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7 HERMANAS: Virgen de las Angustias de Cacabelos http://youtu.be/_n3iAjEuKwk

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Nuestras parroquias


Las cuatro parroquias que ocupan nuestra atención, están atendidas pastoralmente por dos sacerdotes, D. Alberto Morán Luna, que sirve a Dehesas, La Martina y San Juan de la Mata y D. Maximino Álvarez Rodríguez, que, además de Molinaseca, atiende también las parroquias de Campo, Riego de Ambrós y El Acebo.

Cada una de nuestras parroquias es como una gran familia de la que formamos parte todos los cristianos y en la que no podemos ni queremos renunciar a la presencia y a la participación de nadie.
La parroquia es nuestra casa donde nos sentimos a gusto y compartimos, desde la fe, las realidades de nuestra vida, acogidos siempre por el gran Amor y el gran cariño de nuestro Padre Dios.
Es un lugar de encuentro y de comunicación donde, entre todos, tratamos de vivir el evangelio y hacerlo presente con nuestras palabras y nuestras obras en la vida de cada día.
Todos pertenecemos a esta gran familia y todos tenemos mucho que aportar al enriquecimiento de la misma. Así pues te invitamos a acercarte, integrarte, colaborar y poner lo mejor de ti mismo y un poco de tu tiempo para que el Evangelio siga siendo anunciado y, desde ese compromiso evangélico, atender y comprometerse en la ayuda y la caridad solidaria con las necesidades de los más pobres de nuestro entorno y los lugares más necesitados.
La parroquia te necesita. Únete a los que, contigo, formamos parte de esta familia de los hijos de Dios. Todos somos protagonistas y necesarios y, además de tratar de formarnos cristianamente, de orar y celebrar juntos nuestra fe, piensa dónde, cómo y en qué puedes y quieres colaborar con la misma.
¡Bienvenido a tu casa!

ACTIVIDADES PASTORALES

Las principales actividades pastorales de nuestras parroquias se centran en la formación de niños y de adultos a través de los distintos procesos de catequesis, la atención personal a todos los feligreses, en especial a los enfermos y los más necesitados y la celebración y administración de los Sacramentos.
En casi todas está constituido en Consejo Pastoral Parroquial y el consejo Económico.
Existe también, en la mayoría de ellas, alguna Asociación o Cofradía religiosa que se mantiene viva en la actualidad, y, a través de las cuales se profundiza y se dinamiza la vida espiritual y se realizan labores de formación, sociales o caritativas.

Aunque en el apartado de nuestros pueblos hacemos una referencia, en algunos casos muy precisa y abundante, sobre el aspecto artístico de sus monumentos religiosos Hacemos también aquí una pequeña referencia a los mismos.

IGLESIA PARROQUIAL DE SAN PEDRO APÓSTOL DE DEHESAS


Párroco D,. Alberto Morán Luna.
Horario de misas: Domingos y festivos 12 horas.
Días de semana, Según la estación del año.
En los meses de verano a las 20,30 horas.
Fiestas Principales: S. Pedro: 29 de junio.
El Cristo: 14 de septiembre.
Corpus Christi. (Movible)
Ntra. Sra. De Fátima: 13 de mayo.
Santa Marta: 29 de julio.

En el centro de una frondosa chopera se encuentra situado el templo parroquial de San Pedro Apóstol de Dehesas.
La iglesia de San Pedro, de origen románico -del que quedan restos de una estructura del románico tardío-, es de una sola nave rematada por ábside semicircular y espadaña a los pies.
La torre de espadaña tiene dos grandes campanas, la de la derecha está dedicada a san Pedro y fue refundida en el año 1949 en Torredonjimeno (Jaén), la de la izquierda es un poco más pequeña y los parches ocultan su edad.
El presbiterio es de menos amplitud, y se divide por un arco total de medio punto sostenido por contrafuertes muy desarrollados hacia el interior. Toda 1a nave y el tramo recto del presbiterio se cubre con cañón corrido enmarcado por arcos fajones sobre ménsulas muy planas. El ábside se cierra con bóveda de horno. Una cornisa recorre toda la iglesia, sirviendo de base a las bóvedas.
La zona del altar aparece sobreelevado, y tiene como fondo un impresionante retablo. A los pies se eleva un coro sobre dos pilares de madera y arcos tendidos.
La portada es de piedra, con arco de medio punto y un alfiz claramente gotizante. En la parte posterior y sobre el muro sur de la nave, se adosa un pequeño cuarto que da servicio al cementerio. La portada norte estaba al oeste hasta el año 1951 en que se cambió.
A continuación, un porche protege la puerta posterior. Está construido con pies derechos sobre 1 a tosca basa de piedra y con una cuidada estructura de madera. La portada que protege está resuelta como la principal, en piedra y con alfiz, pero está ligeramente apuntada y moldurada con baquetón. El pavimento de este porche es de guijo y forma cuadriculas moduladas con los apoyos del porche.
La espadaña se corona con un cuerpo de campanas claramente diferenciado, tanto por el material, sillería de piedra, como por el estilo, pretendidamente clasicista. Está partido por líneas de imposta con los arcos exageradamente peraltados, y se remata por dos niveles de bolas sobre pirámides.
El retablo mayor, de estilo manierista, fue contratado en 1557 por Nicolás de Brujas, entallador, y Lucas Formente, imaginero, que lo terminaron a finales de 1560. Es un retablo arquitectónico perfecto que se conserva íntegro sin pérdidas ni añadiduras, incluso conserva 1as tablas que lo tapan en el adviento muy ricamente pintadas. La pintura se debe a Pedro de Mondravilla que la ejecuta entre 1568 y 1570. Sobre el banco se distribuyen tres cuerpos y at1antes, más ático sobre la calle central y crestería sobre los demás; dividido todo en tres calles y dos entreca11es. Está repartido en tres paños que se adaptan perfectamente al ábside. En friso, columnas y pilastras, la ornamentación plateresca resalta en relieve con abundantes motivos mitológicos que ocupan hasta el sagrario. Los tres órdenes clásicos se suceden en los pisos. El primer cuerpo representa a los evangelistas; el segundo. el titular San Pedro; el tercero escenas de la vida de la Virgen; el frontón triangular que remata el ático lo ocupa el Padre Eterno y por último es creencia popular que el banco representa a los escultores y sus esposas.
Dada su gran importancia artística e histórica vamos a detenernos un poco en sus características siguiendo el estudio que de él hace en su libro “Arte religioso del Bierzo en el Siglo XVI” D. José María Voces Jolías y que reproducimos a continuación.

RETABLO DE DEHESAS

En el testero de la nave de la iglesia parroquial de Dehesas hay un monumental retablo de grandes proporciones, que a primera vista resalta por su sencillez y claridad de su Estructura.
Tiene tres cuerpos sobre banco y atlantes, más ático sobre la calle central y crestería sobre las demás; dividido todo en tres calles y dos entrecalles. Forma un conjunto equilibrado y de gran corrección.
Está repartido en tres paños: el central está formado por la calle central y las dos entrecalles; los laterales, en desviaje, por las calles de los extremos.
Todo él está dedicado a escultura, aunque en su primera traza se destinasen cuatro tableros a pintura .

CRONOLOGIA Y AUTORES

Hasta fecha reciente era desconocido el autor del retablo y su posible cronología. Tan solo se sabía que en 1562 ya se había realizado, ya que, según Gómez Morenio, “consta que Becerra contrata en ese año su pintura". Al ponerse a disposición del público en el verano de 1977 los protocolos notariales eclesiásticos del Archivo Diocesano de Astorga, he podido conocer la fecha y paternidad de dicho retablo.
En 24 de febrero de 1557 contratan detalladamente la realización del retablo de Dehesas en su parte de talla e imaginería los escultores Nicolás de Brujas, vecino de Los Barrios de Salas, y Lucas Formente "imaginario" vecino de Villafranca.
Se da un presupuesto tope de 400 ducados y, si fuese tasado en un precio superior, se les daría solamente los 400 ducados.
Con fecha de 7 de octubre de 1560 es tasado el retablo por Esteban Jordán, "entallador estante en Astorga'; en 507 ducados. Pero el Obispado manda pagar solamente 427 a Lucas Formente, no citando a Nicolás de Brujas, a quien en el documento anterior del escribano Iñigo de Miranda lo nombra también e indistintamente como Nicolás de Bruxelas. Es de advertir, como nota curiosa, que en este año de 1560.
Esteban Jordán tiene treinta y un años y que deberán pasar dos más para encontrar su primera obra documentada (95). Esta estancia en Astorga por parte de Esteban Jordán es un dato precioso para la historia del arte, ya que es este el único documento conocido en el que consta el contacto de Jordán con Becerra, quien en 1560 estaba terminando su retablo en la catedral maragata, y cuya influencia en el estilo de Jordán es de todos conocida.
Al repetirse en varios documentos el oficio de entallador para Nicolás de Brujas, y el de "imaginario" para Lucas Formente, se concluye que la parte de imaginería pertenecerá a Lucas Formente, y el resto de la talla a Nicolás de Brujas. &te, una vez concluido el ensamblaje, comenzaría la ejecución del retablo de San Pedro Castañero, lo cual sería una razón para que aparezca solamente Formente a la hora de cobrar éste de Dehesas.
No será ésta la única ocasión en que trabajen asociados estos dos escultores. Si hacemos una comparación entre ambos, la talla del de Brujas aventaja casi siempre a las imágenes del principal escultor de Villafranca en el siglo XVI.
A pesar de todo esto, la tradición atribuía a Becerra este retablo de Dehesas. Pero ni siquiera pudo hacer éste la traza, ya que este retablo se contrata en febrero de 1557, y Becerra contrata el de Astorga el 8 de agosto de 1558, año y medio después.

