos, a excepción de Onamio42 y Paradasolana,43 que no están en la ruta, se sitúan en el Camino de Santiago y mantienen durante siglos una clara vocación jacobea.

Antes de llegar a el Acebo y un poco desviado del Camino se encuentra el pueblo de las Tejedas. Su origen, como vimos anteriormente, estuvo en el monasterio de Santa María de Tabladillo, que ya conocemos desde el siglo X. En torno a la iglesia monástica surgió más tarde una aldea, que pronto debió quedar abandonada y su iglesia derruida. En el siglo XII el sacerdote Juan Estévanez, con el permiso y el apoyo del obispo y el cabildo de Astorga, erigió de nuevo o reconstruyó la iglesia, y a su lado fundó un hospital de peregrinos. Poco después, en 1124, el fundador, probablemente para perpetuar su obra, donó ambos a la iglesia de Astorga, con la condición de que sus obispos "no lo diessen en aprestamo, sino que siempre mantubiessen el hospicio de peregrinos por cuio fín lo auia fundado"44. El lugar se mantuvo habitado durante la Edad Media, pues en 1344 Nuño González, ar- cediano de Reina, donó en este lugar de Tabladillo, bienes a su hermano Rodrigo Alvarez de Bendaña45

Siguiendo la ruta se halla el Acebo, pueblo estrechamente vinculado con la peregrinación a Santiago. El Camino pasa por el centro, por la llamada calle Real, con sus típicas casas serranas de corredores. Las menciones a este lugar son tardías, aunque su iglesia de San Miguel, con espadaña tardorrománica, nos indica que su origen puede remontarse a los siglos XII o XIII. Sabemos por un privilegio de los Reyes Católicos, fechado en Medina del Campo el 21 de mayo de 1489, "que el concejo de El Acebo ha fecho agora un hospital", para acoger a peregrinos; pero todo el importante privilegio de los reyes evoca la vocación jacobea del Acebo. Por él los reyes eximen a sus vecinos de pechos y tributos a cambio de colocar 800 palos o estacas, que jalonen el camino durante el invierno, pues las copiosas nevadas lo ocultaban a la vista, con grave peligro para los viandantes46.

Desde el Acebo el camino desciende a Riego de Ambrós, lugar que en el año 1169 concedió el rey Fernando II, con el hospital de San Juan de Irago, a la iglesia de Astorga: "Hospitale sancti Johannis de Monte Irago(...) do etiam villam dictam Regum de Ambro”47. Esta escritura, bastante ambigua, lleva a pensar a M. Durany que el hos- pital de San Juan de Irago estaba situado en Riego de Ambrós. Años antes, en 1120, este hospital había sido donado a la abadía de Santa María de Cluny de Villafranca por la reina doña Urraca : "in qua ecclesiam Sti Johannis et ospitale de Monte Irago Cluniaco monasterio consessi”48 . La do-nación de Fernando II sería confirmada por Alfonso IX en 1203 : “Regalengum de Congosto, deinde Regum de Ambroz cum hospitale sancti ]ohannis de Irago et cum casa de Molina” 49.

Creo que Con el nombre de San Juan de Irago se mencionan dos hospitales diferentes: uno el cercano a Foncebadón, otro el de Riego de Ambrós. Los datos ofrecidos no permiten, en mi opinión, confundirlos; pues mientras el primero fue entregado por Fernando II a Juan Elvite en 1180, éste de Riego de Ambrós lo fue a la iglesia de Astorga en 1169. Lógicamente no pueden ser el mismo hospital, pese a que tengan la misma advocación. De Riego conocemos otra referencia, como la donación “al altar de San Salvador y Santa María de Foncebadón. a su hospital y al abad don Nuño", que hizo en 1171 Ean Froilaz, de varias posesiones que tenía en Riego de Ambrós”5o. Su origen es probablemente anterior, del siglo XI, y como vemos también está estrechamente ligado al Camino.

LA VILLA DE MOLINASECA

Una de las manifestaciones más evidentes del proceso de ocupación del territorio y de la ordenación física del mismo, es sin duda la configuración del poblamiento, tanto por el surgimiento de nuevos núcleos de población, como en el desarrollo urbano de loS mismos. Lo hemos visto en pueblos como el Acebo y Riego de Ambrós, dos típicos pueblos-calle, con casas que se alinean a lo largo del Camino de Santiago, con sus respectivas iglesias y hospitales; con sus huertos, cortinas y monte en los alrededores. Pero sin duda la que mejor refleja este hecho es la villa de Molinaseca, pues a semejanza de las otras que surgen en el Bierzo a la vera de Camino Jacobeo, Molina llegará a tener un carácter "urbano" o "semi-urbano". La villa se nucleará en torno al puente que cruza el río Miruelo, también llamado Molina, el Camino, la iglesia de san Nicolás y de varios hospitales.

El origen de Molinaseca está estrechamente relacionado con el Camino jacobeo. La población ya existía a finales del siglo XI, pues en 1097 Vita Pelayz y sus hijos donan a San Pedro de Montes varias viñas en Campo, pueblo aledaño, una de las cuales se encuentra "sub illa carraria que discurrit ad Molina Sicca", es decir en el camino de Campo a Molinaseca; y además "duas terras in Molina Secca" que tienen en un pago que se llama Viniola51. Ésta es la primera referencia documental, pero seguramente el origen de la villa hay que retrasarla a los primeros años del siglo XI cuando el Camino de Santiago comienza a adquirir un prestigio, que lo inundará de peregrinos hacia Compostela. Desde 1097 no tenemos más referencias hasta 1134, pero en la de este último año se la denomina "villa" , y se nombran viviendo en Molinaseca artesanos como Villelmo Zapatero, Pedro Mercatán; y cuenta ya con " conc!lio" o concejo52, lo que quiere decir que ya estaba or- ganizaba la vida administrativa de la villa.

Será a partir del siglo XII cuando la villa experimente un acelerado desarrollo económico y urbanístico, como lo demuestran las numerosas alusiones al Camino de Santiago; las menciones a actividades económicas que realizan en la villa los monasterios de Carrizo, Sandoval, Montes y Sobrado; la existencia de varios molinos, un horno de tejas, etc. El crecimiento urbano lo deducimos de las frecuentes ventas de solares y casas; pero sobre todo por la existencia de aquellos tres elementos que caracterizan las villas jacobeas bercianas: el puente, las iglesias y los hospitales. Tampoco podían faltar las alusiones a nuevos pobladores, que vienen de distintas partes de la Península e incluso de más allá de los Pirineos, como deducimos de algunos antropónimos de vecinos de Molina, como Petro Petri de Castrocalvón, Spaniol, Giraldus Gros, etc.53, o las referencias explícitas a francos (María Franca, Martinus Franco, Dominicus Franco) e incluso un "vico .francorum", o barrio de francos.

Sin duda alguna, el puente sobre el río Miruelo, que el Camino necesariamente ha de atravesar para proseguir en dirección a Pon- ferrada, fue un factor decisivo en el nacimiento y en el desarrollo de Molinaseca, como ocurre con Pon- ferrada, Cacabelos y Villafranca. El puente es un claro elemento jacobeo, y no es casualidad que ya en la primera mención del mismo, en el año 1166, aparezcan con él los otros dos elementos que caracterizan la villa: el Camino de Santiago y los molinos. El 2 de julio del mencionado año, un tal Melendo Johannis, con su mujer (María Grayel) y sus hijos (Pedro, Azenda y María) donan (la mitad) y venden (la otra mitad) una heredad a San Pedro de Montes, que está "in villa que vocitant Molina secca", y que se compone de "unum molinum et unum solum". Dicha heredad se delimita por una parte “strata que discurrit ad sanclum Jacobum", y por la otra "del Spaniol" (nombre característico, como ya dijimos, de gentes ultrapireanicas asentadas en la villa). Más adelante, el documento precisa ("illo molino, qui esl circa pontem") que el molino está cerca del puente54 .

A dicho puente se refiere también otra escritura de junio de 1198, por la que el monasterio gallego de Sobrado adquiere una viña, que está "in uilla que uocitant Molina sicca et iacet iuxta pontem"55 .
Desde entonces son numerosos los documentos que hablan del puente, como uno de 1202 en que Iohannes Uilelmiz vende a Sobrado una "plaza quam habeo in Sicca Mulina, iusta pontem in capite pontis", al lado del puente y en la cabeza o comienzo del puente; plaza que tiene por términos, "de una parte dom Ramiro et de domna Stephanina, de alía parte Marina Uilelmiz". Nueva referencia al Camino, pues continúa diciendo que de allí sale al Camino de Santiago: "exiit in caminum Sancti Iacobi"56. El Cammo y el puente los recuerda también otra escritura de 1212, por la que María Ramírez vende a Juan de Spania una era y un pedregal que "iacet ultra ponte et est terminato, de una parte, per terminos Sancte Marie Villefrance”57, “et per terminos de Superado et per camino francisco, et quomodo diuiditur usque riuulo Maiori, et per ipsa pon-te”58 .El río Miruelo se lo conoce frecuentemente como el río Ma- yor, que se forma de los arroyos Grande y Pequeño, como ya hemos dicho.

El origen del puente puede ser romano, como afirman algunos autores, pues en la parte próxima a la población, la fábrica presenta tres bóvedas más antiguas que sus compañeras, hoy embotadas en el conjunto del puente. Éste sufrió varias ampliaciones y restauraciones en el curso de su historia, en parte como consecuencia de las variaciones del lecho del río. Una de éstas se llevó a cabo en el siglo XVIII; otra fue realizada en 1980 por la Dirección General de Arquitectura, con proyecto de José C. Velasco. El puente es de sillería con siete bóvedas de luces que van de los 4,20 a los 8 metros; las tres primeras por la margen derecha pertenecen, como hemos dicho, a un puente más antiguo y están semienterradas por lo que sus arcos de medio punto parecen escarzanos; el resto son más modernas, de medio cañón y peraltadas, aunque hoy también modi- ficadas. El ancho del puente varía de 2,6 metros en su lado Este hasta casi 4 metros en la bajada hacia la calle Real. Posee pretiles hechos de mortero y el pavimento es de cantos rodados59 .

Molinaseca debe su nombre, probablemente, a la existencia sobre el río Miruelo de varios molinos. De hecho, su nombre es un derivado de "molinum", en la forma plural neutra "molina", por ser no uno sino varios los molinos que existieron en la villa, como vamos a ver; y del adjetivo " siccum " , con el significado de "molinos secos"60. Es posible que lo de los molinos secos se explique porque, al estar construidos sobre el curso del río, las modificaciones de éste los dejaba temporalmente en seco. Por eso, más tarde hubo de construirse acequias y nuevos molinos en ellas, para que movieran sus rodeznos. Según Javier García, "Seca", como otros topónimos leoneses (la Seca, Canseco) podría no derivar del adjetivo latino mencionado, sino de la raíz hidronímica SE(I)G o SEGH, con el significado de molinos del río 61, explicación que me parece también muy plausible.

Los molinos estaban construidos sobre el río y sobre una presa, como la que todavía discurre paralela por su orilla izquierda. Las fuentes, lo hemos dicho, docu- mentan varios molinos en la villa. Unas veces lo hacen de forma genérica, empleando el término Ilmolendino" (molino), como ocurre con un documento de 1198 que habla de una viña situada “a carrali de molendino”62 , es decir, en el camino del molino; o otro de 1200, que menciona el camino que va al molino: “concluditur uia que ducit ad molendinum "63 .

Más frecuentemente, las escrituras hablan de ventas o nombran propietarios de molinos, casi siempre en relación con monasterios con propiedades en Molinaseca, como los de San Pedro de Montes y Sandoval. De la documentación de Montes ya hemos referido anteriormente una escritura de 1166, por la que este cenobio adquiere un molino y un suelo en Molinaseca, la mitad por donación y la otra mitad por 40 maravedís64 .No será el único testimonio. En 1202 Miguel García y su mujer le donan y venden una casa, dos viñas y dos molinos: “ex duobus molinis quam habemus de patre nostro”. A su vez la casa está determinada por una de sus partes por el “aqua discurren te de molinis”; y los molinos están, uno "ante casa de malatos” (un hospital), y el otro "iacet subtus ecclesiam sancti Nicholai” y está limitado “ex una parte per viam ecclesie (...) ex altera parte per matrem fluvius”, es decir entre 1a iglesia y el río. Pro- bablemente, el primer molino estaba al lado de una presa y el segundo al lado del río. De este último se dice también que el monasterio de Carrizo tiene una dieciseisava parte: “' de isto molino habet Carrizo de XVL partes una"65 .

El monasterio leonés de Sandoval, señor de Molinaseca con el de Carrizo y el obispo de Astorga, tiene en la villa muchas propiedades, y entre ellas también varios molinos, adquiridos por donación y compra. Así, en 1214 Domingo Pérez le dona "medietatem molendini, qui est ante Sanctum Lazarum”66 , molino que posiblemente es el mismo que antes citamos ante la “casa de los malatos”, o uno diferente a su lado (la Casa de Malatos es el hospital de San Lázaro). En 1252 don Arías y su mujer doña Elvira le venden "un medio molino so la campana de San Nicolao de Molinaseca, en carrera del Forno”67, que está también cercano a otro, sino es el mismo que ya vimos antes debajo de San Nicolás.

Estos molinos pasaron más tarde, por un cambio de propiedades del que luego hablaremos, a Carracedo. Este monasterio, a su vez, afora en 1443, una molinaria a Fernán Alonso con la condición de que éste debe hacer en ella un molino68 . En resumen, no es posible determinar el número exacto de molinos que hubo en Moli- naseca durante la Edad Media. Domenico Laffi, un viajero italiano, en 1763 1a denominó como Settemolini, que algunos traducen como siete molinos. Creo que es un error de transcripción o del propio Laffi, pues en el Catastro de Ensenada, hecho unos años antes, sólo se mencionan cinco molinos en el siglo XVIII. Desde el punto de vista técnico, se trataba de pequeños molinos de rodezno, como los que existieron en el Bierzo hasta el siglo XX a orillas de acequias o arroyos, con una o dos ruedas a lo sumo.

Si el puente y los molinos son dos elementos claves en el origen de Molinaseca, no lo es menos la organización de la vida urbana en torno a la iglesia de San Nicolás, que se levantaba en la margen izquierda del río, sobre un altozano, desde el que se domina el puente y el conjunto de la villa. Dicha iglesia se menciona ya en uno de los primeros documentos que conocemos de Molinaseca, del año 1134, cuando al delimitar una viña, se dice que está “quomodo cumcludit in termino Sancti Nicholay”69 . Se trata ya de una iglesia parroquial, como deducimos de las frecuentes referencias a su dezmario y territorio, con las significativas expresiones de collación, sub aula, so campana, etc, que vemos en las donaciones y ventas que se hacen en la zona: “collatione Sancti Nicolai de Molini” 70 “in uilla nucupata Molina Sica sub aula Sancti Nicholai” 71, “sub signum Sancti Nicolai” 72 “so campana de San Nicolao de Molina Seca” 73, etc. A veces los documentos hablan de los sacerdotes que están al frente de la iglesia. Así, en 1224 está “Domenico presbiter tenente ecclesia Sancti Nicolai” 74 ; y en 1240 “habente ecclesiam Sancti Nicolai de Mulina Garcia Petri” 75 .

La iglesia debió ser de fundación particular (iglesia propia), pues en 1168 el conde Ramiro Froilaz, la incluyó en la dote que concedió a su segunda esposa, la condesa doña Elvira Osorio, junto con la villa de Molinaseca76 (en realidad, como ya veremos sólo le cedió la mitad, pues la otra mitad la recibirían los hijos del primer matrimonio). La condesa doña Elvira, a su vez, la donó, con la mitad de la villa, a la iglesia de Astorga ya su obispo don Arnaldo en 1172, poco después de morir su espo- so77. En torno a ese año, la otra mitad pasaría al monasterio de Carrizo, y en 1193 también al de Sandoval, monasterios fundados por los condes Ponce de Minerva y Estefanía Ramírez, hija del primer matrimonio de Ramiro Froilaz.

Durante algún tiempo hubo problemas entre el obispado y la abadesa de Carrizo sobre la propiedad de la iglesia y la jurisdicción de la villa de Molina, que sólo se solucionaron en 1192 con un acuerdo arbitrado por el obispo de Oviedo y el abad de Sandoval, del que hablaremos más tarde. Sin embargo, los enfrentamientos por los diezmos y por el patronazgo de la iglesia de Molinaseca continuarían entre Astorga y Carrizo hasta 1260, en que una nueva sentencia arbitral, no muy clara por la parquedad de los documentos, confirmará a Astorga la mitad de la iglesia, ya Carrizo y Sandoval la otra mitad a partes iguales; y de igual forma, los derechos a la percepción de los diezmos78.

Sin embargo, la sentencia no acabó definitivamente con el pleito sobre los diezmos, pues todavía en 1361 fray Mendo, monje de Carracedo (monasterio que cam- bió con Sandoval sus propiedades y derechos en Molinaseca), en unión del sacerdote de esta villa, Alfonso Pérez, comparecieron ante el chantre de Astorga y Vicario General del Obispado, don García Domínguez, que a la sazón estaba en Salas de los Barrios, para firmar un acuerdo, ratificado por dicho Vicario. Pues en el juicio celebrado el día 3 del mismo mes se demostró que los monasterios de Carrizo y Carracedo “estovieran e estaban en possesión de tanto tiem po, que non era memoria de omes en contrario, de llevar la meatade de todos los diesmos, e fueros, e derechos de la dita eiglesia, e que pagasen la meatad de los fueros e des fueros que la ditaeiglesia avia de fasser” ; y que el tesorero y el cura llevaban "la otra metad, e que pagase la otra metad de todos los fueros e desafueros. E que servisen la metad de la dita eiglesia, diesen clérigo idóneo que la servise. E que los dichos monasterios, que servisen la otra metad, e diesen cléri- go ydóneo que la servise” 79 .

Además de la iglesia de San Nicolás, de origen medieval aunque el edificio actual es del siglo XVII, Losada Carracedo y A. Quintana hablan de un santuario medieval, el actual de las Angustias, muy ligado al camino jacobeo. Dice aquél que "principió por una capilla en el siglo XI, levantada alIado del camino y al pie de la montaña; pasó después a ser iglesia, en los siguientes; ya fines del siglo XV! era ya un gran templo” 80 . Sin embargo, yo no halló ninguna referencia medieval a una iglesia con esa advocación; ni siquiera he encontrado otra templo o ermita diferente a la de San Nicolás, con excepción del hospital de San Lázaro, que seguramente contaba con su propia capilla. No niego la existencia en la Edad Media de una iglesia a la Virgen, pero no está documentada, y el edificio actual del santuario de las Angustias es del siglo XVIII81 .

En torno al puente, la iglesia y el Camino de Santiago se va creando toda la trama urbana, que en gran parte aún se conserva. La calle Real, que va de este ( donde está el puente) a oeste (hasta un crucero), nuclea la villa, con sus casas de piedra y sus palacios. Perpendiculares a ella hay varias pequeñas calles, estrechas y recoletas que se dirigen hacia el norte, por donde corre el río y hacia el sur, hacia la montaña. A un lado de la villa se situaba en el siglo XIII el barrio franco, en el sector oeste, en la margen izquierda del río, cerca de la iglesia de San Nicolás, pues una escritura de 1227, por la que el monasterio de Carracedo afora una plaza en Molinaseca, se dice que está situada "per viam qua vadit sancti Nicolai, et exiit in vico francorum” 82 ; es decir, por el cami- no que va a San Nicolás y sale al barrio de los francos. La presencia del elemento franco, tan importante en las villas jacobeas, la reflejan en Molinaseca además algunos nombres como los de María Franca, Martinus Franco, Dominicus Franco, que salpican la documentación. También en ese siglo aparecen algunos judíos y gallegos 83 .

En una villa como Molinaseca, tan ligada al Camino, no podían faltar los hospitales, que tanto la iglesia como la sociedad civil erigieron en gran número durante la Edad Media, para atender las necesidades más imperiosas de la población indigente y las de los peregrinos. Los hospitales cumplían fundamentalmente funciones de hospitalidad; es decir, atendían a peregrinos, pobres y en menor medida enfermos, a excepción de algunos hospitales especializados como los lazaretos. Por esa razón era muy variada la tipología de estos establecirnientos, aunque en general, con la ex- cepción de los albergues monásticos y los lazaretos, la mayoría de los hospitales no son más que simples casas con un par de habitaciones, una para hombres y otra para mujeres, y una cocina84 .A veces cuentan en sus inmediaciones con una capilla.

El primer hospital que conoce mos es el llamado " casa de los malatos", al que cita un documento de 1203. Se trata sin duda de una institución fundada el siglo anterior, y que el documento sitúa "per caminum sancti Iacobi”85. Estaba por tanto al lado del Camino de Santiago, probablemente a la salida de la villa, como era normal en este tipo de establecimientos, pues el término malatos suele utilizarse casi siempre en relación con enfermos de piel frecuentemente leprosos, los cuales estaban bajo la protección de san Lázaro.

Con la denominación expresa de San Lázaro conocemos varias referencias a un hospital de la villa, que sin duda es el anteriormente mencionado. G. Cavero dice que estaba situado en el camino francés, "fuera del "núcleo poblacional, a la salida de Ponfe- rrada" ; M. Durany, que lo identifica erróneamente con el hospital Casa de Molina, señala que, al parecer, saliendo de Molina en dirección a Ponferrada había una ermita dedicada a san Lázaro, que ya no existe. En mi opinión, este hospital debió de estar cerca del río, pues en varias ocasiones se dice que la casa de malatos y san Lázaro estaba cerca o enfrente de un molino: 1203 "unus autem ex istis molinis, ante casa de malatos” 86 ; 1214 "in Molinasicca, it est medietatem molendini, qui est ante sanctum Lazarum” 87 .También se lo sitúa cerca de un camino que se dirigía al río Molina: 1241 venta de un huerto "in Mulina ante la porta de san Lazaro; Iª parte carrera antigua que ven de la villa para el Molina, IIª otra carrera antigua que sal al camino francisco; III y IIII frandes de San Noal" (frailes de Sandoval)88.

Desde el siglo XII se constata la existencia de un hospital llamado, en 1188, hospital Casa de Molina, que pertenecía a la iglesia de Astorga por concesión regia de Alfonso IX de León: "Deinde Regum de Ambroz, cum hospitali Sancti Joannni de Irago, et cum casa de Molina” 89. A principios del XIII todavía estaba en manos de As- torga, pues en 1210 el archidiácono Gundisalvo Fernandi, con consejo del obispo y de los canónigos de Astorga, cede a Micaheli Pelagi de Fonti Sabbaton, a su mujer ya su hijo "ipsum hospitale de Molina Sicce” por sus vidas, con la condición de que cada año les den "unum pede de uindemia positum una uice et unam massam de ferro”90 .Este hospital debió desaparecer al final de la Edad Media, como veremos más adelante, siendo reemplazado por un nuevo hospital construido por el obispo de Astorga, don Sancho Acebes, en 1512.

Un último motivo jacobeo es la existencia de un crucero, que se menciona en una donación que en 1202 hace doña Igobor al monasterio de Sobrado. Por ella conce- de a los monjes numerosas propiedades en Molinaseca, (in Sicca Mulina), entre ellas “aquas et molendinos”; pero exceptúa, "una area cum sua casa et suis parris et cum suis exitibus et unam uineam apud Crucem” 91. Este "junto a la Cruz”, creo que debe entenderse en ese sentido mencionado, es decir junto al crucero. De hecho hay uno a la salida de Molinaseca que, aunque no parece medieval, probablemente sí puede estar en el mismo lugar que el otro anterior.

EL SEÑORÍO DE MOLINASECA

El Bierzo como unidad geográfica y política, estuvo en la Edad Media subdividido en unidades geográficas más pequeñas, pues desde el siglo X conocemos algunas, como Valdueza, Valcarce, Boeza, Ancares y Fornela; sin embargo, la existencia de estas unidades geográficas no parece entrañar, al menos en los siglos IX y X, ninguna subdivisión política del denominado «territorio bergi- dense». Todo él forma una sola unidad política gobernada por condes de nombramiento real, de los que en esos siglos conocemos a Gatón, a su hijo Sarracino ya algunos más, hasta los primeros años del siglo XI.

Desde mediados del siglo XI dejan de mencionarse los condes como gobernadores del territorio bergidense, siendo sustituidos por los «merinos», cuya primera referencia la encontramos en un documento del año 1043, en el que a un tal Ecta Alvariz se le denomina «majorino in Bergido, sub manu regis et regina». La aparición de merinos en el Bierzo, signo de una mayor fortaleza de la monarquía, refuerza el carácter político-administrativo del cargo y su dependencia directa de los reyes leoneses. No es éste un cargo hereditario, sino de nombramiento real y por tanto revocable. El merino actuaba en nombre del rey; y sus funciones eran simplemente administrativas, económicas y judiciales.

A partir del siglo XII se invierte el proceso de fortalecimiento monárquico, iniciándose entonces un progresivo proceso de feudalización del reino castellano-leonés. De este modo, el territorio bergidense sufrirá una fragmentación en unidades políticas más pequeñas, las tenencias. Mercedes Durany señala que en los siglos XI al XIII, el Bierzo se organiza territorialmente en trece tenencias, de las cuales cinco comprenden únicamente el territorio de una población con su alfoz: Villabuena, Molinaseca, Ponferrada, Villafranca y Bembibre; mientras que las ocho restantes abarcan comarcas más extensas: Bierzo, Ulver, Ancares, Boeza, Aguilar, Valcarce, Ribera y Losada; estas dos últimas en los límites del Bierzo, en la actual comarca de la Cabrera. Al frente de cada una de estos territorios se hallaba un tenente, con la función de regir- los y administrarlos, ejerciendo en ellos podetes públicos y jurisdiccionales92 .

En una primera etapa, esas tenencias dependen directamente del rey o del merino que tiene en el Bierzo, siendo pues cargos revocables. Actúan como gobernadores en su jurisdicción, la defienden desde sus castillos, estratégicamente situados en cada una de las entradas al Bierzo (Cornatel, Aguiar, Autares, Fresnedelo) y dictan justicia, por lo que a veces se les denomina «judex terrae». Posteriormente, ya en los siglos XII y XIII, el proceso de feudalización se acentúa considerable- mente, iniciándose la enajenación de la jurisdicción real sobre estos territorios y tenencias, que pasan, de forma vitalicia y hereditaria, a manos de una nobleza que logra en ellos derechos de inmunidad.

Molinaseca aparece como una tenencia ya en los primeros años del siglo XII, pues en un documento de 1134, por el que se donan unas viñas al monasterio de Montes en este lugar, se menciona a un "RamiTo Froylaz dominante Ulver et Molina et alias pluTes” 93 . Augusto Quintana deduce de este documento que por entonces ya estaba constituido el señorío de Molina y que, seguramente, dicho señorío se lo había concedido el rey Alfonso VII, del que aquél había sido alférez94. Este Ramiro Froilaz era miembro de una familia noble leonesa, cuyos orígenes se remontan a la época altomedieval. Dicha familia lograría en los últimas décadas del siglo XI un gran protagonismo en la política del reino, gracias a la ocupación de puestos cercanos al monarca y al desempeño de cargos relacionados con la administración central y territorial. Ramiro Froilaz fue hijo de Froila Díaz, hermano de Jimena Díaz, mujer de Rodrígo Díaz de Vivar, el Cid, e importante personaje de la corte de Alfonso VI. Por su parte, Ramiro Froilaz fue alférez de Alfonso VII, cónsul de Astucias, tenente de las Torres de León; y estuvo al frente de numerosas tenencias, como las Astorga, Aguilar y León, y de las principales circunscripciones bercianas 95.

Este Rarniro Froilaz estuvo casado en primeras nupcias con la condesa doña Inés, de la que tuvo dos hijos, Alfonso y Froila, condes que detentarían el dominio de numerosas tenencias bercianas y leonesas; y una hija, Estefanía Ramírez casada con el conde Ponce de Minerva, mayordomo y también alférez de Alfonso VII, así como tenente de Cea, Mayorga, Castrotierra, Melgar y Castro- verde. En terceras nupcias, Ramiro casó en 1168 con la condesa doña Elvira Osoriz, de la que tuvo un último hijo, García Ramírez. A esta tercera esposa le concedió como dote el lugar de Molinaseca :
“ Puesto que es tanta la fragilidad que, aún las Cosas que aparecen más claras, por la nube del olvido, Con el paso del tiempo, se oscurecen, quiero dejar bien claro que yo, Ramiro, conde, te doy a tí, Elvira, puesto que, según loS preceptos del Señor y de la ley de la religión cristiana, Voy a hacerte mi esposa, te doy por este motivo y te concedo Como dote y arras, aquella mi villa que llaman Mo1inaseca, Con todos sus derechos, y 25 morabetinos de oro. Esta dote te doy yo, el conde Ramiro, a ti, la condesa Elvira, para que desde ahora lo tengas, lo disfrutes, lo des o lo vendas a quien o a quienes quisieres” 96 .Como hemos visto ya, esta donación incluyó no solo el señorío, también donó a su esposa la iglesia de Molinaseca.

Después de la muerte del conde Rarniro Foilaz, que debió ocurrir hacia 1169-1170, el 20 de agosto de 1172 la condesa doña Elvira Osoriz, ya viuda, cedió al obispo de Astorga, don Fernando, la mitad de la iglesia de San Nicolás, así como la mitad de la villa, en las mismas condiciones en las que ella las había recibido: "Yo, la condesa Elvira Osoriz, por mi alma y la de mi marido, el conde don Ramiro, ofrezco y doy a Dios y al altar de santa María siempre Virgen de Astorga ya vos, padre mío y señor, Fernando, venerable obispo de esa misma iglesia, la mitad del derecho sobre la iglesia de Molinaseca, llamada de San Nicolás, cuya mitad de la iglesia con la mitad de la villa de Molinaseca me dió a mi en arras el mencionado serenísimo conde de bienaventurada memoria”, y matiza más adelante: "Doy a Dios y al sacrosanto altar de Santa María, como he dicho, la mitad de la iglesia de San Nicolás de Molinaseca con sus casas, tierras, viñas, huertas, décimos y pertenencias todas, para que, con los emolumentos de que aquí tenga, ilumine el dicho altar de Santa María, y los clérigos de su sacristía, que allí sirven a Dios de día y de noche, tengan su sustento, y por mi propia alma y por la del conde Ramiro, mi marido” 97 , De este modo, el señorío de Molinaseca pasaba al obispado de Astorga.

La referida donación, pero más explícita aún en lo que al señorío se refiere, la ampliará doña Elvira al año siguiente con motivo de su nueva boda con el noble leonés Gutierre Rodríguez; pues el mismo día de ésta, el 12 de julio de 1173, y con el consentimiento de su nuevo marido, daba nueva- mente a Astorga ya su obispo Arnaldo "la mitad de la iglesia de Molinaseca, con todos sus réditos y emolumentos, y además la mitad de la misma villa con toda la heredad que le pertenece en entradas y salidas, tie- rras cultivadas y sin cultivar, viñas, solares, árboles frutales y no frutales, prados, pastos, lagunas, corrientes de agua, molinos, .fuentes, montes y valles, por sus cotos y términos antiguos, hasta la cosa más mínima, según yo lo recibí en arras del conde Ramiro". y añade aún más: "Todo lo que aquí poseo lo doy y confirmo a la iglesia de Astorga y para que don Arnaldo, obispo de la misma sede, y sus sucesores lo posean por los siglos infinitos” 98.

En estos dos escritos, lo que dona la condesa doña Elvira es la mitad de la villa y de la iglesia, diciendo al mismo tiempo que dona "todo lo que aquí poseo". Esto, sin embargo, parece estar en contradicción con la donación de su primer marido, pues la dote parecía incluirlo todo. No debió realmente ser así, sino que una parte pasó a los hijos del primer matrimonio, en concreto a la condesa doña Estefanía Ramírez, de la que ya dijimos que estaba casada con el conde Ponce de Minerva. Un documento de San Pedro de Montes, de febrero de 1180, incluye en la data la siguiente expresión: “Astoricensis episcopus et comitiisa Stephania dominantes Molinasec” 99, lo que significa que tanto el obispo como la condesa era entonces señores, a partes iguales, del señorío de Molinaseca. ¿ Cómo ocurrió esto ? Lo veremos dentro de un momento al hablar de la (condesa doña María.

De doña Estefanía, que falleció en 1183, la mitad del señorío de Molina, que como hemos visto le pertenecía, pasó a su hija, la condesa doña María Ponce, que más tarde sería abadesa del monasterio cisterciense de Carrizo, fundado unos años antes por sus padres, al igual que el monasterio cisterciense de Sandoval. Un documento de 1189 la menciona ya, con el obispo de Astorga, como tenente de Molina : "Eodem episcopo (Fernando) et comitissa domna María tenentibus Molina Sica” 100 . No parece haber en estas dos últimas menciones discrepancias sobre el señorío.

Sin embargo, las relaciones entre ambos tenentes no son buenas. Un documento de 1192 recuerda que "traían contienda Lope, obispo de Astorga y la condesa doña María Ponce sobre la mitad de la iglesia y la mitad de la villa de Molinaseca. Porque ella aseguraba que le pertenecía a ella por derecho de herencia". Según la abadesa, doña Elvira Osoriz recibió de su abuelo esta propiedad no en arras, sino en concepto de hipoteca por 300 áureos "y no de otra forma". Por ello, alegaba que satisfechos los 300 áureos al obispo la propiedad debería revertir en ella. Por el contrario, el obispo defendía que la iglesia de Astorga poseía Molina y la iglesia por do- nación de doña Elvira, que a su vez las había recibido como dote y arras, lo que a la vista de los documentos parece más cierto. Fuera o no verdad lo alegado por cada una de las partes, lo cierto es que había una disputa, que enturbiaba las relaciones de dos instituciones eclesiásticas. Al final se impuso la cordura y se llegó a un arreglo, sometiéndose ambos al fallo del obispo de Oviedo y el abad de Sandoval. Éstos acordaron dejar las cosas como estaban, pero que el obispo pagara a la abadesa, mientras viviese, los 330 áureos anuales que pedía, más otros 300 de una sola vez. A cambio, doña María reconocería el señorío del obispo sobre la mitad de Molina l01 .

Ese año o a comienzos del siguiente murió doña María, pues en 1193 aparece ya como señora de Molinaseca y como nueva abadesa de Carrizo su sobrina Teresa Rarnírez 1O2. Coincidiendo con ese cambio, o quizá venía ocurriendo desde un tiempo atrás, la villa de Molina no vivía sus mejores tiempos por los graves altercados entre dos grupos familiares, encabezados por Pelayo Pita y Miguel Rodríguez respectivamente; enfrentamientos que provocaron la muerte de Martín Rodríguez, enconando aún más los ánimos de los vecinos. La violencia desatada en la villa por esta muerte obligó a los señores a intervenir y poner orden entre sus habitantes. Y para que todos respeten el orden, el obispo don Lope y la abadesa doña Teresa, el 29 de julio de 1193103 , concedieron a Molinaseca un texto foral, muy conciso, bastante confuso, sin un orden lógico en su exposición, pero de una extraordinaria dureza.

El fuero tiene como ámbito de aplicación la villa de Molinaseca, cuyo contorno, coto o alfoz se determina de este modo: "Desde el Portillo de Campo hasta el co- mienzo del Molina, y de allí por el Brañadero, la Escrita, la Retuerta, y en general según caen las aguas hacia Molina por todos los montes que rodean la villa". Estos términos aluden al territorio concejil de Molina, no a su actual ayuntamiento como es lógico.

Comprende, más o menos, desde la circunscripción de Campo, pueblo del alfoz de Ponferrada que está al suroeste, hasta el comienzo del río Molina, que habrá que entender más o menos hasta las puentes del Mal Paso, pues es allí donde se unen los dos arroyos que originan dicho río; es decir, el valle del río más las vertientes del mismo.

La carta foral, hecha con el con- sentimiento y beneplácito del concejo de la villa, sin duda cansado de tantas disputas y violencias, pretende en primer lugar estable- cer la paz pública, con un rigor casi sin precedentes en el grupo foral de Benavente, en el que según J. Rodríguez debe clasificarse éste de Molina: "Si algún vecino diere muerte a otro, aunque sea su enemigo, dentro de los términos de la villa y fuera preso, póngasele bajo el muerto en la fosa; mas si no fuera preso pierda todo cuanto posea y nunca sea admitido en la villa; y si alguno lo recibiere en su casa, pública u ocultamente, por manera que pueda probarse con certeza, pague cien maravedís, de los cuales pertenecerá la mitad al señor obispo ya la señora abadesa, y otra mitad se divi- dirá al medio entre el concejo y los allegados al muerto" .

La ofensa armada de un vecino contra otro, aunque no lo hiera, se castigará con una multa de sesenta sueldos; pero si además lo hiere pagará 160 sueldos. Si como consecuencia de las heridas, el vecino muriese se enterrará al agresor debajo del muerto. Se trata, por tanto de impedir la violencia entre vecinos, que enturbiaba gravemente la paz de la villa. No sólo se pretende la paz, se busca conseguir también un alto grado de solidaridad vecinal, pues se exige que " si un enemigo de cualquier vecino viniese de otro lugar a la villa o hasta dentro de su coto, todos los vecinos han de ayudar a su vecino contra él y salir en apellido con su vecino; y quien no lo haga así pague cien maravedís" . Es decir, que todo habitante de Molina llamado en ayuda de un convecino está obligado a dársela, se lleve bien o mal con él, porque de lo contrario será castigado con una elevada multa.

La carta regula también aspectos relativos a la propiedad particular, especialmente el robo de ganado por los propios vecinos o por personas poderosas. Los que lo hagan serán castigados con una multa, lo mismo que quien pretenda tomar por señor a uno distinto del obispo de Astorga o de la abadesa de Carrizo. Señala a conti- nuación que, conseguida ya la paz, si algún miembro de los linajes de Pelayo Pita y Miguel Rodríguez, resucitase la memoria de la muerte de Martín Rodríguez, pague diez maravedís, y si hierese a alguno se le castigue a la paga de cien. Por último, el texto vuelve a incidir en los delitos por malos tratos, imponiendo una pena de cien maravedís, que se han de cobrar a partes iguales por los señores, el concejo y la persona ofendida.

El fuero habla solamente de dos únicos señores en la villa: "Si alguno buscase otro señor en Molina, fuera del obispo y la abadesa, que son los señores únicos de la villa”, e incluso castiga al que pretenda tener un nuevo señor; sin embargo, desde 1193 y en los años siguientes se menciona en la documentación otro señor más, que comparte con aquellos el señorío. El nuevo señor es el abad del monasterio de Sandoval, al que se cita con frecuencia. Así en 1198: "Eodem episcopus (Lupus) et jeminis deodicatis de Carrizo et fratibus de Saltu Nol;lale tenentibus Molinam Sicam” 104; en 1204: "tenente SiccaMulina ipse episcupus (Lupus) et abbas Santinouale et abbatissa de Carrizo” 105; en 1225: "Tenente Molina, Petro episcopo in Astorica, abbatisa domina Theresa de Carrizo, et abbate domino Andres de Santnovalis” l06 ; y así hasta más de treinta documentos de Carrizo, Sobrado, Montes y Carracedo du-rante el siglo XIII.

¿Por qué surge ahora un nuevo señor? La razón se debe a la donación de doña María Ponce, hacia 1192 o 1193, de la villa de Molina y su iglesia, a partes iguales, a los dos monasterios cistercienses, que habían fundado sus padres los condes Ponce de Minerva y Estefanía Ramírez, como reconoce un documento de esa fecha : "Esta es la carta del pacto y convenio que hacemos yo, Juan, abad de Sandoval, y yo, Teresa 1O7, abadesa, y el convento de Santa María de Carrizo, sobre la heredad y la villa que llaman Molinaseca, que nosotros y nuestra iglesia, y vosotros y vuestra iglesia poseemos por donación de la condesa de buena memoria doña María” 108. Desde entonces, cada uno de estos monasterios será señor de una cuarta parte, y de la otra mitad el obispo de Astorga. No habrá más novedad hasta el siglo XIV. Las datas de los documentos reiteran, como hemos dicho, una y otra vez la tenencia en esas tres manos.

En el siglo XIV esta situación se modificará levemente, como consecuencia del acuerdo a que llegan los monasterios cistercienses de Sandoval y Carrácedo;) Aquél, se- ñor y propietario de numerosas heredades en Molina estaba, sin embargo, muy alejado de este lugar, pues se ubicaba a orillas del Esla, cerca de Mansilla la Mayor. Carracedo, el poderoso monasterio berciano situado a orillas del río Cúa, a su vez, poseía tierras, casas, viñas e iglesias en Villarroán, Valencia de don Juan, Valdesaz y hasta León, que, probablemente tampoco podía atender como quisiera; pero estaba muy interesado por Molinaseca, villa en la que ya había adquirido en los años precedentes algunas propiedades.

Por esta razón ambos monasterios hermanos decidieron, en 1336, realizar un cambio de todas las propiedades que cada uno poseía en ambas zonas: "Era de mill e tresientos e setenta e quatro, primero día de julio, don Asensio e fr. Domingo de Villamizar, monges de Sant Naval, procuradores de su abad don Alfonso (. ..) otorgan a vos, don Fernando, por la gracia de Dios abat de Carracedo, y al convento, en con cambio y jur de herdat, todas las herdades, así de casas como de bodegas, como de plazas, como de suelos, como de tierras, como de viñas, como de huertas, como de prados, como de exidos, como de pesqueras, como de molinos y molineras, árvores, fueros, sullariegos, eglisarios e todas las cosas que avían, de qualquier manera, su campana de la eglesia de Sant Nicolás de Molinaseca e en todo el Bierzo”. A cambio Carracedo cede a Sandovallo que posee en los lu- gares de León anteriomente men- cionadosl09 . De este modo Carracedo se hacía con las propiedades que Sandoval poseía en Molina y con su parte del señorío.

Como señores de Molinaseca, el obispos y los abades de ambos monasterios (Carrizo y Sandoval/ Carracedo), además de las rentas que percibían por sus propiedades, tenían atribuciones públicas, como gobernar, administrar justicia, lo que ya hemos visto en el caso del fuero otorgado en 1192, cobrar tributos, etc.11O. Estas funciones no las ejercían directamente sino mediante mayordomos, como el que menciona el tumbo de Sobrado en 1195 : "maiodormus de abbatissa domnus Iulianus in Molina Sica"111 ; o por los alcaldes. No debe ser casualidad que las fuentes mencionen siempre en esta villa dos alcaldes, que gobiernan al mismo tiempo, de los que conocemos los nombres de varios de ellos (CUADRO I). Como puede verse, algunos alcaldes repiten durante varios años, como ocurre con Miguel García (1212, 1219), Domingo Martínez (1219,1224,1237), Pedro Calvo (1223, 1225), Martín Pérez (1224,1225,1237). En ciertos años aparecen no dos sino cuatro alcaldes diferentes, dos y dos cada vez, unos en la primera mitad del año, otros en la segunda. Probablemente fueran de nombramiento anual, lo que se debía hacer en la primavera, por eso unos aparecen antes del mes de junio, otros después.

Una institución que aparece pronto en la documentación, con voz propia y autonomía es el con- cejo. Las fuentes no informan si esos alcaldes era nombrados por los señores,.lo que es muy probable, o si eran nombrados o al menos refrendados por el concejo. La primera mención al concejo de Molina es del año 1180, en la con- firmación de una viña al monasterio de Montes: “Omnis concilio de Molina sicca audientes et confirmantes” 112. A veces se indican además los nombres de algunos de los que asisten, como en 1196: "qui presentes fuerunt: totum concilium de Molina Sica, Petrus Molina, Fernandus Monici, Pelafl.ius de Fita, domnus Ramirus, et alius Ramirus, Giral Gras, Petrus Menendi”113 .