COLUMNAS Y ENTABLAMENTOS

Todas las columnas del retablo tienen de común el tamaño, y el tener el tercio inferior decorado, separado del resto estriado; solamente el ático se diferencia, con el fuste completamente estriado. Todas las columnas llevan también sus correspondientes traspilares, estriados en la calle central y con ornamentación vegetal en las laterales.
En el primer cuerpo las columnas van sobre alto basamento, decorado con relieves de cabezas de angelotes, medallones o escudos con figuras humanas portando calaveras, plumas, frutas, etc. La basa de las columnas es ática y los capiteles tienden al dórico, aunque con alguna decoración.
En el segundo y tercer cuerpo se diferencian de las anteriores en que el capitel es jónico y corintio respectivamente.
Los entablamentos, con arquitrabe y cornisa, sobrios el inferior, y más ricos los superiores, llevan frisos cubiertos de motivos grotescos; pero es de notar que en ninguno de ellos aparecen motivos mitológicos, como es normal en otros retablos anteriores a Becerra.
Por abajo las calles exteriores van sobre dos parejas de cariátides y hermes, que dejan en medio sendos huecos bajo arco. Arriba se remata con crestería con arcadas, flameros y floreros simétricos a ambos lados del ático.
A excepción del banco y de cinco tableros que van en los cuerpos segundo y tercero (los cuatro de los extremos y el central del tercer cuerpo) todas las. demás imágenes están bajo arco y hornacina.
El sagrario, también bajo arco, ocupa el espacio correspondiente al banco y al primer cuerpo. A simple vista se da uno cuenta que está contemplando el sagrario más hermoso del XVI berciano. Consta de tres cuerpos; el sagrario propiamente dicho y dos templetes que disminuyen hacia arriba.
El primer cuerpo del sagrario consta de basamento, parte central columnada y entablamento. Es de formas convexas. Lo mismo en el basamento que en el friso hay abundantes angelitos con cortinajes y guirnaldas, y en el arquitrabe y comisa van multitud de molduras. En la parte central resaltan las cuatro columnas de finas estrías y capiteles compuestos. Lo mismo en la puerta del sagrario que en los lados hay relieves bajo arcos de medio punto.
El segundo cuerpo casi repite la misma estructura, pero con más sobriedad. Es de formas rectas; no hay talla en basamento ni entablamento; columnas con anillo al tercio; entre las columnas, hornacinas rehundidas cobijando estatuillas.
El tercer cuerpo es un templete vacío con tres columnas estriadas y con sensible éntasis.
En este sagrario se aprecian analogías con el de Astorga, en particular por los dos cuerpos que van sobre el sagrario propiamente dicho.
Por su bello encuadramiento entre las dos grandes columnas y bajo el arco de medio punto; por su escalonamiento de cuerpos, disminuyendo también hacia arriba la decoración; por el suave contraste de las curvas convexas del primer cuerpo con las hornacinas cóncavas del 2 Q. en fin, por la íntima unión de todo él con el estupendo estofado, se convierte este sagrario en el más proporcionado y bello de todo El Bierzo en el S. XVI.
Dentro del sagrario hay una tabla al óleo que se estudiará en la sección de pintura.

EL ESTOFADO

Nos dice Gómez Moreno (96) que la pintura del retablo de Dehesas la contrató Becerra en 1562. Sin duda tomó este dato del Archivo Diocesano de Astorga. En efecto (97), con fecha de 16 de junio de 1562 contrata la pintura de este retablo; dos semanas más tarde que el contrato de la talla y pintura del retablo del cercano Casoyo.
Lo cierto es que Becerra no pintó este retablo de Dehesas; el 18 de enero de 1568 (98) el Obispado de Astorga da permiso y mandato a los mayordomos de Dehesas para que contraten a Pedro de Mondravilla, pintor de Ponferrada, para pintar el retablo; firmándose el correspondiente contrato diez días después, el 28 de enero (99). Es su fiador Nicolás de Brujas.
El día 14 de marzo del mismo año de 1568 ya ha concluido la pintura del sagrario y se le paga ese trabajo (100). Y continúa con la pintura de todo el retablo, como lo prueba que en 9 de setiembre de 1570, pone por fiador de su obra, a la muerte de Nicolás de Brujas, a Lucas Formente, cuando ya hacía dos años que se había concluido de pintar la custodia.
A Mondravilla se volverá a encontrar en algunas otras obras pequeñas.
En general hay en el retablo un buen estofado, con abundancia de oro, que ha llegado a nuestros días en buen estado de conservación. En particular hay que admirar la ornamentación en albanegas y arcos con motivos vegetales estilizados, de clara ascendencia clásica. Especialmente destaca todo el conjunto del sagrario, con finos matices en columnas y figuras; fue lo primero que realizó Mondravilla y parece que quiso deslumbrar un poco a los de Dehesas luciéndose en su pintura.


CAPILLA DE EL CRISTO DE LAS MARAVILLAS
(Dehesas)

La Capilla del Bendito Cristo, con portada en arco de medio punto y dos pequeños ventanucos, bajo porche, es un sencillo edificio rectangular del S. XVII con campanil y una pequeña espadaña que remata con una sgracil cruz de hierro forjado.
En el Interior hay una hermosa imagen de Cristo Crucificado, cuya fecha de ejecución y su autor desconocemos, llamado “de las Maravillas”, acoplado a un retablo del que tenemos detalla información gracias a la tarea investigadora de Mª Antonia Gancedo López .
“Según consta en un documento de los Protocolos Notariales de El Archivo Histórico Provincial de León este retablo se contrataba el día seis de marzo de 1683.
Por una parte, el cura de Dehesas don Antonio de Gudo y el concejo de vecinos, y por la otra, Francisco López de Sisto, ensamblador villafranquino de gran relevancia artística en este último cuarto del siglo XVII, dentro de la corriente prechurrigueresca berciana y provincial.
Se seguirían las trazas de la planta que ya habían hecho.
La parte superior es trilobulada, recurso muy utilizado en el Bierzo para los retablos que cobijan la imagen de la Cruz, como podemos contemplarlo también en otros ejemplares bercianos, como el de San Miguel de Arganza, el de Carracedelo o el de la ermita del Santo Cristo de Rimor, entre otros muchos.
Los dos primeros, como el de la ermita de la Vera Cruz de Dehesas, presentan abundante decoración rococó, rasgo que los caracteriza y les confiere una ersonalísima línea de trabajo comarcal.
La madera sería de nogal.
El remate del retablo se debería hacer para la festividad de mayo, momento en que se efectuaría el pago de la obra "si todos estaban de buena conformidad y si el perito pertinente, que entendiere sobre el arte de los retablos, considerase conveniente y justo lo ajustado".
Este mismo autor, en 1673 trabaja en el convento de San Francisco de Astorga al lado de otro importante escultor, Francisco González.
Se le reconocen otras obras de interés a este artista en el Bierzo. Así en 1693 contrata el retablo de la iglesia de San Esteban de Valdueza.
En 1699 contrató el retablo del colegio de la Compañía de Jesús3, junto con José de Ovalle y Bernardo de Quirós”.
Durante algún tiempo en la Capilla, exceptuando la fiesta del Cristo, apenas había culto, pero, a raíz de iniciarse las obras de restauración del retablo por la empresa GATRANZA S.L. en 1989 y la restauración del tejado y la cubierta de toda el edificio, así como un drenaje para evitar humedades, en el año 1990, los actos litúrgicos se trasladaron a la capilla. Desde entonces, durante los días de semana, se alterna la celebración de la Eucaristía en la misma y en el templo parroquial.
En abril 1997, los Alumnos de la Escuela Taller de Ponferrada comenzaron las obras de restauración de misma, cuyas sobras se inauguraron el día 14 de septiembre festividad del Cristo.
Por la evolución de los trabajos realizados, sacamos la conclusión de que es muy posible que la imagen del Bendito Cristo estuviese adosada a la pared de piedra en una hornacina que se descubrió al lado de la puerta de entrada a la pequeña sacristía.
En este proceso de restauración de limpieza interior y exterior de las paredes, consolidación y reparación de la techumbre, del piso y del tejado; al limpiar la piedra de granito de la espadaña y bajar la campana para cambiarle la melena, cuya madera estaba muy deteriorada por el paso del tiempo, descubrimos otro dato interesante inscrito en el bronce de la misma: “J.H.S. –Maria-Joseph-Año-1676”.
Tres siglos largos de permanencia y de testimonio de la vida y la religiosidad de nuestro pueblo.