El concejo, probablemente abierto, atendía a todas aquellas cuestiones que atañían al gobierno y policía de la villa. Sus acuerdos obligaban a los vecinos, ya veces se tomaban por escrito, por el notario del concejo, como el que se menciona en 1277, en un acuerdo entre Sandoval y un vecino de Molina: “ e you Domingo Perez, notario jurado del conceyo de Molinaseca, a rogo das partes escrivi este instrumento”114. La existencia del concejo era además un freno al poder de los señores no sólo ju- risdiccionales, también territoriales.

Los monasterios bercianos de Montes y Carracedo, el gallego de Sobrado y los leoneses de Carrizo y Sandoval eran propietarios de numerosas fincas y heredades. Esas posesiones las lograron por las donaciones de señores y campesinos, pero también por las compras y cambios que ellos hicieron, como podemos ver en los CUADROS II al VII. Normalmente dichas donaciones o compras se mencionan con términos genéricos como "hacienda" , montes, pastos y prados, etc; pero muy frecuentemente se especificaba el tipo de tierras, o se indicaba si eran solares, casas o molinos. Sin duda ninguna, el interés mayor de estos monasterios fue la adquisición de viñas, pues la zona de piedemonte de Molinaseca era muy apreciada para este tipo de cultivo. No haremos ahora un estudio detallado de los cuadros, pero las viñas constituyen más del 90 por ciento de las compras, y el dinero que los monasterios han de pagar suponen fuertes cantidades, como pueden verse en los mencionados cuadros.

El más importante propietario de Molinaseca fue el monasterio gallego de Sobrado de los Montes, muy interesado en el viñedo, pues la zona de la Coruña, en la que se ubica, no era muy adecua- da para ese cultivo. En el Bierzo tuvo propiedades en Villafranca y en Molinaseca. En esta última recibe importantes donaciones, nor- malmente de heredades; pero las compras que hace son casi siempre de viñas. Hizo incluso algunos cambios, uno de ellos con el monasterio de Poibueno115 .

Para trabajar todas estas propiedades, Sobrado tuvo desde el siglo XII una granja, de la que tenemos varias noticias: 1196, en una venta a este monasterio ya “Petro Martini magistro grangie Sancti Tirsi” se dice “quos dedit Petrus Martini frater Superaddi, magister grangie sancti Tirsi” 116 . Este Pedro Martín es pues el fraile encargado de la granja, que tiene por nombre Santo Tirso. La granja se encontraba en Molina, como claramente lo expresa un texto de 1207 en que se nombra a "Frater Martinus et Petrus Cibdat, tenente grangia de Molina”117 .

También Sandoval adquirió en el siglo XII muchas propiedades por donaciones y compras, entre ellas varios molinos y muchas viñas. En el caso de este monasterio no se menciona explícitamente una granja para la explotación de sus propiedades, sino una casa y monjes que habitan en ella; pero evidentemente se trata de una granja, pues es ese el peculiar sistema de explotación que caracterizó a los cistercienses, utilizando para ello monjes conversos. Monjes de Sandoval se mencionan, por ejemplo, en la compra de una viña que el cenobio hace en 1216: "Dominicus Andreas e Isidorus, .fratres vestros de Molinaseca"118 . En 1252 se nombra como “ tenente e la casa de Sanoal" a “frei Dominico et frei Joan e frei Dominico"119; y en 1277 en un convenio entre Sandoval y un vecino se habla de un "Don Pedro, celareyro de San Noal” 120. El celareiro o cillero era el encargado de la cilla o despensa monástica.

Como hemos dicho todas estas propiedades pasaron en el siglo XIV a Carracedo, monasterio que ya tenía en Molina algunas pro- piedades, y que en el siglo XIII, abandonada la explotación directa con monjes conversos, las afora a vecinos de ese lugar. Este monasterio sí tuvo aquí una granja, probablemente la misma de Sandoval, granja abandonada y en muy mal estado, que en 1462 afora al bachiller Pedro Femándes de Campo, su mujer e hijos y veintinueve años más: "la dicha granja de Molina Seca, con todas las cosas a ella pertenescientes desde el portillo que disen de Molina, contra Molina; asi en termino de Ponferrada, como de o Campo, e de Molina, casas, casares, suelos, e tierras, e vinnas, e polas, etc., diezmos, e ofiertas de iglesia, e fueros, e renta, e censos, etc." con la condición de " que fagades la casa que se dise de la granja que es cerca de Molina, según que está comenzada, e pagades por ello todo de fuero al abad por tiempo fue- ra, tres mill maravedises de la mone- da corriente al tiempo de las pagas, puestos en paz en el dicho monaste- rio por el día desant Martino. E mas que diedes cada un anno una juntar al ducho abad si la fuera a comer con dos servidores suyos e no mas"121.

También el cercano monasterio de Montes tiene propiedades en Molina; pero los monasterios no fueron los únicos; pues conocemos muchos propietarios privados, pequeños campesinos que trabajan sus tierras centenales y elaboran vino. Esta economía campesina presenta una clara simbiosis agrícola-ganadera, que encuentra su razón de ser en la complementaridad de ambas actividades. Aunque no es posible hablar de especializaciones, pues el papel de los cereales (centeno, trigo y cebada) lo impregna todo, como vemos en las rentas forales que han de pagar los campesinos, no cabe duda de la mayor dedicación ganadera de las zonas de montaña, como el Acebo y Riego de Ambrós, mientras que el viñedo ocupaba una gran extensión de las tierras de piedemonte y de la hoya del Bierzo, como Molinaseca.

Como señala M. Durany, hasta mediados del siglo XII los grupos campesinos tuvieron un destaca- do papel en la creación de nuevos viñedos, no sólo porque figuran como Propietarios de majuelos, sino porque tenemos constancia de que han sido plantados por ellos mismos. Sin embargo, desde el siglo XIII vemos incrementarse el papel de los poderes señoriales en el proceso de colonización de tierras marginales y también en la intensificación del viñedo en el Bierzo Bajo.

Además de la agricultura y la ganadería, en Molinaseca se mencionan algunas actividades artesanales, ejercitadas por francos y pobladores autóctonos. Entre esas actividades se nombran sastres y zapateros: 1134 un Willelmo zapatero, 1208, un Dominico zapatero, 1214 Ioanes Martinit sapatero, Domingo sapatero. También hay constancia de un horno de tejas, como atestigua un documento de 1203 sobre la. venta de una viña que está “alía auten vínea jacet in loco que dícítur Forno de tegulas” 122, que seguiría la vieja tradición de origen romano, seguramente.

EDAD MODERNA

Con la excepción de Molinaseca que, como hemos visto, fue durante la Edad Media una villa señorial, del resto de los pueblos del municipio carecemos de datos fia- bles sobre su condición jurídica. Folgoso, Tabladillo y Riego de Ambrós parecen haber estado en manos de la iglesia de Astorga, como se deduce de la donación de sus iglesias y hospitales por Fernando II en el siglo XII, y porque todavía en el censo de 1591 forma- ban parte de la Abadía de Compludol23 , una jurisdicción del obispado de Astorga, que estaba bajo la dirección de un canónigo con el título de abad. Esta situa- ción cambió radicalmente en la Edad Moderna, aunque no sabemos exactamente porqué, aunque probablemente por el mismo o parecido motivo que Molinaseca, a la que ahora nos referiremos.

Molinaseca, el Acebo y Onamio aparecen en el censo de 1591 como lugares realengos; los dos primeros con jurisdicción de por si, y Onamio integrado en la de Pon- ferrada124. En las respuestas del Catastro de Ensenada, de 1752, los vecinos de esta última población responden que “es realenga y que por esta razón no percibe derechos algunos el real patrimonio”l25. Algo semejante contestan los vecinos de El Acebo, pero en este caso añaden que " a sus magestades contribuyen con el derecho de alcavalas y moneda forera".

Molinaseca también se declara realenga “y que por esta razón no reciue el real patrimonio derechos algunos” Se trata; por tanto, de lugares realengos, aunque en la Edad Media eran de jurisdicción señorial.

¿Qué es lo que pasó en Molinaseca, el caso mejor conocido, con su señorío? Creo que, al igual que otras poblaciones del obispado de Astorga, como Salas de los Barrios, las dificultades del obispo de Astorga por las protestas antiseñoriales en algunos lugares de su jurisdicción, durante la Baja Edad Media, le obligaron a poner- los bajo la justicia real, lo que debió ocurrir hacia 1499. Es decir, y G. Cavero lo explica muy bien en su libro sobre los conflictos y revueltas contra la mitra asturicensel26 , algunos lugares de Astorga no soportaban el dominio episcopal, en gran parte a causa de los intereses de otros estamentos como la monarquía, la nobleza y los concejos. Desde la segunda mitad del siglo XIV se percibe el fortalecimiento de la organización concejil y el interés de la oligarquía local por cuestionar el vasallaje que deben al obispo ya la abadesa y abad de Carrizo y Carracedo. La mano dura de estos señores no fue suficiente para acallar las protestas y al final, como hemos dicho, tuvieron que ponerlo bajo la protección de la justicia real.

Poco después Astorga se deshacía definitivamente de Molinaseca, Salas, San Esteban de Valdueza, Campo y otros lugares, permutándolos con Carlos V por la abadía de Santa Marta de Tera127. Respecto a la jurisdicción de Carrizo y Carracedo debió ocu- rrir algo semejante; o probablemente, a semejanza de otros lugares de señorío eclesiástico, pasaron a la Corona en tiempos de Felipe II por bula de Gregorio XIII 128 . Luego los reyes los enajenaron en algunos casos, comprándolos nuevos señores o adquirieron la jurisdicción los propios pueblos. Esto es lo que debió pasar con Molinaseca. Todavía en el Catastro de Ensenada, al hablar de los bienes del concejo, se dice que éste tiene cien fanegas de tierras en Valdefamelgo, Valdecumbión y la Majada "cuyas tierras compró el Real Patrimonio tiempo ha, haviéndose aplicado entonces a la Corona por valdíos y pagaron entre todos los vecinos por iguales, partes, por cuya ra- zón tiene el derecho de que entre ellos se repartan de seys en seys años por suertes, como así se practica pagando cada vecino al concejo por ello tan solamente quatro reales en todo este tiempo”129 . Si el concejo compró esos bienes comunales a la Coro- na, cuando sabemos que antes eran señoriales, es posible que también lo hiciera con la jurisdicción.

Riego de Ambrós, Folgoso y Tabladillo, en manos de Astorga en el siglo XVI, en el XVIII era también realengos, como declaran sus vecinos en las respuestas del Ca- tastro de Ensenada. Los de Folgoso “dijeron que este lugar y sus anexos (Tabladillo y las Tejedas) - que constituían el Préstamo de Tabladillo- son de realengo”; y los de Riego de Ambrós ya fuera de esa jurisdicción, y con el título de villa también se declaran reaengos: “ digeron que ésta dicha villa es de su Magestad (que Dios guar- de)”. Por último Paradasolana y Castrillo del Monte pertenecían a la jurisdicción de la Tierra de Bembibre, de la que era señor el conde de Alba de Liste.

La organización concejil y la administración de las villas y lugares variaba en razón de su pertenencia jurisdiccional. Los lugares señoriales, como Paradasola y Castrillo del Monte, se regían por un alcalde mayor, nombrado para toda la Tierra de Bembibre por el conde de Alba de Liste, mientras que los vecinos elegían anualmente dos regidores por cada pueblo. En Onamio, así como en el Préstamo de Tabladillo, El Acebo y Riego de Ambrós, había, en cada uno de ellos, un alcalde de la hermandad o juez ordinario y dos regidores, nombrados anualmente por el concejo. Molinaseca, vi- lla de mayor complejidad administrativa, contaba con un juez ordinario, un teniente de Juez, cuatro regidores ( dos por los hijosdalgos y dos por el de los Homes Buenos), un procurador y dos alcaldes de hermandad. Todos estos cargos tenían carácter anual y eran nombrados por el concejo130 .

Un símbolo de la autoridad señorial y concejil era la existencia de picotas y cárceles en algunas localidades. En el Acebo hubo una picota o rollo, en el que se expo- nían a la vergüenza pública a los delincuentes. Estaba situada en el llamado Campo de la Forca, y según Luis Barcia, fueron ejecutadas en ella tres personas: en el siglo XIII el peregrino Sigiberto de Soissons, por abusar de una moza; la comadrona Rosy, por sus prácticas ilícitas; y Odenato de Torney, flautista y bailarín, por tahúr y fullero131 .En Molinaseca había en el siglo XVI una cárcel, en la que en 1572 se menciona como preso a un condenado a galeras, un galeote132 .

Aunque la mayoría de los pueblos del municipio de Molinaseca eran realengos y no señoriales, sus habitantes no escapaban a la asfixiante fiscalidad de la época; pues pagan impuestos como el servicio ordinario, los cientos, las alcabalas, los millones, el de moneda forera, y otras rentas y prestaciones. Onamio declara en las respuestas del Catastro que " el vecindario de este lugar está mui cargado de seruizio ordinario y extraordinario y mas tributos, pues en cada un año pagan por dicho seruizio sesenta y dos reales, de alcauala trecientos treinta y seys, de sisas setenta y ocho, de zientos ziento y zinquenta, de fiel medidor ziento y treinta y dos reales de vellón, que di- chos componen un milI y ochenta reales. También paga por el derecho de penas de Cámara, Campo y Ordenanza doze reales".

Molinaseca contribuye a las arcas reales anualmente con l0.072 reales que paga por servicio ordinario, cientos, alcabalas y millones. También declaran sus vecinos que el concejo paga 18 reales “a la xusticia y reximiento de la ciudad de León por un derecho antiguo que llaman yantar” y otros 18 reales “ a la santa y glesia Cathedral de Astorga por otro igual antiguo derecho que yntitulan martiniega”. Se trata de dos derechos señoriales más honoríficos que onerosos. Por el contrario, las alcabalas, cuya cantidad ascendía en todo el municipio a 6.268 reales (de los cuales Correspondían a la villa de Mo1inaseca 2.350), era un impuesto muy oneroso, pues gravaba todas las Compraventas realizadas en villas y poblados. Era un impuesto real, pero en el Bierzo estaba enajenado por la Corona al marqués de Villafranca, quien lo tenía a su vez arrendado133 .

Algunos pueblos, como El Acebo, solo pagaban este impuesto y el de moneda forera; del resto estaban exentos por privilegio de los Reyes Católicos, aunque no siem- pre éste les fue respetado. Por ejemplo, los recaudadores de las rentas provinciales de León, alegando que en los libros de la Contaduría General de Millones no constaba la exención del lugar de El Acebo, obligaron a pagar a sus vecinos por el Servicio y Arbitrios de la Sisa de los vinos, vinagre y aceite, entre 1714 y 1717, 53.492 maravedís, y cantidades semejantes cada cuatrienio hasta 1726. En 1727 por fin consiguieron éstos, después de un largo litigio, que se les reconocerán sus privilegios. La sentencia dictada obliga a que "se haga cumplir y ejecutar en todo y por todo lo que en el Privilegio (de los Reyes Católicos) contiene, previene y manda, sin los contravenir ni permitir que los contravengan en manera alguna, con ningún pretexto ni motivo. y lo mismo ejecute en la par- te que le corresponde el concejo y vecinos de dicho lugar del Acebo” (es decir, lo de las 800 estacas)l34.

A estas contribuciones reales y señoriales se han de añadir varios tributos eclesiásticos, como la Primicia, el Voto de Santiago y especialmente los Diezmos, que gravaban todo tipo de productos cosechados hasta alcanzar no el diez sino a veces hasta el 25 por ciento de la cosecha bruta. En Molina- seca los diezmos mayores pertenecían por mitad a la iglesia de Astorga y, a partes iguales, a los monasterios de Carrizo y Carra- cedo, los cuales, en el siglo XVIII, los tenían aforados, el primero a don Pedro Velarde, de Oviedo, y el de Carracedo a don Joseph de los Barrios, de Molinaseca. Los diezmos menores los cobraba el cura párroco.

Los diezmos mayores de este lugar ascendían cada año a “ciento y veinte fanegas de centeno, treyntaydos de ceuada, quatro de tri- go y doscientas quarenta cantaras de vino mosto, haviendo ya vajado de esta porción ciento y viente cántaras que en primero lugar se sacan para el expresado cura”. Los diezmos menores, por su parte, “suman ciento treinta y dos cantaras de vino mosto, incluso dicho situado, veynte fanegas de centeno, una de trigo, otra de ceuada, media de garbanzos, diezyseis carros de yerba, los diez de primer pelo y los seis de otoño, ocho fanegas de alubias, tres azumbres de miel, tres libras de zera, media arroba de pi- miento, seis arrobas de manzanas y peras, trfs de guindas, una de zerezas, arroba y media de ziruelas, una de melocotones, dos de uba moscatel, una de lana, seis crías de vacas, y por cada una medio real, una docena de pollos, ocho cerdillos, seis corderos y seis cabritos” l35 . Por la contribución del diezmo podemos ver cuáles eran las producciones características de este lugar, a las que luego nos referiremos.

Los diezmos de Onamio los cobraba el cura del lugar “con la pensión de pagar en dinero zinquenta y cinco reales de vellón cada un año al licenziado don Francisco Pablo Muñoz, residente en Madrid”. Los de El Acebo "los de los nuebos arrotos los percive por entero el cura de este lugar, y los demás diezmos de solo pan, lleva la tercera parte el mencionado cura que es o fuere de este lugar, otra terzera parte el Abad de Compludo, y la otra restante don Juan Antonio Lozano, como administrador del Préstamo que llaman de Tabladillo”. Los de Riego de Ambrós los percibía "Don Andrés de la Puente cura de este lugar, y Don Santiago Nieto, Dignidad de la Ziudad de Astorga”; y los Folgoso y sus anexos, los llevaba el prestamero de la jurisdicción de Tabladillo. En estos últimos lugares, la parte principal de los diezmos mayores era el centeno, y la de los menudos algunas cabezas de ganado136 .

En general, como vimos en el caso de Molinaseca, los diezmos se arrendaban. El montante de esos diezmos reducidos a dinero puede verse en el CUADRO VIII. Las primicias, por su parte, las cobraban las iglesias parroquiales y el Voto de Santiago, la catedral de Santiago de Compostela, y en general también se arrendaban. La primicia, en especie y destinada a la manutención del párroco o para la fábrica de la iglesia, sólo alcanzaba una pequeñísima parte del valor del diezmo. En Molinaseca consistía en pagar medio real cada vecino, y en Onamio "se reduze a que cada vezino, incluyendo las viudas, paga cada uno un quartal de cen- teno que perziue la parroquial de este lugar”. En el resto de los lugares era Parecido.

El Voto de Santiago, por último, lo pagaban los campesinos en relación con el número de parejas de bueyes, que utilizaban para trabajar la tierra, o en proporción al grano o uva recogida. Por ejemplo en Molinaseca se pagaba de esta manera: “cada labrador de par de labranza, cogiendo quatro fanegas de pan, y de ahí arriba, ha de satisfacer ( ...) tres zelemines de zenteno; y el que solo tubiere medio par, y aunque no lo tenga, cogiendo dicha porción contribuye la mitad; y el cosechero de vino que llegare a doce cántaras media, y no llegando a las expresadas cotas de pan y vino, está en práctica no darse”. En los demás pueblos del municipio ocurría algo semejante, sin casi ninguna variación.

Todos estos tributos, derechos y prestaciones eran pagados por una población escasa en número y pobre en recursos. El CUADRO IX recoge la población de los pue- blos del municipio en los años 1587,1591 y 1752, medida en vecinos. Dado el carácter fiscal de los censos mencionados es necesario aplicar un coeficiente, normal- mente se utiliza como tal e14, para conocer el número total de habitantes. Hecho esto, vemos que en general se trata, con la excepción de Molinaseca, de pequeñas aldeas que a penas llegan a los ciento cincuenta habitantes. En conjunto; la población alcanzaba poco más de los 1.200 habitantes.

Un rasgo de la demografía del Antiguo Régimen en el Bierzo es su lento crecimiento, por no decir su casi estancamiento secular. Si nos fijamos en el caso de Molinaseca, cuya población la estima J .M. Bartolomé en 399 habitantes en 1591, sube a 418 en 1631"desciende a 364 en 1752 y ligeramente vuelve a subir a 386 en 1787. El resumen de dos siglos es claramente, de estancamiento demográfico137.

Pese a todos estos impuestos y a la pobreza de sus habitantes, durante la Edad Moderna estos pueblos ligados al Camino de Santiago, siguieron mostrando, como en la Edad Media, su solidaridad hacia los pobres y peregrinos. En el Acebo se mantenía la costumbre, derivada del privilegio de los Reyes Católicos138, de colocar estacas para que los peregrinos no se perdieran por la nieve, como atestigua en 1532 Claude de Bronseval en su viaje a Galicia. El viajero come en Rabanal y “después de comer continuamos el camino, y comenzamos poco a poco a subir altas montañas que forman la frontera del reino de Castilla. Cuando habíamos andado ya cerca de una legua, encon- tramos a lo largo de la ruta grandes y gruesas estacas de madera, hincadas en las cimas de las montañas y en las empinadas pendientes; en el invierno, cuando abunda la nieve, sirven para indicar el camino a los viajeros. Estas seña- les se encuentran en la montaña, allí donde el peligro es mayor”139 .

Además de las señales, también se mantenía la tradición hospitalaria en todos los pueblos del Camino. En el Acebo, según el Catastro, “ai un hospital para amparo de pasajeros y peregrinos que no tiene más renta que lo que suple el concejo”, el cual pagaba cada año 400 reales "en la asistencia y manutención del hospital de este lugar”. El hospital era una pequeña casa, semejante al de Riego de Ambrós que, según las mismas respuestas del Catastro, tiene "un hospital con dos camas para todo género de enfe mos y pobres peregrinos con la renta an ual de diez reales “ , más otros cien que le que le da el concejo "para poder mantenerse dicho ospital con sus camas y además dan los vezinos de este lugar la limosna posible para el refugio de los mencionados pobres”. De esas dos camas, normalmente en habitaciones separadas, una era para hombres y otra para mujeres.