PARROQUIA DE SANTA MARTINA

Párroco D. Alberto Morán Luna.
Horario de misa dominical: 13 horas.
Fiestas Principales: Santa Martina: 30 de enero
La Ascensión (movible)

En la finca solar denominada Munilla, sita en el Barrio de Vega Alegre, Municipio de Ponferrada, con una extensión de 1943 metros cuadrados que fue donada a la Diócesis de Astorga en el año 1932 por los hermanos Rosendo, José, Isidro; María, Alejandro, Victoriano y Ángel Fernández Fernández para fines culturales y religiosos, se encuentra el moderno templo de Santa Martina.
Este templo se ubica sobre los restos de un primer edificio muy sencillo que fue construido, allá por los años 50, para atender las necesidades religiosas de este barrio en constante crecimiento, por los propios vecinos del pueblo que aportaron la madera y acarrearon las piedras del río para que las colocaran un grupo de empleados de la Térmica, que, mientras duró la obra, comían en las casa de los propios vecinos. siendo párroco de Dehesas y encargado del Barrio de Vega Alegre, D,. Pedro Álvarez Gundín.
Esta pequeña capilla se inauguró el día 15 de mayo de 1958, Solemnidad de la Ascensión, pero dada la precariedad de sus materiales: piedra de río asentada sobre cal y argamasa, pronto empezó a sufrir las inclemencias del tiempo y el deterioro continuo de sus materiales desmoronándose pocos años después.
Durante unos años, se trasladó el culto a los barracones de “Cachafeiro”, hasta que en Noviembre de 1973, la inquietud del nuevo Sacerdote consiguió que, una vez conseguidos los necesarios permisos, tanto del Obispado como del Ayuntamiento de Ponferrada, y recibidas algunas subvenciones, por parte del Instituto Nacional de la Vivienda y de la Diócesis, iniciara, con el entusiasmo de los entonces 67 vecinos del barrio, la construcción del actual templo.
Los planos del templo, de una sola nave de planta octogonal y cubierta de hierro y uralita, fueron realizados por el arquitecto D. José María Fernández Pérez, Todos los materiales fueron proporcionados por la Junta Parroquial
Los propios vecinos de la Martina, aprovechando los fines de semana, bajo la dirección técnica correspondiente, ejecutaron toda la cimentación y los muros de hormigón del sótano de la parroquia.
La colocación del ladrillo de las paredes principales con dos tabicones de media hasta, desde el piso a la altura superior de la viga perimetral, se contrataron a Francisco Merayo Blanco “el moucho” y a José Luis Rodríguez Pacios, que debían terminar la obra antes del 31 de julio de 1978.
En el Nuevo templo, con altar y ambón de granito, se colocaron tres imágenes de escayola: Santa Martina, donada por D. Pío Fernández Carrera; San Isidro Labrador, donado por D. Isidro Fernández Fernández y un Cristo crucificado donado por D. Julio-...
Al quedar abandonado el pueblo de Ferradillo, parte de su vecinos se asentaron en esta zona y se trajeron para la Iglesia la Imagen de San Bartolo, la única de madera, recientemente restaurada, una cruz procesional, la cajonería, algún vaso sagrado, candelabros y algunos objetos relacionados con la liturgia.
Las obras del nuevo templo parroquial fueron bendecidas e inauguradas por D. Antonio Briva Mirabent.
En septiembre de 1992 se hace cargo de la Parroquia D. Alberto Morán Luna. Que restaura y coloca en la cabecera del templo un retablo sencillo de madera de Castaño con dos credenciales, que su antecesor había recogido de la Capilla del Hospital de La Minero y que tienen tres imágenes de escayola: En el centro la Virgen del Rosario y a ambos lados pequeñas y un poco deterioradas, S. José Y el Niño Jesús de Praga.
Una vez constituido y puesto en marcha Consejo Pastoral, se inician los trámites y se hacen todas las gestiones oportunas para conocer el sentir de los miembros de la comunidad, buscar la forma de recabar fondos y acometer la construcción de la torre.
D. Octavio Gómez Gómez, arquitecto natural del pueblo, hizo el estudio y elaboró los planos acordes con el estilo de construcción anterior y, una vez obtenidos los pertinentes permisos del Ayuntamiento y del Obispado, en marzo de 1997 se inician las obras de la torre.
La cimentación y alzado de la estructura fue ejecutada por el sacerdote y algunos miembros de la Comunidad y el cierre con bloque blanco se encomendó a la empresa de construcciones Hnos. Reguera Carballo de Dehesas. La Escalera interior, Cruces y demás elementos metálicos de la misma fueron obra de la Empresa Carrocerías Toño de Dehesas.
Como la parroquia no tenía titular y figuraba en los archivos con el nombre de Vega Alegre, coadjutoría de Dehesas, D. Alberto solicita que se declare titular de la parroquia a Santa Martina , concesión que se otorga con fecha 8 de abril de 1997.
Se aprovecharon dos de las campanas que estaban en mal estado en el sótano de la parroquia y se hicieron otras dos nuevas que, junto con el reloj y con su mecanismo electrónico, dan las horas y convocan a los fieles a participar en la comunidad.

El día tres de mayo de 1998, con motivo de la primera Visita Pastoral de D. Camilo Lorenzo Iglesias a nuestra parroquia, Se procedió a la bendición e inauguración de todas las obras.
Queda así pues el templo enmarcado en un entorno maravilloso de naturaleza y armonía donde emerge, entre los chopos la torre, y se confunde con el trino del pájaros el tañer de las campanas.

 

Ampliamos la información de nuestra parroquia con los datos aportados por Mª Antonia Gancedo en su artículo " Los templos del Siglo XX y XXI en Ponferrada", publicado en el semanario local Bierzo 7.

 

LOS TEMPLOS DEL SIGLO XX Y XXI EN PONFERRADA (XI)

LA IGLESIA DE SANTA MARTINA EN PONFERADA

 

El barrio de la Martina, debe su creación al empeño que Don Isidro Rueda y López puso desde la segunda mitad del siglo XIX, para llevar el regadío y la vida a terrenos baldíos. La consolidación de este sueño se hizo posible gracias al trabajo y la constancia de Martina, que contribuyó con la obra inicial, aportando la fuerza de su vida y la perseverancia de sus descendientes. Ante la ausencia de un lugar digno dónde celebrar el culto religioso, los herederos de Martina donaron al barrio una finca en el paraje de la Munilla.
Limita al norte con Camponaraya, unos cientos de metros sobre el ferrocarril Monforte-Palencia, al Sur con Toral de Merayo y la presa que sirve para el riego de Dehesas, al Este con Flores del Sil a la altura de la Gasolinera, y al Oeste con Dehesas en las proximidades de la carretera de Orense. (Semanario Bierzo 7, La Martina, en la sección de Turismo rural, Ángel G. Osorio). No sería posible hablar del desarrollo de Ponferrada en hechos tan significativos como la llegada del tren, o la carretera Madrid-Coruña, durante el siglo XIX, sin mencionar el nombre de Don Isidro Rueda y López. Su presencia es importante en el campo de la enseñanza, ya que en el año 1864, siguiendo la voluntad y directrices que había marcado Diego Antonio González crea el Primer Instituto de Enseñanza, el centro cultural de enseñanza secundaria más importante para la comarca del Bierzo a mediados del siglo XIX.  Vicente Fernández Vázquez y Miguel José García González han querido rendir un justo y merecido homenaje a este gran intelectual comprometido con la política municipal y provincial, publicando un libro titulado Isidro Rueda. Protagonista del siglo XIX. Don Isidro Rueda y López, uno de los personajes más importantes de la historia contemporánea de la capital berciana nació en Ponferrada el día 15 de mayo de 1821. Su padre, Luis Rueda, licenciado y procurador de Causas, y su madre, Antonia del Corral, apodada “La Corrala” fotmaban una rica familia liberal, que se había asentado en la villa en el siglo XVI, entroncada con las familias más ricas de Ponferrada. Pertenecer a este status social le proporcionó el  título de "Caballero cubierto ante el Rey", honor, instituido por el Emperador Carlos I permitía al receptor del título, hablarle en pié y cubierto ante su soberana presencia, recibiendo además, por parte del monarca, tratamiento de “primo”. Esta situación le permitió beneficiar a los más necesitados, dedicarse a causas nobles y compartir el progreso con sus vecinos. La búsqueda de rentabilidad de unos terrenos de secano le llevó a emprender una gran obra que las convertiría fértiles tierras de regadío. Las obras de excavación se iniciaron en febrero de 1857 tras la firma de una Real Orden por la Reina Isabel II, a finales del año 1856. El canal tomaba aguas del río Sil en el Gericol de Ponferrada para regar la dehesa de Vega Alegre. En el año 1860, el canal de cuatro kilómetros y tres metros de anchura (190 fanegas), comenzó a regar trescientas hectáreas con los dos mil quinientos litros por segundo adjudicados. La presencia del canal y la puesta en marcha de las tierras de labor atrajeron el asentamiento del caserío. Las obras, terminadas once años después, en 1872, se vieron continuamente amenazadas por las crecidas imprevistas del río Sil y del Boeza, en las que se invirtieron quince mil reales. La gran crecida de 1871 provocó que la captación de la cabecera se tuviese que hacer cada vez más arriba, hasta llegar a tomar el agua solo del río Sil. en las proximidades de su conf1uencia con el Boeza. En 1893, escribe: "Estas contrariedades en otro cualquiera de tan reducido capital como es el mío le hubieran obligado a desistir de una lucha con el río en la que para vencerle eran precisos un caudal de ciencia y otro de dinero con los que yo no contaba; pero conservaba la fe en la idea; creía tener la perseverancia necesaria para llevarla a buen término, y, fuerte en esta convicción y medianamente práctico en el manejo de niveles que estudié por mi, tan solo una prolongación (...) de tomar el agua 400 metros más arriba”. El coste del Canal del Sil, rematado al fin, fue de 272.554 reales y consiguió regar las tierras que habían pertenecido a la dehesa del Fabero que en otro tiempo sostuvieron el Hospital de la Reina, divididos en ochenta lotes de los que conservó casi la totalidad. En 1894, Isidro Rueda narra los gastos realizados en las obras del canal y las tierras, ascendieron a 523.182 reales, restaban 98.743 para amortizar el dinero empleado. Después de administrar la finca 34 años, se conseguía 10.520 reales por año.

Romualdo Fernández, de Columbrianos y Martina de Tombrio de Abajo fueron los caseros de esta finca. Allí construyó una casa de campo, con dos corrales, pajar y cuadras. El barrio de Arriba conserva la propia casa de campo de Don Isidro, la casa "del jardín", con dos esquinas almenadas y característicos canalones de zinc. En el centro del pueblo se encontraba la fuente, el lavadero, y el pozo. Era el lugar en el que se hacía la fiesta grande de la Ascensión, con multitudinarias romerías, que mantuvieron la tracicción hasta mediados del siglo XX. La entrada de la finca estaba marcada con una caseta para el guarda de la propiedad, que se conserva en el lado derecho de la carretera.
A la muerte de Isidro Rueda, el 14 de mayo de 1903, sin descendencia, los terrenos y la presa fueron comprados por 19.000 duros (380.000 reales) por Romualdo y Martina. La ilusión de los nuevos propietarios y el duro trabajo permitieron al matrimonio sacar adelante a sus ocho hijos, hacer frente al préstamo recibido y, ampliar los límites de la finca. Así Martina se convirtió en un referente muy popular, y comenzó a llamarse a esta zona, la tierra de Martina. Del matrimonio de Romualdo y Martina nacieron ocho hijos: Isidro, Josefa, Maruja, Pepe, Rosendo, Alejandro, Victoriano y Ángel. Josefa, casada con Héctor, fue la única que no tuvo hijos, el resto de los hermanos extendieron el apellido entre cuatro y diez veces cada uno.
En los años cincuenta y sesenta fue cuando La Martina experimentó su mayor desarrollo gracias a la ganadería. La incorporación de las tierras de regadío creó una gran superficie de prados necesaria para mantener una importante cabaña de cabezas de ganado. La producción de leche se vendida en Ponferrada, a domicilio. En los años sesenta llegaron vecinos de la montaña próxima, de Santa Lucía, Paradela, Sotillo de Cabrera y Ferradillo de donde se trajeron las imágenes de sus templos. Estos nuevos colonos compraron tierras de labor y edificaron sus viviendas unifamiliares, de planta baja, o planta y piso. Los vecinos que se asientan en el tramo de la antigua N-120, y los que viven en la moderna N-120, en el tramo de enlace con la N-VI, no tienen relación familiar con la familia Fernández pero se consideran de La Martina. La actividad agrícola de los primeros moradores se ha ido incrementando con la implantación de naves industriales y del matadero municipal que servía a todos los ganaderos y carniceros la comarca del Bierzo, con casi 150.000 habitantes. La proximidad a Ponferrada y el paso de la Carretera de Orense favoreció el asentamiento de naves industriales y de almacenamiento en esta zona de ensanche natural. Con la instalación de más de veinte empresas, entre las que se pueden destacan sierras, talleres y el matadero municipal,  lo que supuso que en algunos años, se diera empleo a más de doscientas personas.  El resto del campo se dedicó a huerta para el consumo familiar. Esta agricultura minifundista, convive con las grandes extensiones de frutales que en otros tiempos supusieron grandes beneficios para la exportación. Los frutales producían para la venta en los mercados de Ponferrada. Fue uno de los primeros pueblos del Bierzo en tener grandes extensiones de terreno dedicadas a la manzana, pera y cereza.
En la actualidad la economía de la zona ha cambiado, como en anteriores ocasiones, se ha adaptado a la realidad social, para dar respuesta  a las demandas de los vecinos y consumidores. Cuenta con una nueva asociación vecinal, la que aglutina y representa a los barrios de Vegalegre-La Martina.
Ciento cincuenta y cuatro años después del inicio de las obras, sus nietos, como Tino (Don Placentino), y demás descendientes, y sacerdotes como Don Alberto, cuentan esta historia para sus hijos y los hijos de sus hijos, por lo que agradecemos su inestimable colaboración, sin la que no podríamos haber escrito todos estos datos y vivencias.
El próximo 15 de mayo de 2011. se cumplirán 190 años del nacimiento del licenciado Isidro Rueda al que se le debe la gran idea de invertir en terrenos, en las cercanías de Ponferrada, en los años cincuenta del siglo XIX.

LA PARROQUIA DE SANTA MARTINA
La Iglesia Parroquial de Santa Martina se encuentra situada en la finca solar denominada Munilla, en el Barrio de Vega Alegre. Los hermanos Rosendo, José, Isidro, María, Alejandro, Victoriano y Ángel Fernández Fernández donaron una extensión de 1.943 metros cuadrados a la Diócesis de Astorga en el año 1932 para fines culturales y religiosos. El templo anterior era un edificio más sencillo, de planta rectangular y cubierta a dos aguas. Ante las necesidades religiosas de este barrio que se encontraba en constante crecimiento, se inició la construcción en los años 50, siendo párroco de Dehesas y encargado del Barrio de Vega Alegre, Don Pedro Álvarez Gundín. En la edificación de la iglesia participaron los vecinos del pueblo aportando y acarreando los materiales, cal, argamasa, madera y piedras del río. La construcción se llevó a cabo por parte de un grupo de empleados de la Térmica, a cambio de la manutención por parte de los vecinos el tiempo de duración de la obra. La construcción se llevó a cabo por parte de un grupo de empleados de la Térmica, a cambio de la manutención por parte de los vecinos el tiempo de duración de la obra. Esta pequeña capilla se inauguró el día 15 de mayo de 1958, solemnidad de la Ascensión. Pero la fragilidad de sus materiales obligó al traslado del culto a los barracones de “Cachafeiro”. En el mes de noviembre de 1973, la inquietud del nuevo sacerdote solicitó del Obispado y del Ayuntamiento de Ponferrada, los permisos necesarios para la construcción del actual edificio. Las subvenciones del Instituto Nacional de la Vivienda y de la Diócesis, unidas al gran entusiasmo de los sesenta y siete vecinos del barrio terminaron la obra del nuevo templo. Los planos del templo fueron realizados por el arquitecto Don José María Fernández Pérez. El edificio consta de una sola nave, de planta octogonal, y cubierta de hierro y uralita. La totalidad de los materiales empleados fueron proporcionados por la Junta Parroquial. Los vecinos de la Martina, se encargaron de las obras de cimentación y elevación de los muros de hormigón del sótano de la parroquia, empleando el tiempo libre de los fines de semana, bajo la dirección y supervisión técnica correspondiente. Se contrató a Francisco Merayo Blanco, y a José Luis Rodríguez Pacios, la colocación del ladrillo de las paredes principales con dos tabicones de media asta, desde el piso a la altura superior de la viga perimetral: La fijación de finalización de la obra se ajustó para que fuese anterior al día 31 de julio de 1978.
            En el interior del Nuevo templo, se colocó una mesa de altar, un ambón de granito, y un retablo en el Altar Mayor, un sagrario de madera, y tres imágenes de escayola, la de Santa Martina, donada por Don Pío Fernández Carrera. La imagen de San Isidro Labrador, donado por Don Isidro Fernández Fernández. El Cristo crucificado donado por Don Julio estaba en los comienzos presidiendo el altar mayor. Los vecinos de Ferradillo, trajeron de su iglesia, la imagen barroca de San Bartolomé (la única de madera),  una cruz procesional, la cajonería, y otros objetos para la liturgia. El Obispo de Astorga, Don Antonio Briva Mirabent bendijo e inauguró las obras del nuevo templo parroquial.  En el mes de septiembre de 1992 se hizo cargo de la Parroquia Don Alberto Morán Luna, quien se encargó de restaurar y colocar en la cabecera del templo un retablo sencillo de madera de castaño con dos credenciales. Este retablo lo había traído su antecesor de la Capilla del Hospital de La Minero. Tiene tres imágenes de escayola, en el centro la Virgen del Rosario, y a ambos lados, una imagen de San José, y otra imagen del Niño Jesús de Praga, de menor tamaño.
Desde la puesta en marcha Consejo Pastoral, se iniciaron los trámites y la búsqueda de fondos para levantar una torre campanario, cuya construcción se inició en el mes de marzo de 1997. Los planos fueron diseñados por Don Octavio Gómez Gómez, arquitecto natural del pueblo. Las obras de cimentación y alzado de la estructura fueron ejecutadas por el sacerdote y varios miembros de la Comunidad. El forrado del cierre de los muros con bloque blanco se encargó a la empresa de construcciones Hnos. Reguera Carballo, de Dehesas. Los elementos metálicos como la escalera interior, los balcones  y las cruces del remate exterior superior de la fachada fueron realizados por la Empresa Carrocerías Toño de Dehesas. La obra de la torre se completó con cuatro campanas, una en cada lado del cuadrado, dos de ellas fueron recuperadas del sótano de la iglesia, y otras dos se hicieron nuevas. También se colocó el reloj dotado de mecanismo electrónico, para dar las horas y convocar a los fieles a participar en la comunidad. Don Alberto, solicitó la declaración de titularidad de Santa Martina para la Nueva parroquia, ya que figuraba, hasta entonces, en los archivos con el nombre de Vega Alegre, coadjutoría de Dehesas. La concesión se otorga con fecha 8 de abril de 1997, y en la primera Visita Pastoral del Obispo de Astorga, Don Camilo Lorenzo Iglesias, el día tres de mayo de 1998, bendijeron e inauguraron estas obras.