En Molinaseca subsistía el hospital mandado hacer en el siglo en 1512 por el obispo de Astorga, don Sancho de Acebes, probablemente sobre el solar de otro anterior medieval. José Mª. Luengo dice que este obispo lo reconstruyó pues había sido destruido por un voraz incendio 140 .Según un documento posterior tenía 296,80 m+ de superficie141, era por tanto bastante grande y seguramente con varias salas y dependencias. El Catastro de Ensenada señala, sin embargo, que "unicamente hay una casa de hospicio reducida, de mala fábrica, y cortas rentas, la que sirbe de recoger de noche a los pobres que caminan a quienes por una vez comunica el tasado alimento de sopas y un huevo, ruyos gastos suple la cofradía intitulada del Hospital, con los rédi- tos de unos censos de poca entidad y un prado que administra situado en este término”. Malo el hospital, o tal vez no tan malo como quieren hacer verlos vecinos, pero hospi- talario el concejo que ofrece a cada peregrino como alimento una sopa y un huevo.

La mayoría de la población del municipio se encuadra socialmente en el estado general, es decir era pechera, pues había muy pocos nobles. El censo de 1591 (CUA- DRO X) nos informa que todos los habitantes del municipio, con la excepción de algunos vecinos de Molinaseca, son pecheros. En conjunto suponen e185,5 por cien del total de habitantes, mientras que los del estado noble apenas superan el 12 por cien. En el siglo XVIII no se modificó sustancialmente esta situación. En Onamio, de 34 vecinos sólo uno era del estado noble; en Paradasolana los 38 vecinos eran del estado general.

Sólo eran relativamente numerosos en Molinaseca, donde estaban establecidas algunas familias nobles, propietarias de ricos viñedos. Entre las casas solariegas que aún se conservan está la casa- palacio del señorío de Cangas-Pambley, del siglo XVIII, ornada con numerosos escudos, con las armas de los Cangas-Pambley y los Seranos Picones, y una inscripción que dice: "ESTAS ARMAS D E LA CASA DE CANGAS y PANBLEY CON SU CASTILLO Y DRAGONES SON PORCALLAS. SERANOS TICONES DEFENSo- RES DE LA LEY SON DE SAN- GRE DE LOS GODOS MUI FA- MOSOS CA VALLEROS Y EN LAS CORONICAS SE ALIARON CON EL YNFANTE PELAYO. SON RESTAURADORES PRIMERO".

En general todos los habitantes son labradores, con la excepción también de Molinaseca, villa en la que hay algunos artesanos (de los que luego hablaremos) y varios profesionales, entre ellos barberos, sangradores, notarios, escribano, etc.

La economía del Antiguo Régimen tuvo como base la agricultura y la ganadería, siendo de escasa importancia en nuestro municipio las actividades artesanales o el comercio, con excepción de la venta del vino. La agricultura tenía un carácter autosuficiente, de ahí el policultivo como elemento más característico del paisaje agrario; pero existían grandes diferencias entre Molinaseca y el resto de los pueblos del municipio. Mientras en aquella villa había una gran variedad de terrenos y cultivos, en el resto, pueblos de montaña, lo que abundaban eran las zonas de monte (de pastos o in- cultas), y las tierras centenales. Por ejemplo, el Catastro de Ensenada clasifica de este modo las especies de tierras de Molinaseca:

-Una de regadio que se disfruta todos los años dos veces, la primera de ceuada en verde, y la segunda de diferentes legumbres que se siembran y cogen por el otoño.
-Otra también de regadio que asimismo da dos frutos de yerva, uno que llaman de pelo la qual siega y coge por san Juan, y otro por otoño.
-Otra también de regadio en dicha especie de prados que solo tienen sus dueños el primer fruto o pelo de san Juan-y luego que- dan pastos comunes.
-Otra asimismo de regadío que produce todos los años alubias.
-Otra de secano que produze también todos los años alubias,
-Otra de prados de secano nominados llamas que producen anualmente
-Otra de la misma especie y nombre y de secano, que produce cada segundo año,
-Otra de secano que produze trigo anualmente.
-Otra de la misma especie y de secano que produce trigo cada segundo año.
-Otra de secano centenal que produce anualmente
-Otra de la misma especie de secano que produce cada segundo año
-Otra de secano que produce ceuada en verde anualmente.
-Ota de secano que produce cada segundo año ceuada en seco.
-Otra de secano que son las viñas y dan fruto todos los años.
Algunas de dichas tierras de secano de zeuada, trigo o centeno fructifican todos los años, aunque en corta porción de unos de dichos tres géneros respectivamente y el siguiente año garbabzos.
-Otra de montes altos y vajos, matorrales, escobas y otras malezas que sirben de pasto común y corta de leña para los hogares, re- parar y componer sus casas sin interés por uno no otro al concejo.
-Y ultimamente de tierra ynfructifera y pelada por ser peñas, varrancos intransitables, debiendo prebenir que en dicha especie de secano para centena se dan tierras que necesitan quatro años de hueco para que fructificquen por su ruindad que se azerca a ynfructifera.

Por el contrario, en el Acebo y el resto de los pueblos de montaña estas tierras se reducían a solo cinco especies:

-Huertos de ortaliza de secano que fructifican todos los años
-Tierras zentenales de secano que produzen un año y descansan otro
-Prados de regadío y secano que producen todos los años, unos dos pelos y otros uno.
-Praderas de rozo y pasto que comen a pico los ganados de este lugar y
sus comuniegos.
-Tierras inclutas por naturaleza, brañas, puertos y montes que no producen utilidad alguna.

En la villa de Molinaseca, cuyo término comprendía 3.080 fanegasl42 , las tierras se distribuían de este modo: 105 fanegas y media de huertos, 411 fanegas y media de tierras de cereal (de las cuales 362 se dedicaban al cultivo de centeno), 503 fanegas (o 4.026 jornales) de viña, 69 fanegas de prados y 1.981 de monte, de las cuales parte inculta y parte cultivada, según un sistema de rozas o bouzas. Estas 1.981 fanegas signi- ficaban el 64 por ciento de la superficie del pueblo de Molina, por lo que las tierras útiles no alcanzaban más del 36%.

De estas tierras, casi la mitad se destinaba al cultivo de la vid, convirtiendo a Molinaseca, tierra excelente de piedemonte, en uno de los lugares del Bierzo en el que ese cultivo alcanzaba una proporción más elevada. También resulta llamativa la extensión de la huerta, un 9 por ciento, muy superior a la media del Bierzo en ese siglo, que no llegaba ni al uno por ciento del terrazgo. Entre los productos cosechados, la respuesta once del Catastro señala: Vino, trigo, cebada, centeno, garbanzos, alubias, cebollas, pimiento, calabazas y frutas, cuyo número y producción indicamos en el CUADRO XI.

En el resto del municipio las tierras de cultivo no alcanzaban ni el diez por ciento del terrazgo; la mayor parte era monte y pasto. No es extraño el importante pa- pel de su ganadería. El CUADRO XII, en el que se refleja el número de cabezas de ganado de todos los pueblos, muestra la importancia económica de este sector tan fun- damental en la vida campesina. La abundancia de montes y dehesas explica la importancia del ganado ovino y cabrío, pues ellos solos suponen el 83 por ciento del total; pero no son desdeñables tampoco el ganado vacuno y el porcino, aquél para el trabajo de los campos y éste para el consumo humano. La media del ganado de cerda viene a ser de poco más de un cerdo por vecino. La miel era también un importante ingrediente de la dieta, por ello hay un número tan elevado de colmenas, sobre todo, porque las abejas podían utilizar la abundante urz para libar el azúcar de sus flores.

Dejando a parte Molinaseca, villa en la que se mencionan algunos artesanos (3 tallistas, un carpintero, un herrador, 2 herreros, 3 zapateros, 2 sastres, un tejedor de lienzos y un maestro de postas), la única actividad industrial del municipio eran los molinos. La mayoría de los pueblos contaban con uno o varios pequeños molinos, casi siempre de una rueda, de propiedad privada, aunque algunos pertenecían a instituciones religiosas. En Molinaseca había cinco molinos, dos de dos ruedas, uno propiedad de doña María de los Angeles González, y otro de la iglesia parroquial; y tres de una sola rueda, de Joaquín Tejón, Juan de Valle y Bernardo Ponce, respectivamente. En Onamio había tres de una rueda (uno de ellos de don Cristóbal de la Vega, presbítero); en el Acebo cuatro, de una rueda cada uno; en Folgoso cinco, también de una sola rueda, y en Riego de Ambrós sólo uno, pero de dos ruedas EL MUNICIPIO DE MOLINASECA : APUNTES

Por Rogelio   Meléndez Tercero


El siglo XIX se abre con una profunda crisis política y social, en la que las viejas bases del edificio del Antiguo Régimen serán puestas en cuestión. Entre ellas la pervi- vencia de los señoríos jurisdiccionales, la enorme concentración de la propiedad de "manos muertas" , la división estamental de la sociedad y el absolutismo monárquico. Este proceso se vió acelerado como consecuencia de la Revolución Francesa y sobre todo por la Guerra de la Independencia, pues a la par que se luchaba contra el invasor francés, las Cortes de Cádiz llevaban a cabo una ingente labor legislativa, disolviendo los viejos vínculos señoriales y elaborando una Constitución, la de 1812, cuya corta vigencia no empece su importancia programática en el curso del siglo XIX.
La guerra trajo consigo desastres sin cuento. Los franceses llegaron al Bierzo a finales de 1808 persiguiendo al general inglés J. Moore, que buscaba Coruña para embarcarse en la flota que lo esperaba con destino a Inglaterra143. Desde Astorga, Moore, que no acepta los planes del general español que está la mando del ejército, Pedro Caro Sureda, marqués de la Romana, de resistir en los Montes de León, huye hacia Coruña por Manzana!. La Romana debe hacerlo por Foncebadón, en aquel invierno nevado y frío, como recuerda el informe de don Hilario Giral: "El ejército español, en el mes de enero, salió de Astorga, por la parte de Galicia llamada de Juan Cebadón (Foncebadón), y llegamos al oscurecer a Rabanal del Camino, en donde nos alojaron en los pajares, por estar nevando. A eso de las once de la no- che, nuestro coronel D. Ramón Osén se presentó por dichos pajares, llamándonos con el mayor sigilo para que fuésemos a formar a la plaza; pero la tropa tenía pocas ganas de salir de su alojamiento; pero al fin condescienden al mando de su Gefe, y nos fuimos a reunir a la plaza: Emprendimos la marcha con dirección al pueblo del Acebo, a eso de las doce de la noche, que a pesar de que caía mucha nieve, había bastante luna y estaba la noche clara. Al subir la primera cuesta nos encontramos con unas cuan- tas carretas cargadas de paño azul, las cuales iban a ser cojidas por los enemigos, por la que nuestro Coronel nos dijo que cortásemos cada uno unas cuantas varas de aquel paño para abrigarnos el cuerpo, y que no le quedase nada al francés. Seguimos nuestra marcha por entre la nieve, por escalones, para abrir el camino, relevándonos por compañías. Al amanecer llegamos al Acebo, ya poco continuamos la marcha hacia los Barrios, desde cuyo punto distinguíamos las columnas enemigas que se hallaban en Ponferrada” 144 .

Por su parte, el marqués de la Romana en carta dirigida desde el Cuartel General de Orense al Ministro de la Guerra, el 18 de enero de 1809 recuerda que ('el uno de enero llegué a Molina Seca, y establecí mi cuartel General, y el día próximo (. ..), a las doce de la noche, salí para los Barrios, donde me detuve hasta que amaneció” 145: De allí, por Valdeorras, se dirige a Orense para de este modo escapar de las garras de los franceses, e iniciar en Galicia la resistencia. Molinaseca, aunque de forma esporádica, se vió envuelta en los avatares de la Guerra de la Independencia, por ella pasaron destacamentos de soldados, y contribuyó con sus medios al sostenimiento del ejército, no sin algunas quejas del concejo dada la penuria de los tiempos.
Pero junto a los desastres de la guerra, también en esos años se llevan a cabo los primeros intentos de reforma social y política, como la desaparición de los señoríos jurisdiccionales, que en nuestro municipio afectará únicamente a Paradasolana y Castrillo del Monte, pertenecientes a los con- des de Alba de Liste. La principal reforma política será la reorganización territorial de España en provincias y municipios, que aprobará en 1834 el ministro Javier de Burgos. Entre los municipios creados, e integrado en el Partido Judicial de Ponferrada, se constituirá el de Molinaseca, del que Madoz, en 1845, dice que lo integran los pueblos de “Acebo, Folgoso y las Tejedas, Castrillo del Monte, Onamio, Parada Solana y Riego” 146. Su organización municipal, también según Madoz, estaba formada por un alcalde, un teniente de alcalde, seis regidores y un síndico.

La principal reforma social de los liberales del siglo XIX fue la Desamortización, que llevan a cabo Mendizábal y Madoz con sendas leyes aprobadas en 1836 y 1855 respectivamente. Dicha desamortización afectará a los bienes de manos muertas de la iglesia, a las cofradías e instituciones de caridad ya los propios bienes co- munales de los pueblos. No es objeto del presente trabajo hacer un estudio de la Desamortización en el municipio de Molinaseca, para lo que remitimos a los libros de Miguel J. García, pero sí mencionar lo ocurrido con algunos hospitales, por su relación con el Camino jacobeo, que tanta importancia ha tenido en la historia de nuestro municipio.

Por ejemplo el de Riego de Ambrós que, como ya hemos señalado anteriormente, era un pequeño y pobre hospital de peregrinos y pobres, cuyos bienes se reducían a seis pequeñas fincas rústicas, las cuales fueron tasadas en 1.312 reales y vendidas en 1874, por 4.004 reales, al madrileño Luis Moreno Souza. Por su parte, el edificio y los bienes del hospital de Molinaseca, se vendieron en varios lotes: el edificio y una pequeña huerta aledaña lo adquirió en 8.600 reales, ello de mayo de 1859, el vecino de Molinaseca Andrés Rabanal; dos fincas rústicas de 1 hectárea y 88 áreas, las adquirieron en 31.300 reales, el 1 de octubre de 1859, Ramón Fernández y otros convecinos; y por último, el 14 de junio de 1864, el abogado ponferradino Valentín Ortiz Ramos, compraba en 10.100 reales un terreno de buena calidad en el “sitio de Santa Catalina”, en el pueblo de Campo. En total se vendieron una finca urbana y tres rústicas, valoradas en 28.315 reales y rematadas en 50.000 reales.

La Desamortización no mejoró ni las condiciones de los pueblos ni la de los campesinos de Molinaseca. La población del municipio varió muy poco a lo largo de estos siglos, por un estancamiento crónico, que se ha visto afectado aún más en estos últimos años por un grave proceso de despoblación. Según Madoz, fuente no muy fiable, el municipio tenía 250 vecinos y 1125 habitantes. Probablemente esta exigua cantidad se explique por la gran epidemia de cólera del año 1834 que afectó de una forma muy intensa a Molinaseca, pues 62 vecinos sufrieron la enfermedad, de los cuales 23 fallecieron147 . Aquella cifra de Madoz asciende a 1974 habitantes en el primer censo oficial de 1857, lo que supone un crecimiento espectacular, pero que hay que tomar con reservas por las cifras tan bajas de Madoz.

Desde entonces, lenta pero inexorablemente el municipio ha ido perdiendo población: 1887, 1707 hab.; 1900, 1640 hab.; 1940, 1547 hab.; 1980, 710 hab, En esta última década de siglo, la población ha crecido levemente, pero todavía está hoy por debajo de los 1.000 habitantes. Con excepción de Molinaseca, que tiene algo más de 600 habitantes, el resto son pequeños pueblos, que no llegan al medio centenar; incluso, como hemos dicho, varios pueblos de montaña están abandonados, como las Tejedas, Folgoso y Castrillo del Monte.

Sí ha habido, por el contrario, algunos importantes cambios en las actividades económicas del municipio. En el siglo XIX, la actividad fundamental seguía siendo la agropecuaria. Madoz señala que la riqueza imponible de Molinaseca se desglosaba así: el 97,24 por ciento correspondía a la riqueza territorial y pecuaria, y el 2,75 a la riqueza industrial y comercial; cifras que muestran el peso abrumador de las actividades agropecuarias. La agricultura a penas sufrió alguna modificación, aunque Madoz señala en todos los pueblos el nuevo cultivo de la patata, introducida en el Bierzo a finales del siglo XVIII. En nuestro siglo, después de la filoxera, el cultivo que ha experimenta- do un mayor crecimiento es el viñedo, pues de las 530 hectáreas labradas, 117 se dedican a ese cultivo, lo que significa más de 22 por ciento del terrazgo.

Sin embargo, el cambio más espectacular ha sido el que afecta al sector ganadero. Madoz menciona en el siglo XIX como característico de muchos pueblos el ganado vacuno, lanar y cabrío; es decir, el tipo de ganadería que ya hemos visto en el Catastro de En- senada. Así se mantuvo hasta bien entrado el siglo XX. En 1945, había en Molinaseca 318 cabezas de ganado bovino, 650 de ovino, 600 de caprino, 214 de equino y 100 de ganado porcino. En 1980 las cifras habían cambiado muy levemente, afectando sobre todo al ganado caprino (170 cabezas) y al ovino (385), que descienden como consecuencia del abandono de los pueblos.

Pero a partir de entonces se ha incrementado de forma muy notable el ganado de cerda, que en el censo de 1990 alcanzaba ya casi las 5.000 cabezas. La razón no es otra que las granjas, especialmente la de Frimols, que la utiliza como engorde de su propia empresa de embutidos. y es que en relación con esta ganadería, se ha desarrollado una poderosa industria cárnica (Frimols, Armols, Pirri, Embutidos el Abuelo), que sacrifica al año más de 20.000 cerdos, y que ha hecho famosos los embutidos de Molinaseca, especialmente el botillo l48 , plato rey de la gastronomía berciana. Sin duda es hoy el sector más dinámico y con un gran futuro que, junto con la cercanía a Ponferrada, puede cambiar el sentido negativo de la demografía, pues la villa es atractiva como residencia secundaria.

Pero Molinaseca no ha olvidado su tradición jacobea. En estos últimos años se han abierto nuevamente algunos albergues para peregrinos, como los de el Acebo y Molinaseca, este último restaurando la vieja ermita de San Roque, a la salida del pueblo en dirección a Ponferrada. En estos momentos se está construyendo uno nuevo en Riego de Ambrós, con un presupuesto de 28 millones de pesetas.

Mo1ina no es sólo tierra de paso en el Canino, también es tierra acogedora, con un gran atractivo turístico. Cuenta con varias casas rurales (El Palacio, Casa San Ni- co1ás) y numerosos restaurantes (Mesón real, Casa Ramón, Posada Muriel, Casa de Marcos, El Puente Romano y otros muchos). En definitiva, Mo1inaseca y los pueblos del Camino se han volcado hacia el turismo, mejorando sus infraestructuras y restauran- do su patrimonio. No es casualidad que se esté incoando un expediente de Bien de Interés Cultural de todo el conjunto histórico-artístico de la villa, pues realmente se lo merece.