Mª Antonia Gancedo López
25/02/2011

 

NOTA DE PRENSA

 

LA PARROQUIA DE SANTA MARTINA EN PONFERRADA
La Iglesia Parroquial de Santa Martina, se construyó en los años 50 del siglo pasado, para atender las necesidades religiosas de este barrio que se encontraba en constante crecimiento, siendo párroco de Dehesas y encargado del Barrio de Vega Alegre, Don Pedro Álvarez Gundín. En la edificación de la iglesia participaron los vecinos del pueblo aportando y acarreando los materiales, cal, argamasa, madera y piedras del río. Los sacerdotes que le han sucedido en el cargo, como Don Luis Fraile y Don Alberto Morán han contribuido con sus trabajos y esfuerzos a consolidar el templo y la comunidad religiosa.

 

 

IGLESIA PARROQUIAL, DEDICADA A SAN NICOLAS DE BARI.
(Molinaseca)


Párroco D. Maximino Álvarez Rodríguez
Horario de Misa Dominical: 12 horas
Horario de misas semanales: 17 horas
Fiestas Principales: Ntra. Sra. De las Angustias: 15 de agosto
S. Roque: 16 de agosto
Sta. Bárbara: 17 de agosto.
S. Nicolás: 6 de enero
Es un espléndido edificio, rodeado de añejos olivos, enclavado en lo alto de un pequeño montículo de roca a manera de fortaleza, majestuoso y señorial.
Pertenece a la segunda mitad del S. XVII al cual se accede mediante una subida empedrada de gran barroquismo y adornada de olivos..
Su elevada y elegante torre, de base cuadrada a los pies, y en sillería, a partir de las campanas, muestra un reloj centenario de grandes proporciones, que acompasan el diario vivir de esta Villa.
En el primer cuerpo de la torre, sobre hornacina, la escultura, en piedra, del Titular, S. Nicolás de Bari, obispo, con el símbolo de uno de sus milagros.
La portada principal, muy interesante, es neoclásica. En el interior tres naves separadas por pilares de piedra y arcos de medio punto con cúpula ciega en el crucero sobre pechinas. Los retablos barrocos están bien acomodados a la arquitectura.
El mayor, recientemente restaurado, es churrigueresco. Fue realizado por el villafranquino Pedro Núñez de Losada en 1674. Esta dividido en dos cuerpos y tres calles, con columnas salomónicas ajarronadas y tiene un hermoso sagrario barroco.
El patrono San Nicolás ocupa el centro y culmina con una singular talla de Cristo Resucitado.
En la cabecera de las naves laterales hay dos retablos semejante al mayor, en el de la izquierda se conserva un bello sagrario renacentista y la magnífica talla gótica del crucificado, que es de lo mejor que de esta época se conserva en toda la provincia.
Hay otros dos pequeños retablos a ambos lados en la mitad de la nave con a talla de la Inmaculada de ampuloso ropaje, la de S. Juan Bautista, los relieves del Bautismo de Jesús y Presentación en el templo.
La Sacristía tiene una hermosa cajonería del S. XVII con su decoración floral. Todo ello hace de este Templo parroquial una muestra de arte religioso de gran valor histórico - artístico.

 

MOLINASECA. ARTE EN EL CAMINO
Vicente Fernández Vázquez
(Publicado en la Revist Bierzo de 2005)

La Villa de Molinaseca es una de las más notables de nuestra comarca y un re­ferente imprescindible de nuestro patrimonio cultural y artístico en el Camino de Santiago. los interesantes tipos de arquitectura popular repartidos por todas aquellas calles que mantienen su trazado medieval se unen destacados ejemplos de arquitectura civil con sus casonas y palacios blasonados, un puente de origen medieval y muy especialmente un notabilísimo patrimonio religioso formado por templos de factura barroca como son su iglesia parroquial, el Santuario de las Angustias y la ermita de San Roque (reconvertida en albergue jacobeo), y por un extraordinario repertorio de arte mueble religioso distribuido entre sus dos templos donde sobresalen algunas tallas de gran mérito artístico así como el conjunto de todos sus retablos.

La Iglesia parroquial de San Nicolás de Bari

Si hay un hito urbano que destaca en el casco de la villa éste es el volumen rotundo de su iglesia parroquial. Su fábrica de piedra, de granito y de mampostería, se levanta sobre un altozano que señorea todos los rincones de la villa. Frente a un exterior dominado por los potentes volúmenes que configuran la torre, la capilla mayor, la sacristía y sus naves, nos encontramos en su interior con una planta rectangular con una distribución en tres naves, cubiertas por bóvedas pétreas (de arista, excepto la del crucero que es de media naranja y la del presbiterio, de medio cañón) y separadas por pilares de sección cuadrada y arcadas de medio punto.
La fábrica actual, construida casi toda ella a finales del siglo XVII, se levanta sobre el solar de otra anterior de origen medieval, de la que se conserva únicamente el primer cuerpo de la torre en la que se abren dos vanos de medio punto, uno de ellos cegado en la actualidad.  
Las obras de la nueva iglesia comienzan a finales de la década de los sesenta del siglo XVII y se prolongarán hasta las primeras décadas del siglo XVIII, si bien la mayor parte del edificio se construirá en las dos últimas décadas del Setecientos. Las condiciones de la obra así como sus trazas las debió de realizar Pedro Gutiérrez, maestro de cantería que también actuó como su maestro de obras hasta por lo menos el año 1683.
En los primeros años se construirán la cabecera de la iglesia, sus tres ábsides y el muro que mira al río Meruelo, con su portada, realizada por los maestros trasmeranos Juan Ajo y Antonio de Ceballos en 1678 y 1679. El muro meridional se edifica a continuación, y será en esta ocasión el maestro de cantería Juan de Collado el que construya en él la portada principal durante los años 1685 y 1686, una portada adintelada, de bella factura barroca realizada en piedra de granito, y que ya en su día expusimos la idea de que se trata de la primera de las portadas barrocas levantadas en El Bierzo.
Paralelamente a la construcción del muro meridional se irá realizando el occidental, el que cierra a la iglesia por los pies y en el que se construirá su torre. Ésta por su potencia volumétrica es uno de los elementos más distinguidos, comienza su construcción en los años 1683 y 1684, aprovechando en gran parte el cuerpo de la torre medieval. Andrés de Benavente rematará esta obra con la construcción de un extraordinario chapitel de tipo madrileño en el año 1690 completado por una cruz con una bola dorada y plateada.
Una vez concluidos los muros perimetrales de la iglesia le tocará el turno a sus cubiertas. Todas ellas serán pétreas, sirviéndose para su construcción de la rajuela de las canteras del entorno y de piedra de toba de Priaranza, un tipo de caliza muy ligera. Previamente, en 1683 y 1684,los maestros de cantería Juan Fernández y Domingo Martínez , asturianos de Llanes, habían construido los pilares y arcos sobre los que apoyarían las distintas bóvedas pétreas.
La primera de las bóvedas en construirse fue la de la media naranja, realizada por los mismos canteros asturianos que habían hecho los arcos. Diez años más tarde, en 1693, los canteros Martín de Vada y Pedro Barrero se comprometen a cerrar el casco de la capilla del Santo Cristo, en el lado del Evangelio "por arista ysu medio cañón", además de revocar, etc. El resto de las bóvedas se harán en 1699, la bóveda del presbiterio, que fue la primera en hacerse, se  tendrá que rehacer en el año 1714 por "estar falsa y sin arte
Otras obras menores como la torre de caracol del campanario, la pared del coro y el calvario exterior se hicieron en la última década del siglo; y ya en el siglo siguiente, el crucero del exterior, el nicho de la fachada de la torre con la imagen de piedra de San Nicolás y finalmente, en 1779, el maestro de obras Francisco de los Ríos hizo la entrada y la cerca del atrio.
Molinaseca contaba con una población de poco más de 80 vecinos , tuvo que realizar un gran esfuerzo económico para hacer frente a los gastos tanto de su construcción como a los de su dotación (retablos, imágenes, ... ), gastos que podemos considerar próximos a los 200.000 reales, una verdadera fortuna para la época; y para ello se sirvieron de las rentas de la propia iglesia y de las aportaciones del concejo, y, como éstas no alcanzasen, fue necesario que las autoridades religiosas embargasen los diezmos de la villa en el año 1682: "por quanto la iglesia parroquial no alcanza para dicha obra mando su Ilma. (el Señor Obispo de Astorga) que el tesorero de la catedral de Astorga, que lleva la mitad de los diez­mos y la otra el convento de Carracedo y Carrizo, se les embarguen los diez­mos a todos hasta que la iglesia se haga". Pese a estas medidas excepcionales, aún haría falta más dinero, y éste provino de los donativos de los vecinos feligreses y de sus párrocos, "el concejo y cura gastaron muchos reales" se recoge en uno de los Libros de Fábrica Parroquiales, y entre los últimos sobresalen D. Antonio de Castro y Yebra y D. Juan Antonio de la Vega y Castro , tío y sobrino, los dos curas de la parroquia mien­tras se construyó la iglesia.
Solamente con el esfuerzo de todos, se consiguió levantar una de las mejores fábricas parroquiales de El Bierzo, que sigue conservando su gran esplendor y grandeza gracias a las atenciones y desvelos de su párroco actual y de sus feligreses, como así lo evidencia el estado actual de su fábrica y la decencia de su interior, y buena prueba de ello es la reciente campaña de limpieza y res­tauración de sus cinco retablos, y que aunque no ha concluido podemos ver sus excelente resultados en el retablo Mayor ya restaurado. Precisamente de sus retablos nos ocuparemos a continuación.
Retablos de la Iglesia parroquial

Desde el punto de vista formal y artístico, los retablos con su imaginería son los auténticos protagonistas de las iglesias barrocas, convirtiéndose en escenarios teatrales de la liturgia cristina y en auténticos escenario de la fe y de lo sagrado. Es precisamente en ellos y con ellos donde la iglesia parroquial de Molinaseca se muestra más fiel al estilo barroco, pues en lo puramente arquitectó­nico y constructivo los aspectos genuinamente barrocos "típicos" brillan por su ausencia, ya que todo el interior dimana un severo clasicismo que se refleja también al exterior donde como sólo se perciben como neta mente barroco, además de su monumentalidad, el chapitel, la portada principal y la escalinata.
Los cinco retablos de San Nicolás de Bari son barrocos: los dos colaterales, prechurriguerescos y el mayor con los de las capillas de la epístola y del evangelio, churriguerescos. Los tres últimos destacan tanto por su mazonería como por su imaginería, pese a que el hecho de que al aprovechar tallas de anteriores retablos en la obra nueva condicionara su desarrollo mermando su potencialidad expresiva y artística. Los tres se realizan casi en la misma época, entre el año 1672 (el Mayor) y 1690 (el de la capilla de la epístola). Los tres se caracterizan por tener bancos altos, presentar un único cuerpo con potente ático, columnas salomónicas, abundancia decorativa formada por temas vegetales y tarjetas, y por su dorado, que en los tres casos alternan con la policromía.

El Retablo Mayor

Es el de mayor calidad y envergadura de todos, como sue­le ser habitual. Se trata de un retablo hexástilo, formado por el banco, un único cuerpo con tres calles y un ático semicircular. Su único cuerpo se levanta sobre una predela o banco decorado con motivos vegetales en sus netos y entrepaños, y en el centro el sagrario con su expositor integrado por cuatro columnillas salomónicas y rematado por varios nervios curvos que le confieren el aspecto de una falsa cúpula.
Tanto en el cuerpo como en el ático se distinguen tres calles. La central es la que tiene un mayor protagonismo tanto desde el punto de vista espacial, al adelantarse ligeramente hacia el espectador, como formal por las columnas pareadas de sus lados y sobre todo por el mayor tamaño de sus tallas: la del santo titular de la iglesia, San Nicolás (con báculo y mitra, los atributos que lo caracterizan como obispo) en la hornacina del cuerpo, y la de Jesucristo Resucitado en la caja del ático, que sostiene con su mano izquierda el lábaro sagrado mientras mantiene levantado el brazo derecho, en una representación típica del barroco peninsular. Esta última imagen es la única del retablo que es contemporánea del mismo, ya que todas las demás son anteriores. Ambas imágenes están separadas por una gran cartela rematada por un escudo con las armas del Obispado de Astorga. En las hornacinas semicirculares de las calles laterales se disponen las tallas de San José y San Francisco, en la calle derecha y la Virgen con el Niño y San Antonio, en la izquierda.
Es digno de destacar el dinamismo de su planta producido pro el perfil quebrado del banco y del entablamento que separa el cuerpo del ático con sus netos y entrepaños, así como sus columnas salomónicas decoradas con vástagos de vid, racimos y hojas y las pilastras festonadas de los laterales, siendo significativo así mismo, que el ático no se cierre en los laterales con las típicas albanegas y coloque en su lugar dos pequeñas hornacinas, ligeramente desproporcionadas, pensamos que para adaptarse al tamaño de las tallas de San Francisco y San Antonio, imágenes más antiguas que el retablo y que ahora se reaprovechan.
Su autor fue el ensamblador villafranquino Pedro Nú­ñez de Losada que lo contrató en 1672 por 700 ducados y lo entregó el 29 de julio de 1674. Hasta la fecha poco conocemos de este artista a no ser que anteriormente había hecho y pintado en el año 1652 el sagrario-custodia de la iglesia de Villarbón, pintado el sagrario de Lumeras y que en 1671 tomó de aprendiz a Larén, de Villafranca, por cinco años, por lo cual pensamos que éste también intervendría en este retablo Mayor. Núñez de Losada debió de trabajar con los grande ensam­bladores villafranquinos del momento: López de Sisto y Ovalle Bernardo de Quirós, y si no fue así, es grande la influencia que tiene de los mismos, ya que son muchas las semejanzas estilísticas ente este retablo mayor de Molinaseca y los que los citados maestros ensambladores hicieron para las iglesias de los jesuitas de Villafranca y del Monasterio de San Miguel de las Dueñas, entre otros.
La policromía y el dorado son muy posteriores a su fabricación. La iglesia no puede hacer frente a esos gastos y tendrá que esperar hasta mediados del siglo XVIII, trabajo que realizará el maestro dorador Caetano Cantes que terminó de dorarlo y policromarlo en el año 1759, cobran­do por su trabajo 7.000 reales entre los años 1756 y 1757
Los retablos de las capillas de la Epístola y del Evangelio por la cronología, ejecución, estilo y factura están muy próximos al Mayor. El de la Epístola lo realiza el ensamblador Pedro de Lerén en el año 1680, año en el que se le pagan 800 reales. Está dedicado a la Virgen del Rosario. Al igual que el Mayor, presenta un solo cuerpo que se levanta sobre un alto banco. La única calle está flanqueada por dos pares de columnas salomónicas, pintadas y doradas y decoradas con motivos vegetales. En su caja, reparada en 1783, está una imagen de la Virgen del Rosario, y sobre ella la pintura de un Ecce Homo. El conjunto se remata con un medallón entre pilastras con festones en cuyo interior hay una imagen que representa al apóstol San Pedro que en vez de utilizar como atributo sus llaves tiene un gallo, subrayando el tema de la Pasión.
Este retablo es obra del ensamblador Andrés de Bena­vente que lo hizo en 1692. Este autor, vecino de Villafranca, aprendió el oficio con el maestro Francisco Quiroga. Intervino, en 1690 con José de Ovalle y Ber­naldo de Quirós y el escultor Isidro de VaIcarce en el retablo del convento de San José de Villafranca y con el primero realizó también el retablo Mayor de la iglesia de San Andrés, de Ponferrada . Alternó asimismo el oficio de ensamblador con el de maestro de carpintería, y así en 1690 contrató la obra de carpintería de la iglesia del monasterio de San Miguel de las Dueñas por 4.500 reales y en el 1691 el chapitel de la torre de la iglesia de Nicolás, de Molinaseca, como hemos señalado anteriormente.
En la caja del cuerpo se encuentra la talla en madera policromada de Cristo Crucificado, Una de las joyas de la ima­ginería berciana y que por su alta calidad fue expuesta en la exposición de las Edades del Hombre celebrada en Astorga en el año 2000. Se trata de un Crucificado gótico con los brazos muy elevados y que presenta la singularidad, casi única en la imaginería gótica española, de cruzar la pierna izquierda sobre la derecha, algo muy raro como señala Clementina Julia Ara Gil. Esta misma autora atendiendo a sus características estilísticas y formales, a la ausencia de dramatismo, a su movimiento, a la delicadeza de la composición, a la posición muy baja del perizonium, a la tendencia naturalista de su anatomía, a la fragilidad de su cuerpo, al ritmo de las flexiones del cuerpo y a la forma de los pliegues, la considera realizada entre los años 1300 y 1340.
Los otros dos retablos, los de los colaterales, esconden cier­ta complejidad, pese a su apariencia de simplicidad. Se trata de re­tablos que reutilizan probable­mente en sus respectivos áticos relieves ajenos en un principio a los mismos, como lo evidencia el hecho de que las dos inscripciones en la base de cada uno de los relieves del ático estén cortadas tanto al comienzo de la frase como al final, lo que nos lleva a suponer que en origen estuvieran colocados o pensados para otro lugar. Dichas inscripciones son idénticas, aluden a su benefactor y dicen: “ (...) de Don Juan Alonso de la Bega y Caastro, cura desta iglesia (...)”.