NOTAS:

1 Uno de los pueblos se llama Paradasolana, en frente se encuentra un lugar denominado El Abesedo.
2 Las Tejedas aparece mencionado otras veces como las Tejadas. Lo mismo ocurre con el río de Molinaseca al que unos documentos denominan Molina o río Mayor, mientras que actualmente se le nombra como Miruelo o Meruelo.
3 T. MAÑANES (1981): El Bierzo prerromano y romano. León, p. 304-305. En 1774 el viajero inglés Whiteford, al pasar por Foncebadón, comenta lo vivo de esta tradición: "Noté montones enormes de piedras con cruces de madera; mi compañero de viaje me dijo que cada gallego de regreso a su país, se creía obligado a echar un piedra sobre esos montones, lo que a la larga ha formado como montañas".
4 Un documento del año 946, en tiempos de Ramiro 11, que habla de una asamblea en el Monte trago (Foncebadón) cita ya esta STRATA (término que en la Edad Media identificaba las antiguas calzadas romanas): "Per terminos de 11I0 Espinazo quomodo descendit de Monte Irago ad ipsum riuulum quem uocitant Tablatello... et inde tornat per ipsam stratam de Penna Galendi sicut discurrit per Folgoso ad ipsum uallem qui est iuxta ipsam ciuitatem desuper Tablatello, et deinde descendit per ipsum uallem que exit ad castellum de Xano et reducit ad ipsam stratam de Irago, deinde quomodo conclusit ipsa strata ipsos montes quousque se tornat de ipso Espinazo unde incipit". Tomado de J. RODRIGUEZ (1970): "Las vías militares romanas en la actual provincia de León". En Legio VII Gemina. León, p. 417.
5 T. MAÑANES : Ob. Cit., p. 300 Y ss.
6 F. MIGUEL Y J.A. BALBOA (1994): "El Bierzo prerromano". En Historia del Bierzo, Diario de León, p. 4 Y ss.
7 T. MAÑANES (1987): Arqueología de la cuenca leonesa del río Sil (Laceana, Bierzo, Cabrera). Valladolid, p. 70-72. 6 MA RABANAL (1988): Vías romanas de la provincia de León. León, p.45.
9 J. FERNÁNDEZ ORDOÑEZ (1988): Catálogo de puentes anteriores a 1936. Madrid, p. 93-96.
10 A. RODRIGUEZ COLMENERO (1979): Augusto e Hispania. Conquista y organización del Norte peninsular. Bilbao; EJ. LOMAS SALMONTE (1989): Asturia prerromana y altoimperial. Oviedo.
11 EJ. SÁNCHEZ-PALENCIA (1983): "las explotaciones auríferas y la ocupación romana del Noroeste de la Península Ibérica", 11 Seminario de Arqueología del Noroeste. Madrid, p. 226-246; IBIDEM (1983): "Explotaciones auríferas en el Conventus Asturum", Indigenismo y romanización en el Conventus asturum”. Madrid Oviedo, p. 68-87.
12 J. SANCHEZ-PALENCIA (1983): "Explotaciones auríferas en el Conventus Asturum", Indigenismo y romanización en el Conventus asturum. Madrid-Oviedo, p. 6887. Ver especialmente los mapas y planos de las pág. 83 Y 85.
13 T. MAÑANES (1987): Ob. Cit., p. 71-72.
14 J.I. GONZÁlEZ RAMOS (1994): "El Bierzo Altomedieval", en Historia del Bierzo. Edit. Diario de león, p. 25 Y ss.
15 G. CAVERO Y E. MARTiN (1999): Colección documental de la catedral de Astorga. I (646-1126). León, p. 51. El documento, que algunos consideran falso, continúa: "Sicuti duscurrit per ipsas valles et sicut noscitur ribulus de Molina, de parte de foras usque in terminum qyi exiit ad strata de Irago per roboretum de aqua et quomodo discurrit ipsa strata usque in valle de Gontes; et inde exiit per ipsas convalles usque in Tablatello.."
16 J. A. BALBOA: "Castroventosa en la Edad Media". En Actas de las Jornadas sobre Castro Ventosa. Cacabelos, 2003, p. 143.
17 A. QUINTANA (1968): El obispado de Astorga en los siglos IX Y X. Astorga, p. 65-203.
18 A la mayoría de ellos ha dedicado A. QUINTANA pequeñas monografías, publicadas en diversas revistas, y recogidas en 1984 en tres tomos, con el título de Estudios Bercianos, publicados por la editorial Bérgida de Ponferrada.
19 Así lo sitúa el documento del año 946, que sobre el concilio de Irago, publica el P. FlÓREZ (1762): España Sagrada, t. XVI. Madrid, p. 438 Y ss.: "Vicemalo Abbas
Monasterii Sanctae Mariae, quod situm est justa rivulum quem vocitant Tablatello sub Monte lrago, in confinio Vergidense".
20 A. QUINTANA (1963): Peña Iba. león, apéndice 1.
21 A. QUINTANA (1983): "Compludo, sede del concilio de Irago", Temas Bercianos, Ponferrada, 403-420.
22 P. FlÓREZ: Ob. Cit. pág. 439.
23 A.H.N. Códice, nO 970, fr. 20 Y 372.
24 S. LOSADA CARRACEDO (1908): "Monasterios bercianos", en libro de la Coronación de la Virgen de la Encina. la Coruña, p. 128.
25 J.A. BAlBOA (1997): El monasterio de Carracedo. león, p. 98 Y ss.
26 M. DURANY (1989) La región del Bierzo en los siglos centrales de la Edad media (1070-1250) Santiago de Compostela, p. 30 y ss.
27 A QUINTANA (1984) "Pueblos y hospitales de la ruta jacobea en la diócesis Astorga”, en Temas ber- cianos Ponferrada, t. III, p 521-582 ; G. CAVERO (1987). Peregrinos e indigentes en el Bierzo medieval (s XI-X VI) Ponferrada, p 44-100.
28 A QUINTANA (198)r "Poibueno y San Martín de Montes", en Temas Bercianos Ponferrada, t. III p 339-40402 "
29 A QUINTANA (1984) Foncebadón (ensayo sobre su historia) Temas Bercianos Ponferrada, t. I, p 119- 274.
30 IBIDEM, p. 231.
31 Tumbo Negro de Astorga, n° 306 ."Donación a la Yglesia de Astorga echa por Pedro Petriz de Castrocaluon y su mujer Da Eluira, sus hijos e hijas, de toda la heredad que adquieron por su dinero en los confines del Vierzo en el lugar de Molina Seca, deuajo del monte Irago, que se compone de tierras, viñas, huertas, árboles, prados, montes y de otras qualesquiera cosas que allí les pertenezca".
32 P. LOSCERTALES (1976): Tumbo del monasterio de Sobrado de los Monjes (cit. T. SOB.). Madrid, tomo II, n° 245
33 T.SOB., n° 216
34 T.SOB. n° 211
35 M. MARTINEZ (1997): Cartulario de Santa María de Carracedo (Cit. C.C.), n° 388
36 M. DURANY (1989}" La región del Bierzo en los siglos centrales de la Edad Media (1070-1250). Santiago de Compostela, p. 30.
37 T.SOB, n° 223
38 A. QUINTANA (1971): Tumbo Viejo de San Pedro de Montes (cit. T.V.M), n° 202
39 T.SOB., n° 219.
40 IBIDEM, n° 228.
41 IBIDEM, n° 232.
42 ONAMIO es un pueblo al que ya mencionan escrituras del siglo X. Así en el año 950 Fredenanda dona al monasterio de Peñalba una heredad en el lugar de Unamio (AHN, códice 1197 B); en el 991 dan al monasterio de Bárcena "todos los bienes entre los términos de Riego de Onamio (sic), San Feliz y Tabladillo" (B.N. Ms 4357, f. 101, esc. 351); en 1217, entre los confirmantes de una escritura hay un "Fernandus Petri de Unamio" (C.Carrizo, n° 100); en 1240 Pedro González y su mujer venden a Sandoval "una terra cum suo monte in termino de Unamio, sub signo Sant Salvador, in Val de Salgueiros" (C. C. n° 23), escritura en la que ya se menciona su iglesia parroquial, con la advocación de San Salvador.
43 De PARADASOLANA no he hallado ninguna mención antes del siglo XVI.
44 B.N. Tumbo Negro de Astorga, n° 249.
45 G. CAVERO (1992): Catálogo del fondo documental del monasterio de Santa Clara de Astorga, León, n° 75.
46 Privilegio de los Reyes Católicos. "Por cuanto nos somos informados que en el camino Real que es entre el lugar de Acebo y el hospital de Fuencebadón que son en el Puerto de Rabanal de la entrada del reino de Galicia, a causa de la mucha nieve que en el dicho Puerto cae peligran muchos Romeros de los que van en Romería a visitar la Iglesia de santiago de compostela, y nos, queriendo que Nuestro Señor sea servido, mandamos al concejo de homes buenos del dicho lugar de Acebo que pongan ochocientos palos en todo dicho camino que es del lugar del Acebo hasta el Hospital de Fuencebadón, los cuales pongan fincados en la tierra y salidos y descubiertos mucha parte de ellos por manera que, aunque en el dicho puerto caiga tanta nieveque en cubra a los caminos, queden descubiertos todos los palos para que los Romeros se-puedan guiar por allí y salir a poblado. Otrosi, los mandamos que cuando cayese la nieve tan grande que des pues cubiertos los caminos queden peligrosos, de mandar al concejo sea obligado de enviar personas que abran y fagan sendas en los Lugares peligrosos que hubiere desde el lugar del Azebo hasta el Hospital de Fuencebadón y porque en dicho lugar del Azebo no podía cumplir lo susodicho que por nos le es mandado cumplir, los vecinos son pobres y es pequeño el pueblo, y asimismo porque movidos de piedad el dicho Concejo a fecho agora un Hospital en el dicho lugar en que los pobres Romeros son acojidos y hospedados y le dan algunas cosas para su sostenimiento, y por hacer bien y merced al dicho Conzejo y vecinos y moradores del Lugar, es nuestra merced y voluntad que agora y de aquí'adelante para siempre jamás, sean francos de pagar y que no paguen pedidos, ni monedas, ni hermandades, ni martiniegas, ni yantares, nin velas, nin rondas, ni otros qualesquier pedidos ni derramas, nin empréstitos nin repartimientos que nos debían de dar y pagar, como lo que echaremos de aquí adelante, así nos, como los Reyes que después de nos vinieren para siempre jamás, y otrosi es nuestra merced y voluntad que no vayan ni sean llamados a ninguna guerra que nos ficieramos ni a las que los Reyes que después de nos vinieren, ficere de manera que no nos hayan de pechar ni pagar cosa alguna, que lo susodicho, nin de otros pechos nin derechos, salvo la Alcavala y Monedaforera que es nuestra merced y voluntad que nos 10 paguen, según que nos 10 paguen10s otros vasallos de los reynos y señoríos. Tenemos por bien y mandamos que, esta nuestra carta de merced, sea guardada y cumplida en todo, según que en ella se contiene tanto que el Concejo y homes buenos del lugar del Acebo sean obligados a cumplir lo dicho. E mandamos a los nuestros arrendadores y recaudadores mayores y fieles y cofrades y terceros y mayordomos y otros cualesquier personas que tienen y tuvieren en renta o en fieldad o en otra cualquier manera en el dicho lugar del Acebo que non pidan ni demanden al Concejo y homes buenos cosa dicha de los susodicho, ni parte de ello, nin otra cosa excepto la Alcabala y moneda forera, lo cual todo que dicho es nuestra voluntad y merced que asi se haga y cumpla no embargante cualesquier Leyes de nuestros Reynos que en contrario de esto sean o ser puedan. ( ) ada en la noble villa de Medina del Campo aveinte y un dia de mayo año del nacimiento de Nuestro Señor Jesuscristo de mil cuatrocientos y ovhenta y nueve años". Tomado de J. CARRO (1955)' Maragatería, El Bierzo, Galicia, Siria y palestina, en antigua y desconocida ligazón histórica. Madrid, p. 64-67.
47 AHN., códice 1197
48 M. DURANY (1989): La región del Bierzo en los siglos centrales de la Edad Media. Santiago de Compostela, p.74.
49 P. FLOREZ, E.S., XVI, p. 492
50 A. QUINTANA (1984): "Foncebadón (Ensayo sobre su historia)". En Temas Bercianos, I, p. 184.
51 TVM., n° 99
52 TVM, n° 148 y BN. T. Negro, n° 170
53 M. DURANY (1989): Ob. Cit, p. 35.
54 TVM., n° 202
55 T.SOB., n° 230
56 T. SOB., n° 239.
57 Esta Santa María de Villafranca es el monasterio de Cluny de esta localidad. Por el documento sabemos que también tenia propiedades en Molinaseca
58T.SOB., no246.
59 J. FERNANDEZ ORDO~EZ (1988} Catálogo de puentes anteriores a 1936. Madrid, p. 97-102
60 JESUS GARCIA (1994): Pueblos y ríos bercianos (significado e historia de sus nombres). Ponferrada, p. 170.
61 JAVIER GARCYA (19-92):-EL significado de los pueblos de León. León, p. 245.
62 T.SOB., n° 227
63 T.SOB., n° 228
64 TVM., n° 202.
65 TVM., n273 ..
66 C.C., n° 249
67 C.C., n 47
68 C.C., n° 1048
69 TVM., n° 148
70 T.SOB., n° 218 y 216
71 T.SOB., n° 220
72 T.SOB., n° 231
73 C.C., n° 475
74 T.SOB., n° 25.1
75 C.C., n° 407.
76 AHN, codice, n° 990, f. 179v: "do e! concedo tibi dotem sive arras, scilicet villam illam, que dici!ur Molina sica, cum omni directo suo, et morabitinos vigenti aureos..
77 AHN, códices, n° 992, f. 182: "offero e! dono ...medietatem ecclesie jure de Molinaseca, vocabulo Sancti Muchaelis quam ecclesie medietatem, cum medietate (ville) de Molinaseca". En realidad la iglesia, como veremos, no tiene esa advocación de san Miguel sino la de san Nicolás.
78 A. QUINTANA (1984): "El Señorío de Molinaseca", Temas Bercianos, III, p. 79-83
79 C.C. n° 879.
80 LOSADA CARRACEDO (1908): "Santuarios marianos en el Bierzo". En Libro de la Coronación de la Virgen de la Encina, Ponferrada, p. 163.
81 Las puertas de este santuario, en otros, fueron protegidas con planchas de hierro, porque los peregrinos tenían la costumbre de arrancar astillas para llevárselas como reliquia. También se cuenta la costumbre de los segadores gallegos de dejar en el templo, como exvoto, las hoces al regresar de la siega en tierras de Castilla.
82 C.C., n° 319
83 G. CAVERO (1987): Ob. Cit, p. 66
84 Para este tema de la hospitalidad ver G. CAVERO (1987): Peregrinos e indigentes en el Bierzo medieval. S. XI-X VI. Hospitales en el Camino de Santiago. Ponferrada.
85 T. V.M, n" 273. En este documento hay un error en la data, pero todos loS datos, según Quintana, llevan a proponer el año 1203 Como el de su fecha más correcta. G Cavero, por el contrario, lo fecha en 1173 (ob. Cit., p. 137).
86 TVM, nº 213
87 C.C., nº 249
88 C.C., nº 413.
89 P. FLOREZ, E. S., p. 492
90 T.SOB., nº 211
91 T.SOB., nº 213.
92 M. DURANY (1989): Ob. Cit. P. 92 y ss.
93 TVM, nº 148. .
94 A. QUINTANA (1984) : "El Señorío de Molinaseca", en Temas Bercianos. Ponferrada, t. 111, p. 34 y ss.
95 M. DURANY (1989): Ob. Cit., p.227
96 A. QUINTANA (1984): El Señorío de Molinaseca", en Temas ~ercianos, 111, p. 40. En el apéndice I, p. 101, se incluye el documento original.
97 IBIDEM, p. 42. Apéndice II, p. 102.
98 IBIDEM, p. 44. Apéndice 111, p. 103.
99 TVM, n° 224
100 T.SOB.. nº 217
101 A. QUINTANA (1984)" Ob. Cit., t. 111, p. 53 y ss.
102 Esta Teresa es sobrina de la condesa doña María, como hija de Ramiro Ponce, hermano de doña Teresa.
103 El texto, con su estudio, 10 publicó J. RODRIGUEZ (1972) : "Fuero de Molinaseca". Tierras de León, n° 16, p. 13-23; y también IBIDEM (1981) Los fueros del Reino de León, León, t. I p. 183-189, t. II, 154-156. Este autor lo fecha, en ambos textos, en 1 de agosto de 1196; pero A. QUINTANA (1984). Ob. Cit., p. 60 y ap.doc. 5, con mejor criterio. prefiere el 29 de julio de 1193.
104 T.SOB., n° 230
105 T.SOB., n° 218
106 C.C., n° 310
107 Doña Teresa como sobrina de doña María, sin duda fue encargada por su tía de hacer efectivo su testamento.
108 A. QUINTANA, Ob. Cit., T. III, p. 64. Apéndice, p. 107
109 C C n° 838
110 En 1.201 Alfonso IX, estando en Benavente, acotó el lugar de Molinaseca en favor de la condesa María Ponce, liberando el lugar de todo pecho, pedido, fonsado y hacendera, así como de cualquier otro derecho perteneciente a la Corona; prohibiéndose la entrada del merino al lugar. Lo mismo hizo más tarde Alfonso X, en 125?
111 T.SOB.. n° 220
112 TVM. nº 224
113 T.SOB., . nº 240
114 C.C.. . nº 629.
115.T~nR . nº fi~
116 T.SOB., . nº 240
117 T.SOB., n° 235
118 C.C., n° 256
119. C.C., n° 472.
120 C.C., n° 629.
121 C.C., . nº 1133.
122 TV M . nº 273
1231NE (1984): Censo de la Corona de Castilla de 1591 (vecindarios). Madrid .
124 La Jurisdicción de Ponferrada, como se dice en los nombramientos de los corregidores de esta villa, compredía en el siglo XVI los pueblos de Onamio, Columbrianos, Fuentesnuevas, Toral de Merayo, Pajariel, Paradela, Ozuela, Orbanajo, Villalibre, Devesas (Dehesas), San Pedro de Devesas, Priaranza,las Cabañas del Fabero, Carracedelo, Arganza y sus aldeas (Canedo, Campelo, Villanueva, Cueto y Cabañas del Portiel), San Lorenzo, Campo de Ponferrada, Santo Tomás, Posada del Río y Barcena.
125 AHP.LEÓN. CATASTRO DE ENSENADA(Cit. CAT. ENS.) Todas las citas del Catastro pertenecen a las Respuestas Generales y están tomadas de los microfilms que guarda el archivo histórico provincial.
126 G. CAVERO (1996) “Conflictos y revueltas contra la mitra asturicense (S. XI-XV). Ponferrada, p. 140 y ss..
127 IBIDEM p. 95.
128 J.A. BALBOA DE PAZ (1984)' "El Antiguo Régimen. La sociedad". En Historia del Bierzo. León, p. 114
129 AHPL. CAT. ENS. Molinaseca
130 J.M. BARTOLOMÉ (1996): Vino y viticultores en el Bierzo. Sociedad y estructuras económicas durante el siglo XVIII. León, 51. El Catastro, sin embargo, menciona los siguientes cargos: Juan Alvarez, alcalde por el estado noble; Joseph González y Antonio Alvarez, regidores por el estado noble; Josep Balboa y Juan Martínez, regidores por el estado llano; y Lázaro Teijón, procurador general por el estado llano.
131 Cit. Por F. GONZALEZ (1997)" Cárceles ponferradinas. Ponferrada, p. 126.
132 IBIDEM, p. 109.
133 AHPL. CAT. ENS. Respuestas Generales (Molinaseca)
134 J. CARRO (1955): Ob. Cit., p. 67-69
135 AHPL. CAT. ENS. Respuestas Generales (Molinaseca)
136 AHPL. CAT. ENS. Respuestas Generales (Onamio, Acebo, Riego de Ambrós) 134 J. CARRO (1955): Ob. Cit., p. 67-69
137 J.M. BARTOLOMÉ (1996): Ob. Cit. P.268. 138 Censo de 1591 (Ob. Cit.} "El Acevo no pagais servicio por privilegio que dello teneis con cargo de poner ochocientos palos en todo el camino que ba desde el dicho lugar hasta el ospital de Fuen98vadon hincados en la tierra descubiertos porque los caminantes no peligren quando la niebe biniere tan grande que cubra los caminos. Seais obligaaos a hacer sendas y porque este es un ospital para acoxer los romeros mandó que en dicho privilegio se os guarde, cumpliendo vos el dicho concejo todas las cosas en él contenidas y que de otra manera no goceis del y mandó que el corregidor de la villa de Ponferrada tenga cargo de hacer ver por bista de ojos si aveis fecho y cumplido y haceis y cumplís todo lo contenido en dicho privilegio y ynbie relación dello a los mis contadores maiores e que los escritores deste partido notifiquen este capítulo al dicho Corregidor e la dicho concejo y envien testimonio dello a los mis contadores mayores dentro de noventa primeros dias siguientes so pena de perder los quince mrs. Al millar que lleva de salario con esta rreceptoria y que a su costa enviare persona desta corte que haga las dichas notificaciones y traiga los dichos testimonios".
139 Cit. En C. CASADO v A. CARRERA (1984). Viajeros por León. Siglos XII-XIX. León, p. 146.
140 J.M. LUENGO (1952)" "Molinaseca y sus piedras de armas". Promesa, 7 septiembre, p. 21.
141 M.J. GARCIA (1993): "Desamortización de los b(enes de los hospitales del Camino de Santiago en el Bierzo. Problemas de subsistencia (siglos XIX-XX)" Revista Bierzo. Basílica de la Encina.. p. 42
142 Las medidas que se utilizan son dos, una para tierras de pan y prados y otra para viñas. Para la primera se utiliza la fanega (unas 2.304 varas castellanas cuadradas) y sus múltiplos: cuarta, cuartal, celemín, medio y cuartillo. Para las viñas la medida de tierra es el jornal, que equivale a un celemín y medio, por lo Que ocho jornales hacen una fanega de tierra.
143 F. GONZLEZ (1987): Retirada de Moore y batalla anglofrancesa de Cacabelos. Cacabelos, 110 p. 144 R. LÓPEZ (1989): Valdeorras en la Guerra de la Independencia. Barco de Valdeorras, p. 95.
145 IBIDEM, p. 102.
146 P. MADOZ (1845-1850)" Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España. Madrid. Edidicón Facsimil. Tomo de león. Valladolid, 1983, p. 214.
147 BOPL, 2 de septiembre de 1834, p. 303.
148 J. A. BALBOA DE PAZ (1995): "El Bolillo del Bierzo". Separata de 16 pág. de la rev. Bierzo a Punto. n° 24.


                                EL MUNICIPIO DE MOLINASECA : APUNTES HISTORICOS
                                    Por Rogelio   Meléndez Tercero

El rumbo de los tiempos hace que cada vez sean mas las poblaciones que cuentan con algún libro más o menos voluminoso en el que se recogen datos sobre su pasado. Por lo que yo conozco Rodanillo, una pedanía del Municipio de Bembibre es el pueblo que mas recientemente se ha subido “al carro” de  pueblos que cuentan con algún libro dedicado a su pasado.
No sé si existe alguno referido exclusivamente a Molinaseca; aunque una población situada en una vía tan importante en el pasado y en el presente (Camino de Santiago), tiene que por fuerza figurar (así ha sido) en muchos libros, revistas, apuntes, folletos…..de contenido histórico. Por ejemplo, ya en el año 1989, Dª Mercedes  Durany publicó un interesantísimo libro (“ La Región del Bierzo en los siglos centrales de la Edad Media. 1.070-1.250”), escribiendo de forma bastante extensa del Camino de Santiago en general y de Molinaseca en particular. También el conocido historiador D. Augusto Quintana Prieto publicó en 1984 (Temas Bercianos) abundantes datos sobre Molinaseca y su entorno.
Por mi parte desde hace varias décadas (años 70 del pasado siglo), por simple afición me he dedicado a buscar datos históricos sobre Castropodame, mi pueblo. Ahora bien al hurgar en archivos y bibliotecas siempre van apareciendo datos del entorno como por ejemplo, Molinaseca, y otras poblaciones que actualmente forman parte de su municipio. Por otra parte y gracias a la gentileza de D. Miguel, el sacerdote de Calamocos y Castropodame; pude ver parte del archivo parroquial que contiene datos sobre Paradasolana y Castrillo del Monte. Además, en el Archivo Histórico Provincial de León (Catastro de Ensenada) obtuve datos de poblaciones de esa zona  que aún conservo y que sólo publiqué en una revista del Ayuntamiento de Torre del Bierzo. Así pues, entiendo que un buen destino para esos datos puede ser esta página de La Red que habla de Molinaseca y su municipio. Espero que este y sucesivos artículos que iré enviando sean del agrado de las gentes de Molinaseca.
No quisiera terminar esta introducción sin dar las gracias a D.Alberto Morán por brindarme la oportunidad de dar a conocer estos datos y al historiador de Bembibre D. Manuel Olano Pastor que revisa mis textos (no soy historiador profesional), para evitar alguna “metedura de pata”.
                       
DIVISION ADMINISTRATIVA  ANTIGUA
En primer lugar hay que señalar (lo sabe cualquier historiador) que el actual Ayuntamiento de Molinaseca (como el resto), es cosa de “hace dos días”. Esta división administrativa que hoy conocemos y que también conocieron nuestros padres y abuelos arranca del año 1812, es decir tiene su origen en la división administrativa local que para toda España dispuso la Constitución (célebre  constitución como es sabido) promulgada aquel año. Por ello los actuales ayuntamientos se llaman “ayuntamientos constitucionales”
Con anterioridad y durante muchos siglos la división administrativa local era diferente y se caracterizaba por una gran diversidad de formas, producto lógico de la evolución histórica de muchos siglos. El municipio de Molinaseca consta en la actualidad de las siguientes entidades de población: Molinaseca-Onamio- Paradasolana- El Acebo y Riego de Ambrós. Cabría añadir las localidades de Castrillo del Monte, Las Tejedas y Folgoso del Monte, que aunque abandonados en la actualidad contaron con vecinos durante gran parte del pasado siglo XX y aún más podríamos añadir a esta lista de pueblos abandonados a la diminuta localidad de Tabladillo, que desapareció a finales del siglo XVIII y que se hallaba entre EL Acebo, Las Tejedas y Folgoso del Monte.
En los años inmediatamente anteriores a 1812 y por lo que respecta a la división administrativa local teníamos lo siguiente:
Molinaseca. Era una villa que dependía directamente del Rey (jurisdicón realenga) y que formaba una entidad de población por si sola, (jurisdicción sobre si), es decir no estaba agrupada con ninguna otra. Estaba supeditada eso si a la gobernación de Ponferrada, en lo que concernía a competencias que excediesen las de su gobierno local, constituido por un juez ordinario, un teniente de juez, cuatro regidores, un procurador y 2 alcaldes de la hermandad. Estos cargos tenían una duración anual y eran nombrados por el concejo (reunión de vecinos del lugar); pero mediante un procedimiento que no era exactamente lo que hoy entendemos por sufragio universal directo.
Riego de Ambrós y El Acebo. Debían ser poblaciones con una situación similar a la de Molinaseca, si bien eran al parecer lugares menos importantes (no eran villas).Por ello, aunque con jurisdicción sobre si y realenga (como Molinaseca) y sólo dependientes de Ponferrada en grado similar a Molinaseca; su gobieno local era mas sencillo, pues contaba sólo con un juez ordinario, un procurador y un alcalde de la hermandad. 
Onamio. Era un lugar sin jurisdicción propia pues dependía de la jurisdicción (realenga) de Ponferrada. Venía a ser el equivalente a una pedanía actual supeditada al que entonces era ayuntamiento de Ponferrada. La autoridad local máxima era un juez pedáneo, acompañado en las tareas de gobierno por un regidor y un procurador.
Paradasolona y Castrillo el Monte. Eran jurisdicción (señorial) de Bembibre, es decir del Conde de Alba de Aliste y eran pues lugares similares en todo a Onamio, con la sola excepción de que el Señorío de Bembibre era jurisdicción nobiliaria y seglar (no realenga). Las autoridades locales debían ser iguales a las de Onamio, pero supeditadas en este caso a la jurisdicción (nobiliaria ) de Bembibre.
Las Tejedas, Folgoso del Monte y Tabladillo. Formaban una agrupación local denominada Prestamo de Tabladillo, que englobaba a estos tres pequeños pueblos y que era jurisdicción realenga, es decir dependiente directamente de la Corona de España y no de señorío alguno fuese seglar o eclesiástico. El Préstamo de Tabladillo en su conjunto gozaba pues de una situación administrativa local similar a la de Riego ,El Acebo o Molinaseca. Al frente de esta agrupación había un juez merino de apelaciones, un alcalde de la hermandad y un procurador, nombrados por el concejo y de modo anual.
Los datos hasta aquí expuestos, sobre la antigua división administrativa local, han sido tomados esencialmente de un estudio que hace ya varios años (1993) publicó Laureano M. Rubio Pérez (“EL sistema político concejil en la Provincia de León”). Lo señalado quizá puede ser ampliado o al menos matizado en parte por estudios mas detallados, pero como idea general entiendo que es perfectamente válido.

PEREGRINOS Y SOLDADOS.
Una de las características notables de Molinaseca y su entorno es ser lugar de paso del Camino de Santiago. Así ha sido durante siglos. En la Enciclopedia Logos 2000, se dice textualmente que “en el siglo XVIII, perdió toda importancia”; afirmación esta que quizá hoy debería ser matizada añadiendo que en el siglo XX, volvió a recobrar (El Camino),su esplendor; pero este punto es mejor que otros investigadores lo analicen.
 Por mi parte lo que si quiero poner de relieve es una cuestión que -me parece-no debe ser muy conocida. Me refiero al frecuente tránsito de tropas que antaño tenía lugar por la ruta en la que se halla Molinaseca, Riego, El Acebo,…….Hace ya muchos años que me topé con este asunto al analizar un documento (1),inédito (del año 1785) y procedente de la Real Chancillería de Valladolid, en el que los vecinos de Castropodame hablan del continuo transito de tropas por la ruta citada .
En el Archivo Diocesano de Astorga (2) he visto asimismo mucha documentación al respecto (finales del siglo XVIII y comienzos del XIX); y de nuevo sobre los problemas que ello traía consigo. Es lógico pensar que el continuo paso de tropas  con sus vistosos uniformes, su armamento y toda la parafernalia hiciesen las delicias de los mas pequeños de Molinaseca, Riego de Ambrós, El Acebo y otras poblaciones ubicadas en la ruta del Camino de Santiago, máxime en una época en la que los modernos espectáculos no se conocían; pero ese frecuente paso de tropas suponía una serie de molestias para los mayores.
Resulta que los vecinos de los pueblos situados en las proximidades (o no tan proximidades) de la ruta aludida se veían obligados a concurrir a puntos de la misma indicados por la autoridad competente, aportando caballerías, carros, bueyes e incluso determinadas raciones de paja o hierba. Asimismo parece que se veían obligados a facilitar alojamientos para la tropa. En una palabra como “leales y fieles vasallos de Su Majestad”, debían dar apoyo (bagajes y demás) a los Reales Ejércitos. Los medios de transporte solicitados debían servir –entiendo- para la conducción de los cañones y otros utensilios militares.
He aquí algunos ejemplos. A finales de marzo (día 28) de 1802, el juez ordinario de Riego de Ambrós (un tal Fulgencio Tabuyo), pidió al juez ordinario de Castropodame, 4 caballerías mayores con sus aparejos y sobrecargas, así como 2 carros con dos yuntas, para asistencia del ejército. Pocos días después fue el juez ordinario de Molinaseca el que pidió a su homólogo de Castropodame y por el mismo motivo el envío de 6 yuntas s de bueyes y un carro que deberían estar en Molinaseca a las 4 de la mañana del día 3 de abril. El juez de Castropodame contestó que accedería a la petición de su colego, pero lo hizo “a regañadientes” afirmando que no tenía obligación de hacerlo.
Las peticiones de ayuda para el Ejército afectaban a muchos otros pueblos. Hay constancia de una orden según la cual a las 2 de la tarde del día 7 de abril de 1802 debían estar en Riego de Ambros los siguientes bagajes aportados por los pueblos que se indica:

  • S. Pedro Castañero, 14 carros y 6 caballerías.
  • Castropodame, 12 carros y 6 caballerías.
  • Turienzo Castañero, 9 carros y 6 caballerías.
  • Matachana, 4 carros y 6 caballerías.
  • Villaverde, 4 carros y 6 caballerías.
  • Calamocos, 3 carros y 5 caballerías.
  • Viloria, 8 caballerías.

Nótese que tal petición se hace expresa y justamente a los 7 pueblos que muchos años después (en la actualidad) constituyen el municipio de Castropodame. Casualidades de la Historia. Unos días antes a finales de marzo se habían pedido a Castropodame, 9 carros, con 4 bueyes cada uno, 6 caballerías mayores y 4 menores que debían estar en Riego antes de las 2 de la tarde del 26 de marzo. En esta ocasión (como era normal) también se realizaron solicitudes pertinentes a otros pueblos de la zona, si bien como luego veremos con el único que hubo problemas –por lo que sabemos-fue con Castropodame.

LOS PROBLEMAS

            La abundante documentación que al respecto he visto (Astorga y Valladolid) muestra que el patriotismo o la lealtad al Rey como entonces se decía, se resentía ante tanto servicio a los ejércitos reales. En Castropodame se quejaban de que se les ordenaba dar bagajes  para las tropas tanto si estas pasaban por la ruta de Molinaseca, (Camino Viejo) como si lo hacían por Bembibre, esto es por el llamado Camino Nuevo, que continuaba por Cobrana y Congosto en dirección al Reino de Galicia y ya hemos visto como en cierta ocasión se respondió a la petición (hecha por Molinaseca) con notoria desgana, pero el incidente mas sonado del que tengo noticia (3) se produjo con motivo de la petición hecha por Riego de Ambrós para ser atendida antes de las 2 de la tarde, del 26 de marzo de 1.802.
            El juez de Castropodame (Juan Panizo) no envió lo pedido por el de Riego de Ambrós alegando que no había en el pueblo los bagajes solicitados, respuesta que no convenció a su colega (Fulgencio Tabuyo) el cual y previa autorización del mando militar, envió un pelotón de 8 soldados a Castropodame mandados por un sargento y un cabo que procedieron a detener a Juan Panizo y llevarlo preso a Riego a cuya cárcel fue a parar y de donde sólo pudo salir al encontrar un fiador de la multa de 200 rs. que le impusieron. El incidente parece que fue muy sonado “en toda la provincia” (declaró uno de los testigos refiriéndose a todo El Bierzo) y conocemos muchos detalles debido a las declaraciones de 12 testigos (algunos  de Onamio y Paradasolana) citados en las diligencias del pleito iniciado a consecuencia del incidente.
No sabemos en que terminó todo pero si hay constancia de que las pocas ganas o quizá las muchas dificultades de asistir en debida forma al ejército, también provocaron problemas entre vecinos de un mismo pueblo, lo que ocurrió en el año 1785 en Castropodame y que no relataré porque prefiero centrarme en Molinaseca y su entorno.

EL VECINDARIO
            Para terminar este artículo quiero señalar que en base a los datos que conozco a finales del siglo XVIII ó comienzos del XIX, el número de vecinos que (aproximadamente) tenían las poblaciones ubicadas en lo que hoy es término municipal de Molinseca eran los siguientes:
-Molinaseca.- 80
-Riego de Ambrós .-43
-El Acebo.- 39
-Las Tejedas y Folgoso del Monte.- 30 entre ambos.
-Tabladillo .- Desabitado a partir de 1797
No tengo datos sobre Onamio, pero una cifra razonable podrían ser 50 vecinos. Por lo que respecta a Castrillo del Monte y Paradasolana, tampoco tengo datos concretos de está época, pero en base a lo que expondré en próximos artículos unas cifras razonables podrían ser 30 vecinos en Castrillo del Monte y 40 en Paradasolana. (4) Hoy día quizá lo que mas interesa, no es el número de vecinos si no el de personas. Pues bien por los datos que yo conozco y dada la época parece razonable que multiplicando el número de vecinos por 3,8 , podemos obtener de modo bastante aproximado el de habitantes.
Hay varios aspectos mas que conozco y que incumben directamente a poblaciones hoy inmersas en el municipio de Molinaseca, pero eso será en próximos artículos.
                                                -----------------------
                                                           
NOTAS Y REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
 1.- Arch. De la R. Chancillería de Valladolid. Indice de Basanta de la Riva.Tomo IV. Pleitos de concejos y entidades. “Castropodame. De los hijosdalgo con el Concejo de la villa, 1785” Sec. Hijosdalgo.Leg 1276-nº22
2.- Son numerosos los datos al respecto, si bien están clasificados de modo que su análisis total y exhaustivo, no resulta fácil. Se por ejemplo que en la caja V-9 (Sig. 5/9 que corresponde a Castropodame), hay datos al respecto.
3.- En mi libro titulado “Historia de la Antigua Real Villa de Castropodame”(Ponferrada 1993), pag.210 y sgtes. se cuenta mas en detalle este incidente.
4.- He utilizado como fuente de  datos un articulo que creo que se publicó hace muchos años en el semanario AQUIANA, en el que se citaba a su vez lo publicado por Waldo Merino en la revista “Tierras de León” sobre “La elección de diputados de León para las Cortes de Cádiz:1810”. Asimismo  me he apoyado en otras fuentes documentales que citaren próximos artículos.
                                               

                                              Bembibre, 8 de marzo de 2.011

 EL MUNICIPIO DE MOLINASECA : APUNTES HISTORICOS
      Por Rogelio   Meléndez Tercero


EL  CANAL  ROMANO   DE  PARADASOLANA  A CASTROPODAME


Al N de Paradasolana, existe un profundo valle, el valle de Vendañuelo, en cuyo borde meridional se halla un afloramiento rocoso muy espectacular; tal es así que en una primera impresión a mas de uno asusta y quizá por esta razón dicen en Castropodame que son, “Las Peñas del Infierno”. En ellas uno de los elementos mas singulares es una cueva que comunica lo que aún es ladera meridional del valle con la septentrional del terreno llamado “solano” donde se asienta Paradasolana.
A esta cueva o mejor a este túnel excavado en la roca se le conoce (al menos en Castropodame), como “EL FORAO”. Aunque no se mucho de etimología, ni cuestiones lingüísticas, yo diría que “forao” significa agujereado y en efecto nos hallamos ante una roca agujereada.
Los pastores de pueblos de la zona y otros muchos que durante siglos han merodeado por tal pareja (muchos aún viven), podrían contarnos recuerdos mas o menos curiosos sobre ese paso en la roca. Al parecer un sacerdote que era natural de Molinaseca (D. Aurelio Vázquez Barrio), pero que vivía en Castropodame y además también atendía la parroquia de Paradasolana, utilizaba este túnel en sus viajes entre ambos pueblos. No sabemos lo que dirían quienes en siglos pasados conocieron este singular túnel; pero hoy la opinión unánime de los investigadores es que se trata con prácticamente total seguridad de un túnel excavado en la roca en época romana, para conducir agua a la explotación aurífera que aún es visible al lado mismo de Castropodame, donde además se han hallado numerosos restos arqueológicos atribuibles a tales minas de oro. En la zona de las Médulas se conocen (1) desde hace muchos años varios túneles mas y todos similares al este de Paradasolana. Se trata pues del paso de un antiguo un canal de agua para la explotación aurífera romana.
 Como cualquier otro residente en la zona yo conocía este túnel desde niño, pero no fue hasta diciembre del año 2006 cuando acompañado por mi amigo y vecino de Castropodame D. Benito Panizo Prada, veterano minero y su hijo Ismael me acerque al Forao  expresamente para hacer un pequeño análisis técnico sobre el mismo. Observamos, tomamos medidas, hicimos fotos y después con ello se pudo realizar un pequeño informe; que no voy a exponer para no ser “pesado”; pero que tengo a disposición de cualquiera que lo desee. Diré eso si que el túnel está excavado en cuarcitas (rocas de extrema dureza) y que tiene una longitud de 10 m. a los que siguen otros 7 con la antigua traza del paso fuertemente encajada en la roca. La altura del túnel oscila entre 1,7 y 2 m. y su anchura entre 1,2- 1,5 m. Siguiendo la expresión ya utilizada en el año 1927 por el  investigador Gómez Moreno al estudiar el entorno de Las Médulas; podemos decir que por este túnel “podría pasar perfectamente una vaca”.Ver fotos
Puesto que mi labor profesional ha estado siempre orientada al terreno técnico (geología, topografía, minería); era inexcusable el cálculo de una serie de datos (coordenadas, altitud,…); que son imprescindibles en cualquier estudio técnico. También dada mi afición a la historia (y a la minería), no pude evitar realizar unos primeros tanteos para ver cual sería el trazado del canal de agua romano que sin duda paso por allí. Este intento pronto puso de manifiesto la necesidad de ampliar el estudio, porque en principio supuse que este llevaría agua a un antiguo estanque romano que se halla en el conocido en Castropodame como Campo de Los Cousos, pero que en Paradasolana llaman el Campo de los Lobos. Parecía lo lógico, pero pronto tuve motivos para dudar de que así fuere. En consecuencia y de nuevo con la ayuda de D. Benito Panizo Prada, volví a la zona; pero llevando aparatos de topografía (teodolito, miras y demás); para determinar  con rigor las posiciones del Campo de los Lobos y El Forao.
El 14 de octubre de 2009 provistos pues de utensilios de medida (y de la bota de vino y demás), llegamos a las inmediaciones del Campo de Los Lobos, desde donde se divisa perfectamente la entrada del Forao, que “mira hacia Castro”, dispuestos ha realizar una medición topográfica y exacta en toda regla. Utilizamos la técnica denominada bisección que permite conocer la posición de objetos lejanos, (la entrada del túnel en este caso); sin acercarnos para nada a los mismos. Utilizando algunas visuales de centenares de metros, logramos nuestro objetivo.
Tras los cálculos de rigor se procedió a la redacción de un segundo informe, esta vez  con mucho mas contenido matemático que el anterior y que por supuesto está a disposición del quien lo quiera. Se hizo para que fuese conocido.
De este modo hallamos la posición (coordenadas) de las “4 esquinas” del túnel que “dan hacia Castro” y asimismo su altitud, con lo cual comprobamos que por gravedad resulta totalmente imposible que el agua vaya desde El Forao al Campo de Los Lobos. Continuando con los cálculos y teniendo en cuenta las pendientes habituales de los canales romanos de esta índole pronto llegamos a la conclusión de que el canal romano que pasaba por el Forao y continuado hacia Castropodame nos lleva justamente a un tramo de pendiente muy suave que forma parte del que “desde siempre” se ha conocido como Camino de Castropodame a Paradasolana y que discurre a cotas sensiblemente inferiores a las del Campo de Los Lobos (Cousos). Ahora si encajan bien las piezas: todo hace pensar que el primitivo acceso de Paradasolana a Castropodame  se formó (hay muchos casos similares) aprovechando el cauce del canal romano que pasaba por el Forao. “Primero fue el canal y después el camino”, comentó con toda lógica, Benito Panizo al conocer los resultados. Con el paso de los siglos y dado lo abrupto del terreno parte de ese trazado se perdió, pero aún queda algo de la traza original que “empalma” por ello con El Forao; siguiendo pendientes habituales en la traza de los canales romanos.
 MAS  MINERIA EN PARADASOLANA


La reciente (quizá no tan reciente); vinculación de Paradasolana con la minería es bien conocida y lo que yo puedo decir al respecto, poco o nada puede aportar. No obstante y mas que nada para completar este artículo, estimo conveniente señalar que existe un pequeño librito publicado en los primeros años del siglo XX por el conocido Ingeniero D. Julio Lazúrtegui  (“UNA NUEVA VIZCAYA A CREAR EN EL BIERZO.ALTOS HORNOS Y ACERIA EN PONFERRADA”) y que recientemente (1995) ha sido reeditado por el I.E.Bercianos, en el que se habla bastante de los yacimientos de hierro que pasan por Onamio , Paradasolana y Castrillo del Monte, vistos desde la perspectiva de entonces.
Por otra parte y según puso de manifiesto hace años el historiador D. Jose A. Balboa de Paz, (2)ya en el año 1797 en el informe redactado por el militar Javier Datoli, se cita al hierro de Paradasolana y como este se usó en las  herrerías de Torre del Bierzo y San Andrés de las Puentes. Esto podría suponer que ya hacia 1760, se conocía la existencia de mineral de hierro en Paradasolana. Por ello es curioso que en el Catastro de Ensenada (mitad siglo XVIII), no se hable para nada de la existencia del mismo, (se dice expresamente que no hay mina alguna, ni en este pueblo ni en Castrillo del Monte).
Para terminar quiero señalar que además del digamos yacimiento principal que discurre al Sur de Paradasolana y que es sobradamente conocido, hay otro mas pequeño y situado en Norte, es decir en la ladera del solano. Los vecinos de Parada sobre todo los mayores han de conocerlo muy bien. Parece que funcionó muchos años antes que la gran mina que la MSP bien conocida y cuyas huellas aún son evidentes. El mineral se llevaba al parecer en carros hasta Compludo.
Esta antigua mina digamos “artesanal” se halla actualmente tan cubierta por la vegetación, que incluso con el SIGPAC, es difícil (aunque no imposible) de localizar. No obstante supongo que los vecinos de Paradasolana, sobre todos los de mas edad, saben perfectamente donde esta. Su posición en base a los datos del SIGPAC, expresada en metros es la siguiente. X= 710.300 //Y= 4.713.030 (UTM-29.ED 50).
                        -----------------------
Notas y referencias bibliográficas:
 1.- El Ingeniero ROBERTO MATIAS RODRIGUEZ, es autor de numerosos trabajos de investigación sobre la minería aurífera romana. En uno de estos (Rev. “Estudios Bercianos”. Nº 30-31. Junio 2006); describe de modo pormenorizado, varios de estos túneles en la zona de Las Médulas.

2.- A. BALBOA DE PAZ . “El Bierzo en la obra de dos militares del siglo XVIII: Datoli y Munarriz”.Ponferrada 1992.