Además de presentar ambos una estructura muy sencilla, es digno de destacar la presencia en sus cajas de una serie de tallas exentas y relieves de meridiano interés artístico. El colateral del Evangelio está dedicado a la Virgen Inmaculada. En su única hor­nacina destaca una bella talla de la Virgen Inmaculada del siglo XVII y en el ático un relieve en el que se representa a La Sagrada Familia con el Espíritu Santo, mientras que el colateral de la Epístola está dedicado a San Juan Bautista. El relieve del ático se re­presenta al Precursor bautizando a Jesús ante la atenta mirada de Dios Padre y del Espíritu Santo y en la caja principal una talla de San Juan Bautista realizada en el año 1714 y que sigue modelos iconográficos del gran escultor gallego Mateo de Prado. En el in­terior de su ropa se puede leer la siguiente leyenda: "Hízolo y pintolo para su devoción D. Juan Antonio de la Vega y Castro, cura de Molina­seca, año de 1714". A los lados de la imagen de San Juan Bautista, dos tallas de canon corto/ que re­presentan a los arcángeles San Miguel y San Rafael, cada uno con sus típicos atributos, el primero tiene bajo sus pies al demonio, mientras que al segundo se le representa acompañado de un niño.


SANTUARIO DE NTRA. SRA. DE LAS ANGUSTIAS.
(Molinaseca)

La historia conocida de Molinaseca y su Santuario de nuestra Señora de las Angustias se desarrolla a la par que las peregrinaciones jacobeas. En tiempos de dichas peregrinaciones el nombre de Molinaseca aparece citado como uno de los puntos más importantes en la ruta que une Astorga con Santo Tomás de las Ollas por el paso de Foncebadón. De entonces arrancan. los primeros conocimientos de sus Capillas y fundación de Hospitales.
En el trabajo titulado: "Santuar1os Marianos del Bierzo", su autor, D. Silvestre Losada, Rector del santuario de la Encina de Ponferrada, año 1.903, afirma que ya existían en Molinaseca, en el S. XI situados sobre el mencionado camino, la capil1a de Nuestra Señora de las Angustias y un hospital, tal vez para leprosos, que funcionaba bajo la advocación de San Lázaro y que, más tarde, al ser destruido por un voraz incendio, fue reconstruido, hacia 1.512, a expensas del Obispo de Astorga Don Sancho Pérez Rodríguez Acebes.
El Santuario de Ntra. Sra. De las Angustias, en sus dimensiones actuales, es decir, con los atrios colaterales y con la dotación artística interior dentro del estilo barroco, data del año 1705.
El interior tiene Bóveda de cañón y gran cúpula con linterna de cabecera. En la verja o reja que divide la nave está escrita la autoría del Santuario y en la parte opuesta la dedicación a la Virgen el día en que se celebraron “los dolores de esta soberana Señora”, 3 de abridle 1705. Esta reja y el retablo mayor son de 1715.
La torre actual, cuadrada, que corona y oculta parcialmente su anterior fachada de espadaña, fue construida para detener el empuje de la montaña que deterioraba la iglesia, en 1931 .
La Imagen actual de Ntra., Sra. De las Angustias, forzada por algún tiempo a salir del Santuario, por el estado ruinoso del mismo, hacia la iglesia parroquial, en la que estuvo durante treinta años, regresó a su lugar de origen el día 5 de agosto de 1984, una vez restaurado y rehabilitado.
Como titular del mismo sigue presidiendo desde su majestuosos trono neoclásico los solemnes actos de las fiestas patronales que se celebran el día 15 de agosto y el resto de las celebraciones que durante el año se realizan en el santuario y confortando, situada a la vera del camino, a todos los que peregrinan.
La talla de esta voluminosa imagen de la Piedad, toda ella de madera de nogal, cuyo autor se desconoce, si bien “podría inscribirse dentro de los gustos estéticos de la escuela de Becerra”, como dice Javier Ribera, muestra al Hijo muerto en el regazo, cuyas líneas de anatomía es de lo mejor del grupo, y toda ella expresa un gran dolor
Tampoco se conoce la fecha concreta de ejecución de esta importante talla de la Virgen. Sin embardo, lo que sí consta y se puede establecer con toda certeza es la que la ejecución de dicha imagen corresponde al período entre los años 1678 y 1689. También se conocen otros datos referentes a su coste o al párroco, en cuya época se hizo la talla, el cual murió y fue enterrado en esta Parroquia el año de 1689.
La imagen más antigua de Ntra. Sra. De las Angustias, que corresponde a un período anterior en la historia del Santuario y de la devoción a María y que es, prácticamente, el testigo que queda del antiguo culto, se conserva en la sacristía y a la que, por sus características especiales los expertos la sitúan en la transición entre el S. XV y el S. XVI.
La devoción a esta imagen y a su advocación ha rebasado siempre los límites del pueblo y de la parroquia.
Además del número incontable de peregrinos de todos los tiempos, son los segadores gallegos que iban a Castillas en la temporada de la siega los que han dejado un recuerdo entrañable, aleccionador y digno de elogio en la devoción a nuestra Señora y en la tradición religiosa de este Santuario. En su situación, de abandono de la tierra, de pobreza y de dificultad, sentían necesidad de su protección y se encomendaban a ella a su paso para las tierras de Castilla y, a su regreso, se llevaban astillas de sus puertas, que arrancaban con la punta de su hoz, como reliquias, por lo que para que no se destrozaran dichas puertas, tuvieron que ser forradas con unas chapas de hierro que todavía permanecen en la actualidad.
Así mismo los segadores dejaban como obsequio las hoces que habían usado y que luego, hasta finales del siglo pasado, se subastaban en beneficio del Santuario.
Por otra parte en el año 1561, siendo Obispo de Astorga el Ilmo. D. Diego de Sotomayor, fue fundada canónicamente la Asociación o Cofradía de Ntra. Sra. De las Angustias en su Santuario de Molinaseca, y restablecida en el año 1883.
Esta Asociación contaba con socios en una parte importante de la Diócesis, desde la misma capital hasta Magaz de Arriba, Carracedelo, Dehesas Peñalba, ctr... y desde Filiel y Luyego ...Hasta Igueña, Pobladura de las Regueras, ctr. Por citar algunos de los pueblos que pueden ayudar a configurar el espacio geográfico sobre el que se extendía.
A partir de los años 1930 en que la citada Cofradía se extingue, la devoción a Ntra. Sra. De las Angustias, “La Preciosa de Molina” no se ha extinguido, y sigue aún, si bien en menor escala, atrayendo a gentes de muchos pueblos, en especial de los pueblos cercanos a la Villa y de todo el Bierzo, siendo su procesión una manifestación multitudinaria del gentes de fe, que cumplen sus promesas y sus ofrecimientos y manifiestan su fe sencilla y confiada en la figura de María.

SAN JUAN BAUTISTA
(San Juan de la Mata)


Sacerdote Encargado: D. Alberto Morán Luna.
Horadio de la Misa Dominical: 10,30 de la mañana
Fiestas Principales: La Pastora (Movible)
San Juan Bautista: 24 de Junio.
Santa Bárbara 4 de diciembre
Las impresionantes ruinas de lo que, en su día fue el templo parroquial, se alzan majestuosas en lo alto de un pequeño cerro que domina el pueblo, al lado del Cementerio Parroquial, como testigo vivo de la memoria histórica.
Sus recios muros, casi cubiertos por la maleza muestran la fortaleza y el esplendor del edificio del cual, hasta nace poco tiempo, se contemplaban los arcos en pie y del que ahora solamente quedan un arco ojival de entrada en el centro de la pared lateral y la puerta de acceso al campanario con arco de medio punto semiderruido.
La Construcción del templo actual, un edificio moderno de planta rectangular, se inició en noviembre del año 1982, siendo sacerdote de la Parroquia D. Florencio Domínguez Vázquez, sobre el solar de la antigua ermita de San Juan y los terrenos adyacentes que se adquirieron para dicho fin.
La fábrica es de ladrillo visto con pequeños ventanucos de madera y un pequeño porche que da acceso a la puerta principal.
Al lado Izquierdo se levanta una pequeña torre cuadrada con dos campanas.
El interior, de una sola nave, es muy sencillo. Dos escalones separan la nave del presbiterio cuyo frente esta presidido por una imagen del crucificado. A Ambos lados destacan dos cuadros de meritorio valor artístico, con el Bautismo de Jesús en el Jordán y Sto. Domingo y la Virgen María, y en las esquinas las imágenes de San Juan Y la Divina Pastora.
Hay otras imágenes, todas ellas modernas, en los laterales del templo y una pequeña sacristía confesionario del lado de la torre.