LOS   PUEBLOS  PERDIDOS.


El devenir de la Historia, ha dado lugar a la desaparición en lo que hoy término municipal de Molinaseca de varios núcleos de población. Me estoy refiriendo en concreto a Tabladillo, Folgoso del Monte, Las Tejedas y Castrillo del Monte. Ya se que en muchos de los mapas actuales y con la excepción de Tabladillo, todavía aparecen y quizá hasta es posible que desde una perspectiva legal, aun sigan existiendo; pero yo no soy experto en leyes y entiendo que a efectos prácticos ya no existen. Por este motivo es de sumo interés que se recupere su historia, es prácticamente lo único que queda de ellos.


 


TABLADILLO


Hace  bastantes años se publicaron datos sobre monasterio medieval que  allí existió y asimismo se ha escrito que ya en el año 1908 lo único ó casi único que quedaba del pueblo era un arco de lo que debió ser una iglesia y que a su vez fue posiblemente parte del monasterio medieval (1) . También me consta que en la Red y en las páginas que hablan de la Historia de Molinaseca y su entorno figuran muchos de los datos publicados por diversos investigadores sobre el asunto. Por ello yo prefiero centrarme en datos que yo mismo he tomado de archivos  y que apenas he dado a conocer.


Desde hace ya muchos años, manejo habitualmente  mapas topográficos  de la zona y por ello se que cuando en los años 20 del pasado siglo, se levantó por el Servicio Geográfico del Ejército, la Hoja Nº 159, del Mapa Topográfico Nacional ,para nada figura Tabladillo, algo lógico  a tenor de los datos que a continuación expondré. No obstante  al  examinar el Mapa de “La Provincia del Vierzo” que en el año 1786 elaboró Tomas López; observé la existencia de este poblado cerca de Las Tejedas y junto al río que pasa por este pueblo. Cuando hice este “descubrimiento”; ya  las Tejedas  era un pueblo abandonado; pero  se daba la circunstancia de que un señor (Francisco Flórez Simón) que durante años vivió en ese pequeño pueblo; era entonces vecino de Castropodame y al preguntarle por Tabladillo; me dijo que en efecto sabía donde se hallaba, si bien era una población de la apenas quedaba visible un arco de lo que debió ser una iglesia. A  partir de entonces en dos ocasiones pasé por el lugar, la ultima en octubre del año 1995 y acompañado por el que fuera en su día vecino de Las Tejedas, D. Francisco Flórez Simón.


Lo que me impulsó a realizar esta segunda visita al lugar donde estuvo Tabladillo; fue el conocimiento de varios datos históricos sobre este y otros lugares próximos. Al mirar hacia el pasado es inevitable preguntarse por lo que queda  de aquello, que un día fue y que ya no es. En fecha 21 de octubre de 1995, acompañado por Avelino Lordén Reguero y el citado Francisco Flórez Simón (ambos vecinos de Castropodame), visité el lugar hallando restos de paredes, varias nogales y sobre todo, ya semienterrado un arco que debió pertenecer a la iglesia. Según explicaciones del antiguo vecino de Las Tejedas, en buena parte del siglo XX era posible reconocer la existencia de huertos dentro de las cercas de pared. Adjunto tres fotos de lo que entonces ¡¡ hace ya 15 años¡¡ hallamos. Hoy día y a través del SIGPAC lo único que se ve en ese paraje es una zona de campo y un poste del tendido eléctrico. Las coordenadas del paraje, expresadas en metros son X= 709100//Y=4709700 (UTM-29 ED 50). Visto pues el presente veamos el pasado.


MITAD SIGLO XVIII


En el Catastro de Ensenada (2) aparecen muchos e interesantes datos sobre este ya diminuto pueblo entonces , que paso a exponer. Vivían entonces (verano del año 1752) en Tabladillo ya sólo tres vecinos: Santiago García de 60 años casado y sin hijos, Juan García de 40 años también casado y sin descendencia y Francisco García (60 años y casado); que tenía dos hijas y un hijo menor de 18 años. El pueblo era asimismo muy diminuto en cuanto a edificaciones. Se componía de 6 casas entre viviendas y dependencias para el ganado. De estas 6 había dos casas en ruina y aunque el catastro no lo dice debía existir (como no) una pequeña iglesia resto muy posible del antiguo monasterio.


En el  Catastro, se  analizan de modo conjunto las poblaciones de Tabladillo, Folgoso del Monte y Las Tejedas, como constituyentes de una entidad administrativa local propia; pero dado lo diminuto que era  Tabaldillo, podemos exponer con cierto detalle los bienes de cada uno de sus vecinos.


Santigo García.- Tenía  entre sus bienes un huerto en el casco del lugar, varias tierras de centeno y varios prados. Además tenia en el pueblo 3 árboles frutales y dos casas que lindaban con el río. Poseía asimismo 2 cerdos, dos vacas, un ternero y una ternera.


Francisco García.- Tenía varios huertos en el casco del pueblo. Era dueño de algunos prados y tierras de centeno, 8 nogales y 6 castaños. Tenía una vaca a medias con un vecino de Riego. Tenía también una cerda, dos casas y un solar de otra.


Juan García.- Era dueño de varios huertos, tierras de centeno y prados. Poseía además un corral y un pajar, una vaca, una ternera, dos pollinos y una cerda de ceba.


Si  hacemos el recuento de casas vemos que al parecer había 4 viviendas, un corral, un pajar y un solar; es decir hay una ligerísima contradicción con lo anteriormente señalado; pero errores de esta naturaleza deben haberse cometido “a patadas” en casi todos los catastros, incluyendo por supuesto a los modernos.


La atención espiritual del reducido vecindario, estaba a cargo de D. Diego Fr. ,maestro vicario que en una  de las listas catastrales aparece como vecino de la localidad. Tras lo expuesto, resulta obvio que es bien sencillo hacer una relación detallada de personas, ganado, edificaciones, fincas,…….que  había entonces en el lugar. Señalo esto por si se diese la circunstancia de que alguien quisiere hacer un estudio mas detallado, consultando el Catastro de Ensenada.


 Las páginas finales de la historia de este pueblo se escribieron según datos aportados por  D. Augusto Quintana Prieto en los años finales del siglo XVIII. Aunque  hay algunos detalles-intrascendentes- que cabría aclarar; fue en el año 1797 cuando falleció el último feligrés y vecino de Tabladillo. No obstante parece que en el año 1799, aún seguía existiendo la parroquia de Tabladillo, “aneja de Folgoso del Monte” y  que sólo contaba con “uno o dos vecinos” (3). En los primeros años del siglo XIX, aun se siguen contando dentro del Préstamo de Tabladillo, tres poblaciones, luego ello supondría que al menos algún vecino debió existir a partir del año 1800 en Tabaldillo(4). No obstante y dado que por esta fechas se atribuían al conjunto del Préstamo (Folgoso-Las Tejedas-Tabladillo);sólo 30 vecinos  y teniendo en cuenta la evolución histórica de Folgoso y Las Tejedas; es evidente que Tabladillo no podía ser mas grande de lo que fue en 1752.


A partir de los datos de Pascual Madoz (mitad siglo XIX), podemos deducir que ya para entonces Tabladillo estaba abandonado, si bien el  citado autor no lo dice expresamente. Es posible que aunque quedase sin habitantes a finales del siglo XVIII ó quizá comienzos del siglo siguiente; algunas de las tierras de labor se siguiesen cultivando y por ello aún en pleno siglo XX; según parece deducirse de las afirmaciones del citado Francisco Flórez Simón; existiesen huertas en lo que un día fue núcleo habitado de Tabladillo.


Notas y referencias bibliográficas:
 1.- AUGUSTO QUINTANA  PRIETO. “Temas Bercianos- I” (Ponferrada. Año 1983). Pag. 407-409. En esta obra A. Quintana Prieto, recoge datos de otros investigadores, como Losada Carracedo, Marcelo Macías y Rodríguez Diez. Sin duda debe haber mas obras bien conocidas, que hablan de Tabladillo.

2.- Se halla en el Archivo Histórico Provincial de León.
 
3.- Augusto Quintana  Prieto en la obra citada en el punto 1, expone este asunto si bien recogiendo datos tomados de historiadores anteriores como, Marcelo Macías y Rodríguez Diez. Para mas detalles ver las páginas ya señaladas (407-409); de la citada obra.

4.- Waldo Merino, en la revista “Tierras de León”, escribió hace bastantes años un artículo sobre “La elección de diputados de León para las Cortes de Cádiz:1810”. En ese artículo se presentó una relación de poblaciones de la época, es decir comienzos del siglo XIX,(tomada de documentos originales), en la que se dice que el Préstamo de Tabladillo estaba formado por TRES pueblos y que en total sumaban 30 vecinos.

EL MUNICIPIO DE MOLINASECA : APUNTES HISTORICOS (IV)
                                    Por Rogelio   Meléndez Tercero
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Una  vez expuesto lo que se (bastante poco por cierto), sobre Tabladillo, le toca el turno a Folgoso del Monte y Las Tejedas  los otros dos núcleos de población que formaban el  Préstamo de Tabladillo.

FOLGOSO  DEL  MONTE
 Folgoso del Monte y por los datos que yo conozco debió ser el mas grande de los tres pueblos agrupados en la extinta y curiosa agrupación citada. Tabladillo fue en “sus tiempos” quizá el núcleo mas importante de los tres (debido al monasterio ya citado); y por ello dio nombre a la agrupación pero el rumbo de la Historia hizo que fuese el primero en desaparecer.
Folgoso del Monte sin embargo permaneció habitado hasta  superar claramente la primera mitad del siglo XX , pues en 1970 aún tenía 6 habitantes, si bien en 1981, se habían reducido hasta desaparecer(1).
SIGLO XVIII
Aunque existen datos que citan a este pueblo en plena Edad Media,(2) los que yo conozco son ya históricamente mucho mas recientes, pues corresponden en concreto a 1752, año en el que se realizó en este pueblo el Catastro de Ensenada. Muy poco es lo que puede contar de etapas anteriores, tan poco que se reduce a una escueta mención al pueblo (año 1695), y a  la noticia de la existencia en el año 1743 de un tal  D. Santiago Rodríguez, que era vicario de Folgoso del Monte y “Texedo”,ambos pueblos del Préstamo de Tabladillo. Años después, en 1749 este mismo vicario atendía las parroquias de Manjarín y Labor de Rey. Estos datos tomados hace años del Archivo Parroquial de Calamocos (3) ponen de manifiesto que ya en el siglo XVIII se daban casos de vicarías de diferentes parroquias atendidas por una sólo eclesiástico, fenómeno este que en nuestros días se ha incrementado hasta extremos entonces impensados.
En el año 1752 y en fechas diversas se fueron recogiendo y  asentando datos sobre este pueblo. En las respuestas al Interrogatorio General, que como era norma se hacía preciso responder en tal Catastro, se señala que en su término se cultivan hortalizas y centeno; que hay asimismo terreno de pradera y (lógico) también terreno inculto, es decir lo que entonces ya era monte puro y duro. Se cita la presencia de 5 molinos, 158 pies de colmenas y un número indeterminado de vacas, bueyes, carneros, corderos, cabras y cerdos. Al hablar en el Catastro de Ensenada de “su término”, se refiere al formado por el conjunto de las tres poblaciones, que constituían el Prestamo y por ello se dice que era limítrofe con el de la Abadía de Compludo. Se puntualiza eso si que sólo en Folgoso del Monte hay 20 casas habitables, 10 corrales  y pajares y 7 solares en ruina.
En cuanto al número de vecinos (Folgoso del Monte sólo);  aunque en el Interrogatorio General, se dice que son 19, lo cierto es que  cuando el 4 de octubre de 1752  anotan sus nombres y apellidos se citan  24  entre los cuales uno es un tal  Juan Sánchez, que era vicario y  otro llamado Francisco Zamorano ocupaba el cargo de teniente de juez tanto en Folgoso como en los demás lugares del Préstamo. No es posible saber con absoluta seguridad cual era el número exacto de personas que entonces vivían en Folgoso del Monte; pero si está claro que superaban los 80, si bien no debían llegar a  90. La relación entre estas cifras y el número de vecinos nos indica que  había una importante proporción de gente joven. Por ejemplo un tal Pedro Benavente de 50 años, tenía dos hijos y tres hijas. Había dos vecinos que se podían permitir el lujo de tener criados. Uno era un tal Matheo Ballestero de 57 años que tenía 2 hijos menores de 18 años y una criada. Asimismo la viuda Ana Vuelta que tenía una hija empleaba a un criado como pastor.
Sin duda un personaje importante en el pueblo y en aquella época era un tal D. Ángel Jabonero, que percibía los diezmos de Folgoso y los otros dos pueblos agrupados con el (Tejedas y Tabladillo) y que –curiosamente-vivía en Madrid. Para terminar esta breve descripción del vecindario de aquella época digamos  que entonces también se contaba entre el reducido vecindario del pueblo a un mozo soltero de 32 años (Pascual de Venavente) y a una moza soltera Antonia Zamorano , cuya edad no consta. Dadas las circunstancias y la mentalidad de la época quizá fuesen en mas de una ocasión los protagonistas de los “dimes y diretes” que siempre han existido en los pueblos.
En cuanto a los apellidos que entonces figuraban en el listado de vecinos tenemos los siguientes: Sánchez, de la Fuente, Zamorano, Panizo, Morán, Miranda, Martínez, Ballestero, García, Vuelta y Benavente, (no se si con B o con V, pues a veces en textos antiguos las “faltas  de ortografía” son muy corrientes).
SIGLOS  XIX Y  XX
Lo único que conozco sobre este pueblo referente al siglo XIX, son los datos ya hace mucho tiempo publicados por Madoz, que nos lo describen tal y como era a mitad de siglo(4). En el que se describe a este pueblo como uno de los que formaban parte del ya Ayuntamiento de Molinaseca y en el que se cosechaban centeno, patatas, castañas y lino. Se añade también que tenía buenos pastos en los que se alimentaba el ganado lanar, cabrío y vacuno. Su vecindario seguía siendo similar al de un siglo antes pues contaba con 25 vecinos, si bien los habitantes eran 107, lo que indica quizá una mayor proporción de gente joven. Añade Madoz que tiene 28 casas cubiertas de paja y que su iglesia parroquial está dedicada a Santa Ana y que es matriz de la de Las Tejedas.
Durante el siglo XX el pueblo conoció la existencia de una escuela a la que asistían también niños de la Tejedas, y asimismo llego al pueblo la luz eléctrica. Lo que debió llegar nunca fue la carretera.
Pese a todo en 1950 tenía89 habitantes que prácticamente se mantenían (eran  85) en 1960. Sin embargo en 1970 ya sólo se contabilizaron 6. En el verano del año 1976 ya era un pueblo sin habitantes tal y como pudimos comprobar un grupo de los entonces “mozos” de Castropodame cuando pasamos de excursión por el lugar. Así sigue pese a que aún continúa figurando en los planos mas modernos. En las ortofotos del modernísimo SIGPAC, incluso podría confundirse con un pueblo normal; pero evidentemente no lo es.

LAS  TEJEDAS


 En los antiguos documentos se le nombra con nombres diferentes a su actual denominación, “Las Tejedas”, si no como La Tejeda, Tejedo, Teyjedo, La Texeda, Texedo,……  Al contrario que en el caso de otras poblaciones del entorno no poseo datos anteriores al siglo XVIII. Iré pues sin mas a presentar como era a mitad del siglo XVIII este pequeño , según nos lo describe el Catastro de Ensenada.
Era una población pequeña en la que se contaban 11 casas habitables,6 pajares, 6 corrales y 11 suelos de casas quemadas. Como es lógico reducido era el vecindario compuesto por 14 “cabezas de casa” (lo  que hoy llamamos vecinos),entre los que se incluían a tres viudas, un viudo y una moza soltera, Magdalena Álvarez. Como en otros casos no es fácil saber con exactitud el número concreto de personas, pues se prestaba mas cuidado en el recuento del número de “cabezas de casa”; pero parece claro que el número de personas que vivían entonces en el pequeño pueblo superaba las 40, si bien no llegan a las 48.
Como dato curioso  cabe señalar que uno de sus vecinos  Felipe Antonio es al parecer el único (en el conjunto del Préstamo) que figura catalogado como del estado noble. Tenía 2 hijos varones y dos hijas.  Como era típico en la época aunque el vecindario era reducido, la presencia de gente joven era notoria si la comparamos con la que hoy tenemos en nuestros pueblos de modo habitual.
En los primeros años del siglo XIX y a partir de los datos que figuran en un documento publicado por Waldo Merino (5) en la revista “Tierras de León”, el número de vecinso de Las Tejedas debía rondar los 10. A mitad de aquel siglo era una población tan insignificante que en el Diccionario de Madoz, sólo se dice que es “un barrio” de Folgoso del Monte.
Pese a todo este pueblo llegó a estar con número “abundante” (dada su situación) de habitantes hasta bien entrado el siglo XX. En el año 1950 se contabilizaban 35 (6), en 1960, ya sólo 19  en 1970 ya ninguno. Cuando en el otoño del año 1995, visité Las Tejedas, por última vez, aún era posible hallar algunas de sus casas parcialmente en pie (ver foto). Hoy la vegetación parece haberse “comido” las casas. En las ortofotos del SIGPAC, aun se distingue no obstante una estructura que parece corresponder a la que era su iglesia. Su posición se localiza en las coordenadas siguientes expresadas en metros, X=  713 112  Y= 4 709 447 (UTM-29.ED 50). Uno de los últimos vecinos de Las Tejedas Francisco Flórez Simón, vivió hasta su muerte en Castropodame. Gracias a el sabemos que este pequeño pueblo ya en siglo XX, no tenía ni luz eléctrica, ni carretera, ni escuela, teniendo que acudir los niños a la de Folgoso el Monte. También sabemos que hasta el siglo XX , perduró una curiosa costumbre que consistía en que además del alcalde (pedáneo sin duda) de Las Tejedas y de su homólogo de Folgoso del Monte, había otro (¿pedáneo?) que lo era  de ambos pueblos; además claro está del correspondiente alcalde constitucional del Ayuntamiento de Molinaseca.
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Notas y referencias bibliográficas:
 1.- LUIS  PASTRANA. “DESPOBLADOS LEONESES” (León. Año 1992).Se trata de un pequeño, pero muy bien ilustrado libro, que hace el nº 9 de una colección dedicada según parece a la difusión de aspectos varios de la Historia de la Provincia de León y que se publicaron bajo el patrocinio de Caja España.

2.- JEUS  GARCIA GARCIA. “PUEBLOS Y RIOS BERCIANOS. Significado e Historia de sus Nombres” (Ponferrada. Año 1994).
 
3.- El párroco de Calamocos, D. Miguel que lo es a su vez de Castropodame y otras varias poblaciones, también se ha ocupado (lamentablemente ahora se encuentra convaleciente de una enfermedad); de Paradasolana y de la Castrillo del Monte. Gracias a su labor se ha conservado pues parte de la historia de estos pueblos.
 
4.- El Diccionario de PASCUAL MADOZ ,es tan conocido que no precisa mas explicación. Se trata de una extensa obra que hoy calificaríamos como un especie de geografía de España y sus posesiones de ultramar, tal y como eran a mitad del siglo XIX. 1845-50.

5.- Waldo Merino, en la revista “Tierras de León”, escribió hace bastantes años un artículo sobre “La elección de diputados de León para las Cortes de Cádiz:1810”. En ese artículo se presentó una relación de poblaciones de la época, es decir comienzos del siglo XIX,(tomada de documentos originales), en la que se dice que el Préstamo de Tabladillo estaba formado por TRES pueblos y que en total sumaban 30 vecinos.

 6.- Datos tomados de la obra citada en el punto 1.

EL MUNICIPIO DE MOLINASECA : APUNTES HISTORICOS (V)

CASTRILLO DEL MONTE


                                    Por Rogelio   Meléndez Tercero
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En los capítulos anteriores hemos hablado de una serie de pueblos que hoy ya no están habitados. Ahora le toca el turno a Castrillo del Monte. La historia de este pueblo, ha discurrido -al menos en buena parte del tiempo- paralela a la de Paradasolana. A ambos pues me referiré, partiendo de una serie de datos que obtuve del Archivo Parroquial de Calamocos hace ya algunos años, por gentileza de D. Miguel el párroco de tal pedanía y de otras varias. Asimismo en el Catastro de Ensenada he hallado datos de interés.
Estos dos pueblos vecinos han compartido a lo largo de la Historia muchas situaciones; el mismo valle, el mismo río, el mismo Señorío (ambos pertenecían a los dominios del Conde de Alba de Liste, Señor de Bembibre,…), …. e incluso el mismo párroco, algo que hoy es muy habitual pero que no debía serlo tanto en el siglo XVII ó XVIII.
            Debido a la lenta recopilación de datos que sobre la Historia de Castropodame, he realizado ( y en ello sigo); desde hace ya muchos años he hallado referencias (muy escuetas eso si) a la existencia de Paradasolana y Castrillo del Monte, que se remontan a los años finales del siglo XVI, cuando ambos pueblos habían suscrito un acuerdo (“un compromiso” se decía entonces), con Castropodame; que debía ser referente al aprovechamiento de montes y pastos en el terreno existente en medio de los tres pueblos. No obstante se que hay datos aún mas antiguos.(1)
            Aunque los datos que he recopilado tanto de un pueblo como del otro los tengo anotados juntos, quizá en aras de una exposición mas clara será mejor que vayamos por partes: primero hablaré de Castrillo del Monte y después de Paradasolana.
           