El 18 de agosto de 1985 fue bendecida solemnemente por el Sr. Obispo de la Diócesis DR. D. Antonio Briva Mirabent, como se refiere en el documento adjunto.

LA DIVINA PASTORA
Historia de su invocación


Resulta curioso comprobar que las primeras imágenes plásticas de Jesucristo, que encontramos en las catacumbas de Roma, lo representan como el Buen Pastor, llevando sobre sus hom­bros una oveja. Según esto, es natural que a su madre, La Virgen, se la denomine La Divina Pastora de las Almas.
Es de admirar cómo la Virgen quiso anunciarse a los corazones y preparar los caminos a la nueva devoción manifestándose repetidas veces vestida con el encantador y sensible traje de pastora.
San Juan de Dios fue el primero, de quien se tiene noticia, que recibió esta gracia celestial. Siendo soldado en la plaza de Fuenterrabía, cuando estaba cercada por los franceses en 1515, yendo una vez él solo en busca de provisiones para las tropas, le derribó el caballo en que montaba, haciéndole perder el sentido el terrible golpe. Al volver en sí y verse en peligro de caer en manos de las fuerzas enemigas, acudió con fervorosa confianza a la Madre de los desamparados, la que amorosa y compasiva, se le apareció en traje de pastora y le dio un vaso de agua que le calmó la ardiente sed que le consumía.
- ¿Quién sois señora? - dijo San Juan. - Yo soy, aunque en tan humilde traje, la Reina de los cielos y la tierra, que he venido en tu ayuda.-
Ydesapareció la celestial visión, dejando confortado y se­guro de todo peligro al piadoso soldado que no tardaría en merecer por su caridad heroica el glorioso dictado de Padre de los pobres.
Entre otras apariciones de la Divina Pastora, se cuentan la que tuvo S. Pedro Alcántara, la de Sta. María Francisca de las cinco llagas, la de Sor María de Jesús y otras.
Sin embargo, hasta el año 1703 no aparece esta invocación entre el Pueblo Cristiano. Su origen se debe al Padre Isidoro de Sevilla, religioso Capuchino español, que nació en 1662 en Sevilla. En 1681 ingresa en la Orden Capuchina y se ordena sacerdote en 1687, dedicándose a la predicación. Es él quien comienza a sacar los Rosarios por las calles. La noche del 15 de Agosto de 1703, cuando estaba orando en el coro bajo, tras altar mayor de la Iglesia de los Capuchinos de Sevilla, la Santísima Virgen le premió su fervor apareciéndose con traje y aspecto de Pastora, mandándole predicar la devoción a ella bajo este título.
Al día siguiente de la aparición, el Padre Isidoro se entrevistó personalmente con un famoso pintor, Don Alonso de Tobar, a quien encargó la reproducción en un lienzo de lo que había visto, dándole el fraile una idea detallada de cómo debería ser el cuadro de La Virgen: un rostro lo más bello que pudiera pintar, sentada en una piedra sobre un montecillo, rodeada de árboles y blancas ovejas que portaban en la boca una rosa cada una, que le ofrecían como tributo de veneración y cariño. Tendría la mano derecha sobre la cabeza de un cor­dero, que representa a su Divino Hijo según lo vio San Juan en el Apocalipsis. La Virgen vestiría una túnica talar ceñida a la cintura y sobre la misma una zamarra como acostumbraban a llevar los pastores, el manto recogido en el brazo derecho, un sombrero caído hacia la espalda y cubriendo su cabeza un finísimo velo. Separada de la imagen, una oveja portaría en su boca un cartel que diría AVE MARIA Y tras una roca un dragón acechándola, mientras un ángel, vendría volando raudo espa­da en mano. Este fue el primer cuadro de La Divina Pastora, tal como la concibió el Padre Isidoro.
El 8 de Septiembre de 1703, el Padre Isidoro presentó ante el pueblo sevillano el cuadro de la Divina Pastora, organizando una grandiosa procesión desde la parroquia San Gil hasta la gran alameda de Hércules. Allí, bajo un álamo secular, colo­có el hermoso cuadro de La Divina Pastora, improvisó cerca de él un púlpito y predicó un elocuente sermón glosando la frase del Libro de los Cantares: "Oh, Tú, la más hermosa entre las mujeres, sal  fuera y sigue las huellas del rebaño y apacien­ta a los cabritos junto a las cabañas de los pastores". Interpretó y desarrolló estas preciosas palabras con tanto fervor, que el pueblo sevillano conmovido y rebosando entusiasmo, rompió en vítores, aclamaciones y cánticos de amor a la hermosa Virgen, que dejando su manto de realeza y majestad, se ceñía la humilde pellica pastoril, para mejor estrechar contra su pecho a sus amadas ovejas e infundir mayor confianza a los pecadores.
A raíz de este acontecimiento, se fundó en Sevilla La Hermandad de La Divina Pastora en la Parroquia de San Gil y después en San Marino, que organizaban famosos Rosarios en los que el estandarte de La Virgen, era llevado triunfante por las calles de la ciudad andaluza.
En 1729, Felipe V y su corte llegaron a Sevilla, visitaron el convento de Los Capuchinos y el Padre Isidoro les dio a conocer la nueva devoción por él fundada; constituyendo tal hecho un fasto nacional que repercutió en toda España. Los reyes, príncipes, infantes y la nobleza no sólo se habían afiliado en Sevilla a la Hermandad de la Divina Pastora, sino que costearon las funciones de la novena consagrada a su imagen.
En 1750 moría en Sevilla el Padre Isidoro y en 1755 ingresó en ese mismo convento el que con el tiempo sería el misione­ro más popular de su época, el Beato Diego José de Cádiz, que en todas sus misiones por la geografía española llevaba desplegado el estandarte de La Divina Pastora, como su patrona y guía.
Estos son a grandes rasgos, los principios y el origen del culto y devoción a la Divina Pastora. Devoción y culto que para las provincias capuchinas de España, fueron aprobados por su Santidad Pío VI el día 1 de Agosto de 1795, señalando para el rezo y fiesta de la nueva Advocación, la del segundo domingo después de Pascua.
Los Capuchinos en sus misiones populares, siempre han ,sido entusiastas propagadores de la devoción a su ilustre Patrona de modo que la imagen de la Virgen está presente en todos los altares de sus iglesias. El trasiego de misioneros de unos conventos a otros, fue extendiendo la devoción por toda la península, lo que llevó a que en 1863, le fuera presentada al Papa Pío IX una súplica firmada por muchos Cardenales, Arzo­bispos, Obispos y superiores de otras muchas órdenes religio­sas para poder celebrar la fiesta de La Divina Pastora en todas aquellas diócesis que así lo quisieran, a lo que el Sumo Pontífice accedió gustoso.
Durante 1918, los misioneros Capuchinos permanecieron en San Juan de la Mata, donde La Divina Pastora tuvo tanta acogida, que el día 27 de Abril de este mismo año, los hom­bres y mujeres de esta villa, con gran devoción, glosaron can­tos en su honor y engalanaron las calles para acompañada en triunfante procesión por todo el pueblo.
Desde entonces, año tras año, el segundo domingo des­pués de Pascua, los vecinos de San Juan de la Mata junto con aquellos que un día tuvieron que marchar, celebran con gran devoción y alegría las Fiestas en honor a su patrona.
...Y permítame el lector que agregfue este popular canto del pueblo de San Juan de la Mata a su Divina Pastora:

Adiós Pastora del alma mía,
llegó la hora ya de marchar,
pero mi alma, siempre a tu lado
Pastora mía, siempre estará.

Cuando la lluvia da en los cristales
y se oscurece la luz del sol.
para los pobres, Pastora mía
a tus favores imploro yo.

Adiós Pastora del alma mía,
llegó la hora ya de marchar,
pero mi alma, siempre a tu lado
Pastora mía, siempre estará.


Cuando en los valles en primavera,
en varias flores refleje el sol,
te haré yo un canto, Pastora mía,
sencillo y tierno como el Amor.

Adiós Pastora del alma mía,
llegó la hora ya de marchar,
pero mi alma, siempre a tu lado
Pastora mía, siempre estará.

 

 


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