DEMOGRAFIA EN CASTRILLO   DEL MONTE
            En el Archivo Parroquial de Calamocos, consulté hace ya años y un poco “a voleo” datos sobre Castrillo del Monte. Así sabemos que en el último lustro del siglo XVII, el promedio anual de nacimientos era 4,4. Durante el siglo siguiente y analizados diversos períodos, (1708 a 1711; 1729 a 1735; 1743 a 1753 y 1777 a 1782); las cifras resultantes fueron respectivamente: 4,75 – 2,85 – 4 y 2,83. Por último tomé nota asimismo de dos períodos correspondientes ya al siglo XIX ( 1805 a 1813 y 1829 a 1833). Los datos fueron de 6,6 en el primer período, es decir el que coincidió en buena medida con la época de la Guerra de la Independencia y de 3,8 en el último intervalo de la historia estudiado.
             Podríamos decir en suma que era un pueblo como ya he señalado de unos 30 vecinos estimo, si bien este es un dato deducido y quizá no estaría de mas que otros historiadores y expertos en estudios demográficos lo revisasen. Por si así fuere añado mas datos que pueden servir, como son los referentes a ceremonias nupciales y a defunciones. Como es evidente, es en los datos de las parroquias donde mejor suelen reflejarse este tipo de detalles.
Pues bien las ceremonias nupciales no debían prodigarse mucho en Castrillo del Monte al menos durante finales del siglo XVII y buena parte del siguiente. Ello demostraría una vez mas que era una población pequeña. Por ceremonias nupciales hay que entender no sólo la celebración del matrimonio en si. En el somero análisis que hice no distinguí lo que sería la boda del llamado, al menos en Castropodame, “el proclamo” es decir el anuncio oficial en la iglesia del proyecto de matrimonio. En el período de 1720 a 1735 hubo un promedio de 0,69 ceremonias de este tipo y entre 1747 y 1752 la cifra fue de 1,16. Analicé asimismo el período 1695 a 1706 y también 1765 a 1772, pero en estos casos no logré distinguir las ceremonias que correspondían a Castrillo y las que eran de Paradasolana , por tanto señalo simplemente que el promedio en conjunto de ambas parroquias fue de 3,8 en el primer período y de 1,25 en el segundo.
 Por lo que respecta a las defunciones revisé los siguientes períodos: 1695 a 1700; 1731 a 1733; 1747 a 1757 y 1768 a 1775. En este caso también se dio la circunstancia de que en el primero de los períodos citados no logré diferenciar las defunciones correspondientes a un pueblo y a otro y por ello sólo se que fueron en total 12 al año de promedio. En los restantes 3 períodos los datos,(siempre promedio) fueron respectivamente de 5,66 – 5,09 y 1,12

EL CATASTRO DE ENSENADA
Como en tantos otros casos, este conocido catastro realizado a mitad del siglo XVIII; sirve para darnos una visión bastante completa de las características generales del pueblo. Las diligencias para llevar  cabo la confección del mismo se realizaron en el verano del año 1752 y como es natural duraron cierto tiempo. De hecho yo tengo anotadas las fechas del 3 de julio, 20 de julio y 3 de septiembre del citado año; pero es muy probable que las labores de recopilación de datos y su anotación se dilatasen mucho mas . Vayamos no obstante al grano. Cuando se realizó tal catastro al frente del pueblo se hallaba un juez ó alcalde pedáneo de nombre Mateo Rodríguez. Si recordamos lo dicho en el capítulo primero de esta serie que estoy publicando (división administrativa antigua), es fácil entender porque en Castrillo del Monte había un juez pedáneo y no un juez ordinario como –por ejemplo- en el Acebo. También figura como juez pedáneo un tal Francisco Blanco, que ocupaba además el cargo de procurador. Esta situación indica que duró tanto la realización del Catastro que hubo tiempo de cambiar a las autoridades locales (se debían renovaban todos los años). Como es evidente el cargo de procurador no tenía el significado de nuestros días. Entonces y por lo que yo tengo entendido el procurador debía ser similar a lo que es hoy el tesorero de una Junta Vecinal.
En el Catastro de Ensenada se distinguieron 5 pagos en el lugar que cito y defino, por si alguno de los antiguos vecinos de Castrillo los reconoce aún:
-Conforcal.- Desde la Vallina hasta el río y término de Mataveneiro.
-La Encinal.- Desde dicha Vallina hasta por encima del casco del pueblo y hasta el río hacia Parada.
-Framazo.- Desde la iglesia parroquial del lugar hacia el río abajo.
-Abesedo.- Desde la iglesia hasta el término de Folgoso conforme se va el río.
-Casco del lugar.- Desde el Encinal hasta la Peña del Trigo dando vuelta por encima de los prados hasta llegar a la iglesia.
Bien, la verdad es que para los que no somos de allí estas indicaciones (he respetado la expresión original tal y como debieron formularla sus vecinos allá por el siglo XVIII), no nos dicen mucho; pero quizá los que conozcan bien los parajes de aquella zona si puedan entender algo mas.
Se cita a una reunión que tuvo lugar en la casa del Sr. Juez Pedáneo (Francisco Blanco) a la que asistieron  Rafael Rodríguez (regidor), varios vecinos mas y D. Sebastian Rodríguez Manso párroco de la localidad y compartido con la parroquia de Paradasolana. Tal reunión debió tener por objeto recabar información sobre el pueblo para ser plasmada en el catastro.
En el catastro se facilitan una serie de datos sobre el pueblo como por ejemplo que es propio del Conde de Benavente, del estado de Alba de Aliste, algo que en efecto es sobradamente conocido hoy día. En esa época el Señorío de Bembibre había pasado ya al Conde de Benavente. Los vecinos de Castrillo debían pagar pues al Conde de Benavente (y Señor de Bembibre y su tierra) 201 rs.al año en razón de señorío y derechos de alcábala. Se facilitan una serie de datos sobre la extensión del término del pueblo, que consideraban como de una forma prácticamente redonda y de dos leguas de circunferencia, (equivalentes a 10 km). Se puntualiza además que sus colindantes son Mataveneiro (oriente) Paradasolana (poniente), Folgoso el Monte (mediodía) y S. Pedro Castañero (norte). En el pueblo había 4 molinos harineros de una rueda situados en el río en el paraje o pago de El Encinal. Citan asimismo la existencia de 29 pies de colmenas y como no un número indeterminado ( no supieron dar una cifra) de bueyes utilizados para la labranza y de vacas que también  se empleaban en la labranza y para “dar terneros”.Asimismo hablan de la presencia de ovejas, carneros, corderos,,cerdos, cabras y machos cabríos.
En el pueblo había 37 casas habitables, 11 pajares, 4 establos, 5 corrales y algunas casas en ruina. Se declara que el número de vecinos era de 18, incluyendo a las viudas. No obstante en este punto y como solía ocurrir en casos similares, se cometían pequeños errores pues en un listado (nombres y apellidos) que se indica en el catastro la cifra facilitada no es de 18 si no de de 20 vecinos o “cabezas de casa” como entonces se decía. Además, en otra parte señalan que el número de vecinos contabilizados era de 22 incluyendo a dos mozos solteros y a una chica que por ser menor de edad estaba bajo la custodia de un tal Simón López. La mayoría de edad entonces debía estar-me parece- en los 25 años. No es posible saber el número exacto de personas que entonces vivían en el pueblo paro debía oscilar entre los 80 y 90. Esta claro eso si que había bastante gente joven.
Contaba el pueblo con una taberna servida por vecindad y asimismo entre los vecinos recaudaban la cantidad de 18 rs. para la función de S. Roque. Las acábalas (una clase de impuesto) en vez de pagarlas al Rey, las pagaban al Seños Conde de Alba de Aliste, como he señalado.
Citan una serie de terrenos comunales, en concreto 4.000 cuartales de terreno inculto, una dehesa de encinas de cuartal y medio que sirve para pastoreo y para el rozo, otra de dos cuartales en El Trabazo, que servía asimismo para rozar y pastar. También dicen que son del común de vecinos las Heras que sirven para componer las mieses y que tiene una extensión de un cuartal.
Debo señalar que aunque indican abundantes datos de índole geométrico (medidas de superficie, forma y contorno), estas han de tomarse con muchísimas reservas pues en aquella época los conocimientos que los vecinos de los pueblos tenían de cartografía y de manejo de planos o croquis eran prácticamente nulos. A título de ejemplo baste señalar que declararon, que jamás habían visto medir fincas en el pueblo y que como medida de superficie utilizaban el cuartal. Era esta una situación que se debía repetir prácticamente sin excepción alguna en todos los pueblos. La superficie que se atribuía al cuartal era muy imprecisa y ambigua, como se puede demostrar de modo fehaciente si se analizan viejos documentos. Las escuelas para aprender al menos a leer y a escribir, no se debieron instalar de modo sistemático en los pueblos (pequeños y no tan pequeños); hasta bien entrado en siglo XIX y de modo paulatino.

 EL SIGLO XIX  Y EL FIN
Los datos del llamado Diccionario de Pascual Madoz, no son lógicamente inéditos. Es práctica habitual para cualquier estudioso de la historia de nuestros pueblos acudir a esta importante fuente de información. No obstante para quien aún no se haya tomado la molestia de mirar que se cuenta en este diccionario sobre cómo era a mitad del siglo XIX, Castrillo del Monte; he aquí un breve apunte.
Pues bien tenía 30 vecinos que suponían 100 habitantes y el pueblo estaba dividido en dos barrios. Tenía ya escuela de primeras letras a la que asistían 12 niños. Su iglesia dedicada a S. Roque era matriz de la de Parada. Los productos del lugar eran  centeno, patatas, frutas y algo de hortalizas. Había ganado lanar, cabrío y vacuno. Se cita la caza de jabalíes, corzos, perdices y liebres.
Ya en el siglo XX,(2) contaba el pueblo con 120 habitantes en el año 1950, que se habían reducido a 65 en el año 1960. Diez años después era ya un pueblo abandonado.
Ya he señalado que buena parte de la información sobre estos pueblos me la proporcionó D. Miguel, el párroco de Castropodame y Calamocos. Creo que ejerció hace ya muchos años su labor en Castrillo del Monte y por ello me facilitó dos interesantes fotografías, que deben corresponder a los años 50 ó 60 del pasado siglo. Las tomas originales las debe tener D. Miguel, pero yo hice una fotocopia de ambas; que aunque no es de gran calidad; si constituye hoy día un interesante documento. Las adjunto pues.
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Notas y referencias bibliográficas:

1.- JESUS  GARCIA GARCIA. “PUEBLOS Y RIOS BERCIANOS. Significado e Historia de sus Nombres” (Ponferrada. Año 1994).
 

 2.- LUIS  PASTRANA. “DESPOBLADOS LEONESES” (León. Año 1992).Se trata de un pequeño, pero muy bien ilustrado libro, que hace el nº 9 de una colección dedicada según parece a la difusión de aspectos varios de la Historia de la Provincia de León y que se publicaron bajo el patrocinio de Caja España.

            EL MUNICIPIO DE MOLINASECA : APUNTES HISTORICOS (y VI)
                                   Por Rogelio   Meléndez Tercero
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Para poner punto final a esta serie de apuntes históricos sobre el Municipio de Molinaseca, me ocuparé del único pueblo de todos los analizados que aún sigue vivo: Paradasolana.
Ya he señalado que la historia de este pueblo es bastante paralela a la de Castrillo y que ello se refleja incluso en la documentación que yo conozco. Por ello el esquema que seguiré para contar lo poco que se sobre Paradasolana, ha de ser forzosamente el seguido al hablar de Castrillo del Monte. Espero que de este modo el lector pueda hacer con facilidad una comparación entre ambos pueblos.
            DEMOGRAFIA EN PARADASOLANA
            En el Archivo Parroquial de Calamocos, consulté hace ya años y un poco “a voleo” datos sobre Paradasolana. Así sabemos que en el último lustro del siglo XVII, el promedio anual de nacimientos al año era exactamente el mismo que en Castrillo del Monte 4,4. Durante el siglo siguiente y analizados diversos períodos, (1708 a 1711; 1729 a 1735; 1743 a 1753 y 1777 a 1782); las cifras resultantes, muestran sin embargo que en Paradasolana, se registraban mas nacimientos que en Castrillo. Los promedios anuales de los períodos referidos fueron respectivamente de: 6,74-3,3-6,7 y 5,8. recordemos (capítulo anterior) que estas mismas cifras referidas a Castrillo eran las siguientes: 4,75 - 2,85 - 4 y 2,83. Por último tomé nota asimismo de dos períodos correspondientes ya al siglo XIX ( 1805 a 1813 y 1829 a 1833). Los datos fueron de 4,7 (frente al 6,6  de Castrillo) y de 5 frente al 3,8 de Castrillo. En definitiva que en general el número de nacimientos en Paradasolana superaba -en los años analizados- a su equivalente de Castrillo. Paradasolana, debía ser pues ligeramente mas grande.
            Analizados numerosos años del siglo XVIII en Paradasolana y referentes a defunciones también indican que el promedio de defunciones /año era superior en Paradsaolana (5,35 frente a 3,42 en Castrillo). Para nos aburrir al lector con tanto dato numérico señalo que he analizado algún parámetro mas, (correspondiente a numerosos años del siglo XVIII), como por ejemplo el promedio anual de ceremonias nupciales y el valor sigue siendo asimismo superior en Paradasolana (1,22 ceremonias /año frente a sólo 0,82 en Castrillo). No sigo desgranando datos (pero están disposición de quien los quiera analizar); pero insisto en la idea de que Castrillo en los datos históricos por mi analizados se  nos presenta como una población mas pequeña que Paradasolana. Veamos pues que nos dice el Catastro de Ensenada.

EL CATASTRO DE ENSENADA
Cuando en el año 1752 se hizo en Paradasolana, tan célebre catastro, se insertó el listado de vecinos. No lo tengo copiado pero si se que eran unos 44,(cabezas de casa) incluyendo a viudas y también a alguna persona soltera. Además entre los muchos datos de este catastro se puntualiza que son unos 30 vecinos, incluyendo las viudas  y por otra parte se dice que son 34 jornaleros. También se dice que hay tres clérigos que son el párroco Sebastián Rodríguez Manso (que lo era también de Castrillo), Joaquín Nistal y Felipe Folgado. Al lector no muy “capeado” en el análisis de la Historia, le puede sorprender tanto clérigo en Paradasolana, sin embargo cualquier persona con conocimientos medianos de nuestro pasado sabe que entonce era muy normal que en cada pequeño pueblo hubiese varios. En Castropodame por ejemplo (contaba entonces con unos 112 vecinos o cabezas de casa) había nada menos que ¡¡cinco¡¡ y supongo que en Molinaseca entonces también estaría bien servida. La religión ocupaba en la vida nuestros pueblos un lugar muchísimo mas destacado que en la actualidad. “La religión lo impregnaba todo” escribió en cierta ocasión el  célebre historiador berciano de nuestros días Antonio Balboa de Paz.
En el pueblo había –según tal Catastro- 77 casas, 11 pajares, 12 corrales y dos solares en ruina. El conjunto pues de datos señalados confirman lo apuntado anteriormente al compararlo con el pueblo vecino. Era como Castrillo jurisdicción de Bembibre es decir del Conde de Benavente ( o si se quiere Conde de Alba de Aliste).
Se cultivaban hortalizas, lino, tierras de centeno, prados y castaños. Había también una cierta extensión de monte. En cuanto a la ganadería se cita la presencia de  bueyes para la labranza, vacas, ovejas, carneros, corderos, cabras y cerdos. Otro detalle importante es que había una taberna servida por vecindad. Hay algunos otros detalles tomados de este catastro, pero son ya de poca importancia.
Una de las preguntas del Catastro, se refería expresamente a la existencia de minas en el pueblo y se contestó lisa y llanamente que no.

EL SIGLO XIX . LA MINERIA
A mitad del siglo XIX (Diccionario de Pascual Madoz) Paradasolana, era un pueblo perteneciente al Ayuntamiento de Molinaseca. Tenía según el Diccionario había 40 casas, lo que parece algo poco salvo claro está que se refiera a viviendas habitadas, lo que concuerda perfectamente con los datos de 38 vecinos y 160 personas que se citan en el tal fuente. Contaba con escuela de primeras letras a la que asistían 20 niños (es posible que para las niñas no hubiese escuela). Su iglesia parroquial estaba dedicada a San Esteban y contaba además con una ermita, bajo la devoción de Ntra. Sra. de la O.
En el lugar había dos fuentes ferruginosas, una de las cuales era muy visitada en los meses de verano por forasteros que concurrían al lugar; dato este sin duda curioso en una época en la que eso de irse en verano al  pueblo era algo desconocido.
Por lo que respecta a la ganadería poco se especifica. Se señala simplemente que hay ganados y caza mayor y menor, en especial el jabalí que los vecinos intentaban ahuyentarlo de los sembrados, juntándose y haciendo al unísono mucho estruendo y ruido de tal modo que a veces asustaban incluso a personas que desconocían tal práctica. Se señala la presencia de  montes de roble, encina, alcornoque y matas bajas y pastos, así como el cultivo de granos, legumbres, patatas, hortalizas, castañas y nueces.
Nada se dice sin embargo sobre la minería que tanta importancia tuvo en el siglo XX. Cabría añadir a este dato el hecho de que, según ya he señalado en el catastro de Ensenada, se dice expresamente que no había minas. ¿Ignoraban pues en el siglo XVIII y XIX los vecinos de Paradasolana la existencia de los filones de hierro que serían después ampliamente conocidos?.
Lo mas probable es que no fuese así pues según las investigaciones del historiador A. Balboa de Paz ya en el año 1764 debían ser conocidos (1) los yacimientos de hierro de Paradasolana. No obstante este punto concreto quizá merezca un análisis mas detallado. Lo que si está fuera de  toda duda es que a finales del siglo XIX el hierro de Paradasolana y su entorno (2) era bien conocido. Lo relativo a la minería de este pueblo, supongo que habrá sido analizado por otros investigadores mucho mas a fondo que yo y por ello, no insisto mas sobre ello.
OTROS DATOS


Quizá lo que si puede considerarse como datos inéditos, son una serie de notas puntuales tomadas del Archivo Parroquial de Calamocos y que se refieren a datos sueltos pero que tienen cierto interés. Ya señalé al hablar de Castrillo que este pueblo compartía párroco con Paradasolana, aunque la iglesia de este último estaba dedicada a S. Esteban  Protomartir y la de Castrillo a S. Roque. En los años finales del siglo XVII el párroco era un tal Antonio González. En los primeros años del siglo XVIII el cura era Francisco Arias Alvarez y el vicario Gabriel Vázquez (pero que era vecino de Congosto). A lo largo de este siglo figuran como clérigos Diego Díaz, Joaquín Nistal Yañez, José Francisco Rodríguez, Felipe Folgado (vicario), Manuel Saem de Tejada y probablemente hubo varios mas. Ya en los primeros años del siglo XIX figura un tal Antonio de Llanes.
Un detalle muy curioso pienso es  el que hace referencia a las malas vías de comunicación del pueblo. En efecto en reiteradas ocasiones a lo largo del siglo XVIII y XIX las confirmaciones de los feligreses de Paradsolana (y Castrillo); se efectuaban en otros pueblos del entorno. Veamos algunos casos.
En el año 1711 las confirmaciones se hicieron en Castropodame, pueblo al que también acudieron a recibir el sacramento algunas personas de Fonfría, Mataveneiro y Folgoso del Monte. El 20 de mayo de 1742 (domingo) y con asistencia del Sr. Obispo de Astorga se confirmaron 30 fieles de Paradasolana y 18 de Castrillo; pero el sacramento lo recibieron  de nuevo en Castropodame. Ese domingo se celebraba ya   la Fiesta del Patrón de esta localidad (está documentada desde finales del siglo XVI), así pues a cuenta de las confirmaciones muchas personas de Paradasolana y Castrillo fueron de fiesta a Castropodame. En otras ocasiones las confirmaciones se celebraban en Turienzo Castañero, (1772); Bembibre,(1807); Almázcara, (1830),….No obstante también está documentada al menos una ocasión (año 1823) en el que la ceremonia se celebró en Parada. Quizá el Obispado consideró que pese ha hallarse el pueblo en un lugar un tanto apartado, había que hacer un esfuerzo.
De lo dicho parece desprenderse que para muchas de las gentes de estos pueblos apartados (“pueblos de montaña”), un evento como la celebración de las confirmaciones; debía suponer todo un acontecimiento del que guardaban grato recuerdo toda la vida. Era un día excepcional, la ocasión para hacer un alto en las duras faenas del campo, de vestirse de fiesta y de “ver mundo” en una época en la que viajar (aunque fuese sólo unos kilómetros); era algo bastante complicado para muchas personas.
EPILOGO
Pues bien con este capítulo, se acabó. Aquí finaliza esta mirada al pasado y el recorrido por lo que fueron en otras épocas algunos de los pueblos del Municipio de Molinaseca, pues ya no tengo mas datos que ofrecer.
Básicamente he pretendido dar a conocer estos apuntes, pues entiendo que este es mejor destino que dejarlos sin mas guardados entre mis papeles. La Historia carece de sentido si queda oculta. Espero no haber “metido la pata” en algún pequeño detalle, aunque ya se sabe que de humanos es errar,… He intentado básicamente ser objetivo y contar los hechos tal y como viene reflejados en la documentación analizada. No obstante  la Historia siempre está sujeta a revisión y sobre todo a ampliación.
Si en el futuro  realizado una segunda edición o mejor dicho una ampliación del libro que ya en el año 1993 publiqué sobre Castropodame (es mi intención); trataré de incluir más datos sobre pueblos del su entorno. Así pues tendrían cabida en este proyecto de libro estos datos que he estado publicando en esta página, que por gentileza de mi amigo Alberto Moran ya han visto la luz. El futuro de todos esta por ver y por ello y por si acaso aquí queda lo publicado para la posteridad.
            Bembibre agosto de 2011.
            Rogelio Meléndez Tercero
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Notas y referencias bibliográficas:

1.- J. ANTONIO BALBOA DE PAZ. “El Bierzo en la obra de dos militares del siglo XVIII: Datoliy Munarriz”.Ponferrada 1992.
 

 2.- JULIO LAZURTEGUI .”Una nueva Vizcaya a crear en El Bierzo”.Bilbao 1918.Hay una edición facsímil del año 1994.

 

 

 


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